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Tecnologías diagnósticas modernas en cirugía de catarata


Coordinador

Dr. Fernando Aguilera – México

Panelistas

Dr. Gerardo Valvecchia – Argentina Dr. Guadalupe Cervantes – México Dr. Luis Escaf – Colombia


Contacto

Dr. Fernando Aguilera – drfaguilera@gmail.com
Dr. Gerardo Valvecchia – gerardovalvecchia@hotmail.com

Dr. Guadalupe Cervantes – gpecervantes@hotmail.com Dr. Luis Escaf – escaff@gmail.com

CASO CLÍNICO

Se trata de un paciente masculino de 62 años con antecedentes:• Diabetes tipo II controlada.

• CX catarata OIZQ ─ 2014 «complicada», que ameritó tres operaciones, actualmente en ptisis.
• Ojo derecho AV 20/200 que no mejora con corrección.
• QM43x43,5×175
• Córnea transparente con cuenta endotelial de 2 874.
• Cristalino con opacidad polar posterior avanzada.
• Vítreo transparente.
• Retina sin evidencia clínica de retinopatía diabética.
• OCT macular normal.
PREGUNTAS:

1.¿Qué estudios preoperatorios utilizan en la valoración de estos casos de catarata polar posterior?

Dr. Guadalupe Cervantes:
-Examen oftalmológico completo: biomicroscopía con exploración minuciosa de la cara posterior del cristalino y muy buena revisión de la retina (DM y ojo único).

Cálculo de lente intraocular (incluyendo lente monofocal de una pieza para bolsa y de tres piezas para sulcus).

-UBM (ayudará a diferenciar una opacidad subcapsular posterior vs catarata polar posterior vs lentícono posterior vs hialoides persistentes (“puntos de Mittendorf”) vs vítreo primario hiperplásico persistente).

Dr. Luis Escaf: Estamos al frente de un caso especial de catarata con dos condiciones, aunque independientes entre sí, se entrelazan para ofrecer un panorama que reta aún más al cirujano, como son un ojo único valioso y una catarata polar, que de por sí tiene una alta probabilidad de ruptura capsular posterior (según la literatura, del 7 % al 37 % de RCP), con todas las complicaciones que esto supone.

Es de sospechar que el ojo actualmente en ptisis es producto de una complicación derivada de la cirugía de catarata y que después de tres cirugías [el paciente] terminó con el ojo en esas condiciones de ceguera.

Antes de pasar a considerar el abordaje preoperatorio, es muy importante explicarle al paciente y familiares el riesgo que esta cirugía supone y, por supuesto, el cirujano hacer un autoanálisis y ver si se siente competente para abordar el caso.
Como toda catarata, debe tener su biometría, ecografía, recuento endotelial y OCT macular. Pero nosotros consideramos de gran utilidad en este tipo de cataratas hacer una UBM, que muestre la catarata polar y su relación con la cápsula posterior, ya que es de pocos conocidos que la catarata polar posterior puede presentarse de diferentes formas en relación con la cápsula posterior (Foto

1. Catarata polar posterior por encima de la cápsula posterior (Fig. 2).
2. Catarata polar posterior parcialmente incrustada en el espesor de la cápsula posterior.

3. Catarata polar posterior involucrada 100% en la cápsula posterior, lo que supone, de entrada, que hay un riesgo del 100 % de una RCP.

Esto solo lo podemos ver con una UBM o con IOLMaster 700 (comunicación escrita del Dr. Mario de La Torre -Fotos 3, 4, 5.

(Ver video 1)

Dr. Gerardo Valvecchia: Habitualmente utilizo todos los recursos a mi alcance para así poder dar información adecuada a los pacien- tes de cuál podría ser el desarrollo y desenlace de sus cirugías. En los casos como el que se nos plantea es muy difícil vaticinar qué va a pasar durante la misma.

La lámpara de hendidura sigue siendo, a mi cri- terio, irremplazable. Con una buena dilatación y tiempo es posible tener un panorama de con qué nos encontraremos en el quirófano.

También, en estos casos, trato de realizar UBM además de los estudios que pido en forma ru- tinaria antes de ofrecer la cirugía. Si vemos que la cápsula posterior ya está rota, cambia el planteo quirúrgico.

Mi rutina prequirúrgica consta de: topografía corneal, biometría óptica, microscopía endo- telial, iconografía de retina y OCT de mácu- la y córnea.

Por los datos otorgados, no pareciera en prin- cipio, tener alguna patología agregada más allá de la catarata que amerita pedir otro tipo de estudios.

2.¿Qué técnica quirúrgica es la que usan en estos casos?

Dr. Guadalupe Cervantes:

– Incisiones habituales 2,2 y 1 mm. – Tinción con azul de tripano.

-Capsulorrexis central y circular no mayor de 5 mm (útil para captura del LIO).

  • –  SOLO hidrodelaminación sin rotar el núcleo.
  • –  Emulsificación del epinúcleo lenta y con parámetros bajos, evitando descompre- sión brusca de la CA.
  • –  Aspiración lenta de corteza sin causar trac- ción, dejando al final la parte central, pos- terior del cristalino.
  • –  Implante del LIO en la bolsa o en el sulcus, dependiendo de la presencia o no de RCP.
  • –  Retiro de viscoelástico, dejando el ojo sin excesiva presurización.- Punto de sutura.

Dr. Luis Escaf: La técnica quirúrgica debe ir encaminada a preservar en lo posible la inte- gridad de la cápsula posterior desde principio hasta el final, inclusive en la inserción del LIO, puesto que si no se toman medidas, puede ocu- rrir una RCP.

Hay que diferenciar si la catarata es una sub- capsular posterior o una verdadera catarata polar, y si esta catarata polar es dura o blan- da, ya que la conducta quirúrgica varía según su presentación.

Si definitivamente es una catarata polar posterior dura, como se supone en este caso, por la edad del paciente, me voy limitar a describir como no- sotros abordamos este tipo de cataratas.

Dependiendo de lo que podamos ver en la UBM, la conducta varía al momento de realizar la hi- drodisección, la rotación y la facoemulsificación de fragmentos.

Los pasos iniciales serían, en su orden:

  1. Capsulorrexis no mayor de 5,5 mm con el fin de dejar un reborde capsular amplio en caso de RCP y que podamos implantar el LIO en el sulcus.
  2. No hacer hidrodisección.
  3. Realizar la técnica antibloqueo (Figuras 6, 7, 8) parcial ─descrita por nosotros─, muy ori- ginal y lógica para abordar este tipo de cata- ratas polares, publicada en el libro Cristalino de las Américas (capítulo 106, Manejo mo- derno de la catarata polar posterior), en la cual, después de realizar la CCC, no realiza- mos hidrodisección, sino que usando el ultra- chopper, realizamos un surco de un 30 % a 40 % del grosor de la catarata y unos 3 mm a 4 mm de longitud (sin tocar el borde de la rexis). Después completamos la fractura en la periferia del extremo distal utilizando un prechopper mecánico (Escaf prechopper ─ ASICO ─ Katena-Epsilon) y así completamos la fractura en el extremo de la catarata, con- servando el centro de ella.

Debemos tener en cuenta que la altura de la botella no exceda 60 cm para evitar producir estrés sobre la cápsula posterior que implique una RCP.

4. Seguidamente realizamos la hidrodisección, y el líquido diseca las áreas circundantes de la placa sin comprometer el sitio donde está la adherencia a la cápsula posterior placa polar. Si por UBM hemos identificado que se presentan las situaciones 1 y 2 mencionadas anteriormente, 1) catarata polar posterior por encima de la cápsula posterior, 2) catarata polar posterior parcialmente incrustada en el espesor de la cápsula posterior, procedemos a:
5. Realizar rotación suave de la catarata y realizar surcos con el ultrachoper hasta obtener de 6 a 8 fragmentos con un centro común intacto.
6. Procedemos a facoemulsificar los fragmentos tangencialmente sin tratar de desenclavarlos donde están unidos por el centro, adelgazándolos lo más posible.
Tratar de remover el área distal de un fragmento y por ahí introducir viscoelástico dispersivo con el fin de levantar la placa posterior no adherida a la cápsula y así poder facoemulsificar sin el riesgo de RCP. Recordar que seguimos trabajando con alturas bajas, vacíos bajos y poder torsional bajo.
7. Eliminados los fragmentos, procedemos a aspirar la corteza con la cánula de I/A, procurando no sacar la punta del faco sin que simultáneamente introduzcamos viscoelástico por la paracentesis y evitar la herniación de la cápsula posterior y la fractura de ella.
8. Eliminados los restos corticales, debemos tener mucho cuidado en la inserción del LIO, ya que en este paso se puede producir RCP si no rellenamos el saco con viscoelástico suficiente.
Si lo rellenamos mucho, lo podemos hacer explotar y si lo rellenamos a media, la háptica puede arrastrar el saco y producir una RCP. Tratar

que la háptica sobrepase en el centro de la cápsula posterior cuando entra y se despliegue suavemente, tratar de no ro- tarla y, en lo posible, no retirar el vis- coelástico detrás del LIO.

Si la catarata polar presenta la condi- ción 3 (catarata polar posterior involu- crada 100 % en la cápsula posterior, lo que supone de entrada que hay riesgo del 100 % de una RCP), la técnica es la misma que la anteriormente descrita. Lo único que varía es que no rotamos la catarata, ya que se haría un efec- to de trepanación sobre la cápsula posterior; lo que hacemos es dividir- la in situ con el ultrachopper y posterior- mente ir emulsificando el centro (sin lle- gar a la placa) y posteriormente atacar la periferia.

Cuando se haya adelgazado lo suficien- te, levantamos lo que queda con vis- coelástico y emulsificamos lejos de la placa y de la RCP que se haya produci- do.SihayunafranjadeRCP,queusual- mente es redonda y definida, se puede colocar el LIO en el saco y después am- pliarla (ver video 2).

Dr. Gerardo Valvecchia: Asumo a priori que la cápsula posterior está rota o va a romperse, si tenemos la suer- te de que permanezca intacta bienveni- do sea; pero comienzo la cirugía como si estuviera rota. Algo similar hago con los

pacientes que debo operar de cataratas y están previamente vitrectomizados.

INCISIONES: No varío mi técnica. Dos incisio- nes. Córnea clara de 2,4 mm la principal y 0,75 mm la accesoria.

CAPSULORREXIS: Prefiero que sea un poco más pequeña que la habitual. De 5 mm de diá- metro con microfórceps. En caso de no poder colocar el LIO en el bag, tendría mejor sopor- te para colocarlo en el sulcus, y en caso de ser necesario, facilitaría una eventual captura de la óptica.

HIDRODISECCIÓN: Casi NUNCA. El “casi” es porque en algunos casos realizo miniolas de hi- drodisección que voy controlando y me asegu- ro que no lleguen nunca a tocar la catarata po- lar posterior. Igualmente el concepto que debe quedar en claro es NUNCA realizar hidrodisec- ción en estos casos.

HIDRODELAMINACIÓN: SIEMPRE. Es un paso fundamental y lo realizo muy lentamen- te y sin inyectar grandes volúmenes de líquido.

FACOEMULSIFICACIÓN: De rutina trato de luxar con un Drysdale o Pusher el núcleo a cá- mara anterior con maniobras suaves. Actúo como si la cápsula posterior estuviera rota y prefiero un poco más de edema corneal al día siguiente que tener fragmentos flotando en el vítreo. El mismo proceder realizo en los pacien- tes vitrectomizados. La mayoría de los casos que he operado son facoaspiraciones y de ser núcleos más duros, con los nuevos facoemulsi- ficadores, tampoco se observan grandes cam- bios en el posquirúrgico con respecto a la técni- ca de facoemulsificación endosacular.

ASPIRACIÓN DE CORTEZA: Unimanual y siempre comenzando a aspirar los restos por debajo de la capsulorrexis anterior con el ori- ficio de aspiración visible a nuestros ojos, con cuidado y tratando de no acercarme a la catara- ta polar.

COLOCACIÓN DEL LIO: De preferencia en el bag. Monopieza acrílico hidrofílico o hidrofóbi- co. Si la cápsula posterior está rota, tras realicapsulorrexis posterior y colocación del LIO en el bag. De no tener sustento suficiente, coloco LIO de tres piezas en el sulcus.

3. En caso de RCP, ¿qué manejo quirúrgico realizan?
Dr. Guadalupe Cervantes: Al evidenciar la RCP realizo un taponamiento del vítreo con viscoelástico y emulsifico el material remanente en la cámara anterior. En cuanto a la cápsula posterior rota, intento convertir la ruptura a una capsulorrexis circular continua “posterior”, que me pueda servir para abotonar la óptica del LIO. Además, antes de implantar el LIO, realizo una vitrectomía.

Dr. Luis Escaf: En caso de RCP, hay que tener en cuenta si esta se produce al inicio (hidrodisección), durante la faco, durante la remoción de fragmentos o al implantar el lente intraocular. Según el momento, requiere un abordaje diferente, que va desde una conversión a una extracapsular o la asistencia de un retinólogo.

Dr. Gerardo Valvecchia: Depende del momento de la cirugía en el que esté. Habitualmente, al menos en mi experiencia, constato que está rota luego de haber sacado el núcleo.

De no existir vítreo, puedo intentar aspirar las masas remanentes con I/A pero realizando la misma con la pieza de mano del vitréctomo 23 G sin activar el corte. La irrigación la realizo por punción lateral. Es muy controlable y todo pasa más lento en cámara anterior.

Si el vítreo aparece en la ruptura capsular, realizo vitrectomía por pars plana con trocar valvulado 23 G.

4.¿Qué tipo de LIO implantarían en un caso de RCP?
Dr. Guadalupe Cervantes: Si el tamaño de la ruptura no es tan grande, que me pueda poner en riesgo la luxación del LIO hacia cámara posterior, implanto un LIO de
una pieza en bolsa, con captura de la zona óptica en la capsulorrexis.

En caso que esto no sea posible, implanto un LIO de tres piezas en el sulcus, con captura de la óptica en la capsulorrexis anterior.

Dr. Luis Escaf: De antemano a la cirugía uno debe planear qué tipo de LIO va implantar. Puede ser un multifocal, un monofocal o un tórico, pero tener a la mano un monofocal de tres piezas o de una sola pieza. En caso de que no se pueda implantar el LIO premium, se decide por monofocal y, dependiendo de la RCP, se implanta en sulcus o saco, pudiéndose abotonar ya sea por delante o por detrás de la rexis o, en algunos casos, en la capsulorrexis posterior (ver video de Ike Ahmed).

Dr. Gerardo Valvecchia: Si el bag está indemne, LIO monopieza acrílico hidrofílico o hidrofóbico. En cápsula posterior rota con sostén, coloco el mismo LIO en el bag. Previo capsulorrexis posterior y vitrectomía. En cápsula rota sin sostén, coloco LIO de tres piezas en el sulcus.

5.¿En qué casos de RCP con paso de material cristaliniano a vítreo realizarían vitrectomía posterior vía pars plana?
Dr. Guadalupe Cervantes: Se sabe que la manera en que se hace menor tracción del vítreo durante una vitrectomía es realizándola vía pars plana, (regresando el vítreo “a casa”). Sin embargo, cuando el cirujano de catarata que está realizando la faco no domina esta técnica, se puede realizar dicha vitrectomía vía anterior, intentando siempre usar triamcinolona que ayuda a teñir el vítreo y a evitar dejar bandas de tracción hacia la incisión.

Dr. Luis Escaf: Personalmente pien- so que estas maniobras de vitrectomía vía pars plana deben ser ejecutadas por un re- tinólogo y más aún por tratarse de un ojo valioso ya que es ojo único.

Comentarios y conclusiones:

En nuestro servicio realizamos una recopi- lación de todas las cirugías de cataratas he- chas desde el 2011 hasta el 2014 (4 años) y consolidamos 13.328 videos de los cuales 129 (0,99%) eran cataratas polares posteriores (no publicado). La literatura mundial dice que su prevalencia es de 0,44 %. Posiblemente sobrediagnosticamos estas cataratas, y creo que es cierto, ya que des- de que incluimos la UBM como método diag- nóstico (como lo comenta el Dr. Mario de la Torre), la frecuencia de ellas ha bajado en un número apreciable.

Recomiendo utilizar la UBM o el IOLMaster 700 para apreciar si la polar compromete parcial o totalmente el espesor de la cápsu- la posterior.

Realizando la técnica antibloqueo en todas estas 129 cataratas diagnosticadas en la lámpara de hendidura, el número de RCP fue de cuatro cataratas (3,1 %), muy por debajo de la literatura mundial (del 7 al 36 %).

Se trata de un caso de difícil manejo por ser ojo único y catarata polar dura y que debe ser manejada por un oftalmólogo experto con todo el apoyo tecnológico prequirúrgi- co e intraquirúrgico y soporte de retinólogo.

Por último, el Dr. Vasavada hace una revisión de la literatura sobre el tema, la cual incluyo con fines académicos (Fig. 9).

Dr. Gerardo Valvecchia: En la actua- lidad, cuando necesito hacer vitrectomía du- rante una cirugía de catarata, siempre la realizo por pars plana con trocares valvula- dos 23 G con o sin fragmentos de cristalino en el vítreo. Los cirujanos de segmento an- terior debemos manejar trocares y la pars plana.

Cualquier vitréctomo neumático que trai- ga el equipo de facoemulsificación de más de 1.200 cortes sirve. A todos los facoemul- sificadores se les pueden adaptar piezas de mano de vitréctomos 23 G, solo debemos asesorarnos a cuantos PSI trabaja nuestro equipo para comprar las piezas adecuadas.

La entrada posterior es menos traumáti- ca para el ojo y produce menos movimien- to del humor vítreo, menos surge y menor tracción. El índice de complicaciones vitreo- rretinales es significativamente menor. Los

trabajos publicados muestran menor chan- ce de desprendimiento de retina pseudo- fáquico, glaucoma inflamatorio por restos, uveítis facoanafiláctica, edema macular cistoide y menor índice de bridas vítreas a la incisión. La posibilidad de DR pseudofá- quico es del 9 % cuando se realiza vitrec- tomía por pars plana y entre el 10 al 26 % cuando se realiza por cámara anterior.

La técnica básica consiste en un solo trocar a 3,0 mm del limbo e irrigación con cánula 23 G colocada en la punción lateral en cór- nea clara. Se realiza vitrectomía central ge- nerosa y lentamente nos acercamos desde pars plana a la zona de la ruptura capsular.

Cuanto mayor número de cortes pueda de- sarrollar el vitréctomo, más controlado será todo, pudiéndonos acercar a menos de 1 mm de la cápsula del cristalino sin produ- cir tracciones.

Conclusiones del Caso por el Dr. Fernando Aguilera

La frecuencia de ruptura de cápsula poste- rior en catarata polar varía según la rela- ción de ésta con la cápsula. Esto se pue- de evaluar en el preoperatorio con el uso de OCT y ha sido descrito por tres tipos de ca- tarata polar posterior y su relación con RCP durante la facoemulsificación.

En conclusión, la catarata polar posterior implica un riesgo de ruptura capsular aun con todas las técnicas preventivas antes mencionadas, por lo que siempre debere- mos estar preparados para manejar ade- cuadamente esta probable complicación.

Esto se puede evaluar en el preoperatorio con el uso de OCT y ha sido descrito por Chan Emmy (JCRS) (Imagen 1 y Foto 2) o mediante el uso de Swept Source OCT- IOLMASTER 700 (Foto 3).

¡Gracias a los doctores Cervantes, Escaf y Valvecchia por su excelente participación!

Análisis de la superficie ocular previa a cirugía de segmento anterior


Dr. Pablo Suárez – Ecuador


Contacto

Dr. Pablo Suárez – drsuarezoph@gmail.com

Desde hace pocos años venimos escuchando en diferentes foros, charlas y congresos, sobre la importancia de la superficie ocular, en especial sobre “ojo seco”.

El Dry Eye Workshop (DEWS) realizado por la Tearfilm Ocular Surface Society (TFOS), nos aportan con la definición de “ojo seco” como “el trastorno de la película lagrimal debido a una deficiencia lagrimal o una evaporación excesiva, que daña la superficie interpalpebral y produce síntomas de malestar ocular”. 1 2
Es importante conocer que nuestros resultados quirúrgicos, en la mayoría de procedimientos donde la superficie ocular está incluida, son gracias a una estabilidad del film o película lagrimal.

Muchos autores se refieren a la lágrima como la primera lente del sistema óptico y por ello su importancia en la estabilidad y calidad. Esto se traduce en que para tener un buen enfoque, el sistema visual debe estar en óptimas condiciones y por ello la lágrima no se queda fuera de este sistema.

Análisis de la película lagrimal

1. Agudeza visual.

A pesar de que puede ser un examen con poca ayuda, cuando de cataratas maduras hablamos, es de mucha utilidad al momento de una facorrefractiva o en una cirugía de ablación corneal.

Problemas en el enfoque y ciertas indecisiones al momento de la refracción ya nos ha cen sospechar que podemos estar frente a un problema de superficie ocular.

2. Tinciones.
a. Fluoresceína.

Foto 1. Foto 2. Fuente: Dr. Pablo Suarez
Esta tinción es muy importante porque nos permite medir el tamaño del menisco lagrimal, tiempo de rompimiento de la lágrima y además nos indica zonas de desepitelización tanto corneal como conjuntival. Este último signo muy propio de una ausencia crónica de lágrima y por ende déficit epitelial.3

Tabla 1.
b. Rosa de Bengala.

Tinción normalmente utilizada al 1 %, necesaria para pigmentar zonas de lesión y de capas desvitalizadas. A diferencia que la fluoresceína, la rosa de Bengala pigmenta tanto sustancia mucoide como filamentos. El verde de lisamina tiene los mismos beneficios que la rosa de Bengala, por ello no tiene sentido usar las dos formas de tinción.4

3. Biomicroscopía de párpado.

El párpado es una estructura anexa que nos puede dar más de un dolor de cabeza en el pre y posoperatorio sino le damos la importancia que se merece. Los párpados deben estar completamente sanos para proceder a una eventual cirugía intraocular y para ello su análisis debe ser minucioso y obligatorio. Foto 3.

Actualmente contamos con varios métodos de análisis, pero dentro de los que utilizamos en nuestra rutina diaria son:

a. Expresión manual de glándulas. Foto 4. b. Fotografía y análisis de laboratorio de pes-
tañas. Foto 5.
c. Uso de espátula de Collins. Foto 6.

4. Limpieza del párpado.

Spa de párpados es un término actual utilizado para la actividad de limpieza palpebral y su tratamiento. Esta actividad viene creciendo en la práctica oftalmológica y está dentro de muchos de los protocolos preoperatorios en las diferentes clínicas. El conocimiento sobre la blefaritis como la mayor causa de ojo seco y una de las tantas razones para tener una endoftalmitis nos ha llevado a tener las precauciones necesarias para evitar esta complicación que es temida en nuestras clínicas.

a. Calor palpebral – Eye Heater. Foto 7. b. Limpieza del borde palpebral:

Se puede realizar con jabones especiales que cuiden la piel del párpado junto con cepillos eléctricos que en la actualidad están tomando importancia. Foto 8. Fuente: www.alignable.com

5. Tecnología y ojo seco.

Si bien es cierto que una buena biomicroscopía seguida de un análisis minucioso puede ser de gran utilidad, las plataformas tecnológicas también ganan terreno en este campo. Muchas de ellas son necesarias no solo para la finalidad del ojo seco, sino para varias otras patologías muy comunes. Podemos analizar muchas plataformas, pero voy a resumir a las que las encuentro de utilidad.
a. Topografía corneal. Foto 9. Fuente: Diagnóstico Helena Suarez TM

Fundación Vista para los Ciegos, Quito – Ecuador.

Si bien es cierto que el término “warpage” se define al impacto de una lente de contacto frente a la superficie ocular,5 con fines didácticos podemos ver cambios parecidos ocasionados por un film lagrimal inestable. Por ello, la topografía corneal y sus mapas axiales son de gran utilidad para diagnosticar y controlar la evolución.
b. Break Up Time. Tiempo de rompimiento de la lagrimal (BUT).

Como habíamos mencionado ante- riormente el BUT puede ser anali- zado por tinciones como la fluo- resceína, sin embargo, el uso de tecnologías de Scheimpflug con anillos de Plácido pueden ser muy útiles para el rompimiento.

En la figura 10 podemos ver la in- tegridad de los anillos mientras que en la figura 11 se aprecia ya un des- vanecimiento de los anillos.

c. Point Spread Function. (PSF). Foto 12. Fuente: Diagnóstico Helena Suarez TM Fundación Vista para los Ciegos, Quito – Ecuador.

Como definición sabemos que es la respuesta a un sistema de imáge- nes hacia un punto. Esto quiere de- cir que un rayo de luz que pasa por una superficie regular no tiende a deformarse. En el caso de ojo seco hemos mencionado que no solo existe alteración en el film lagrimal, sino en la superficie epitelial de la córnea, haciendo que la proyección de imágenes sea aberrada.

En este artículo se han resumido varias perlas útiles para el manejo de la superfi- cie ocular previo a una cirugía de ablación o de catarata. Estas bases son importan- tes tomarlas en cuenta para la disminu- ción de la tasa de enfermedades infeccio- sas posoperatorias, muchas de ellas con una alta gravedad, llevando a tener malos resultados en nuestros procedimientos.

Existen varios estudios sobre las diferen- tes causas de ojo seco luego de proce- dimientos, tanto de superficie como de catarata, y en alguno de ellos concluyen que una de las mayores causas puede ser el tamaño de la incisión y la excesiva can- tidad de agua al momento de irrigar la córnea durante la cirugía.6 Foto 13.

Referencias

  1. LempMA.ReportoftheNationalEyeInstitute/Industry Workshop on clinical Trials in Dry Eye.
  2. Lemp,Michaeletal,“TFOS–TearFilm&OcuarSurface Society”. TFOS – Taer Film & Ocular Surface Society, www.tearfilm.org
  3. ClinicalDiseasesoftheTearFilm.”TheCornea:Scienti- fic Foundations and Clinical Practice, by Gilbert Smolin, Little, Brown, 1994, pp. 457–483.
  4. EnfermedadesExternasyCornea.2008thed.,vol.8, Elsevier, 2008.
  5. Tang,Maolong.DifferentiatingKeratoconusandCorneal Warpage”. ARVO, vol 57, Aug. 2016
  6. Chuang,Jasmine,etal.“PreoperativeOptimizationof Ocular Surface Disease before Cataract Surgery.” Journal of Cataract & Refractive Surgery, vol. 43, no. 12, 2017, pp. 1596–1607., doi:10.1016/j.jcrs.2017.10.033.
  7. Holland,EdwardJ.,andMarkJ.Mannis.Cornea.Elsevier, 2017.
  8. Collar,CésarVilla,andJoséManuelGonzález-Meijome. Superficie Ocular y Lentes De Contacto. Grupo ICM Co- municación, 2016.

Tecnologías diagnósticas modernas en cirugía de catarata


Dr. Oscar Guerrero Berger
México
Profesor Hospital de la Luz IAP, México / Centro Oftalmológico Mira, México

Dra. Jimena Ceja Martínez
México
Fellow Microcirugía Segmento Anterior, Hos- pital de la Luz IAP, México


Contacto

Dra. Jimena Ceja Martínez – jimena_cm@hotmail.com
Dr. Oscar Guerrero Berger – droscarguerrero@gmail.com

El siglo XXI en la oftalmología se ha caracterizado por desarrollos tecnológicos que han permitido dar mayor eficiencia a diversos procesos, permitiéndoles a los pacientes la oportunidad de cambiar su visión en un solo procedimiento, mejorando paralelamente su calidad de vida.

A la par de la evolución de la tecnología diagnóstica, la vasta distribución global de la información en las redes actuales, permiten que todos, médicos y pacientes, tengan conocimiento de las mejoras en los distintos campos de la oftalmología. Esto lleva al paciente a exigir mejores resultados, y a los oftalmólogos mejores y renovadas prácticas. Por ello, es y seguirá siendo de suma importancia la valoración clínica preoperatoria adecuada que permita establecer diagnósticos correctos y precisar cuál es la tecnología diagnóstica complementaria a utilizar.

De forma sintetizada, la tecnología diagnóstica más reciente en cirugía refractiva la podemos enlistar de la siguiente manera:
BIOMETRÍA / QUERATOMETRÍA

La biometría óptica o interferometría de coherencia parcial utiliza una fuente de luz con coherencia parcial que funciona como un interferómetro de Michelson (Figura 1). Los biómetros ópticos miden de la córnea al EPR, en cambio los biómetros ultrasónicos miden de la córnea a la membrana limitante interna. Los primeros permiten realizar mediciones de no contacto, rápidas y precisas, a diferencia de la biometría ultrasónica.

El IOLMaster® (Zeiss) fue el primer biómetro óptico introducido al mercado en 1999. El IOLMaster 700 es su versión más moderna (Fig. 2 y 3). Entre sus virtudes se enlistan las siguientes:

1. Luz infrarroja de láser diodo de 780 nm.
2. OCT de fuente de barrido que permite la visualización y medición del grosor del cristalino, profundidad de la cámara anterior, alteraciones como inclinación del cristalino, además de la visualización de la fóvea (útil para establecer fijación de la mirada).
3. Queratometría telecéntrica. El método que utiliza este biómetro para medir las queratometrías se basa en analizar un patrón de luz emitido por diodo que es captado por la superficie corneal anterior. Son seis puntos de luz en un área de forma hexagonal de 2,5 mm a un ángulo de 14 grados. Se ha demostrado que las mediciones son repetibles a pesar del entrenamiento del operador.
4. Inclusión de distintas fórmulas biométricas (ej.: fórmulas precisas de Barrett para el cálculo de lentes intraoculares).

El LENSTAR® LS900 (Haag-Streit) es el primer biómetro basado en el principio de reflectometría de baja coherencia óptica, contando con las siguientes características (Fig. 4):

1. Luz de diodo superluminiscente de 820 nm, esto permite que pueda realizar mediciones en cataratas de una densidad mayor.

2. Determina queratometrías en dos círculos de 16 puntos cada uno, el diámetro del círculo interno es de 1,65 mm y el del círculo externo es de 2,3 mm y toma las medidas de seis puntos. Es precisamente este método dual zone lo que hace que las mediciones queratométricas obtenidas por este biómetro sean altamente precisas.

3. Nueve mediciones en una sola toma: paquimetría, queratometría, diámetro pupilar, excentricidad del eje visual, distancia blanco-blanco, profundidad de la cámara anterior, espesor del cristalino, longitud axial, grosor retiniano.
4. Inclusión del método Hill-RBF y las fórmulas de Barrett y Olsen.

El biómetro OA-2000 (Tomey), utiliza una tomografía de coherencia de fuente de barrido o espectral, que permite una mayor penetración a los tejidos (Fig. 5):

1. Láser con una longitud de onda de 1 060 nm.
2. Establece un punto de menor densidad de la catarata para así poder realizar la medición.
3. Mide la longitud axial, profundidad de cámara anterior, grosor corneal central, y grosor del cristalino.
4. La superficie corneal es medida por medio de una topografía de discos de Plácido de nueve anillos con 256 puntos de referencia en una sola medición.
5. Puede ser conectado a una unidad de ultrasonido en caso de que se requiera realizar mediciones en ojos con cataratas de mayor densidad u otro tipo de opacidad de medios.

El Pentacam® XL (Oculus) es un sistema conformado por una videocámara de Scheimpflug y un interferómetro óptico (Fig. 6):

1. Su videocámara rota 180° alrededor de un punto de fijación. Brinda entre 25 y 50 imágenes con 500 puntos de elevación en menos de 2 segundos, esto permite tener una imagen 3D del segmento anterior.

  1. Proporciona mapas de elevación anterior y posterior, paquimetría, medidas biométricas del segmento anterior y el poder corneal an- terior y posterior, derivando el poder total cor- neal y el EKR, útiles en el cálculo de lente in- traocular en pacientes que han sido sometidos a cirugía refractiva.
  2. Integra análisis multifórmulas, entre ellas Pot- vin-Shammas-Hill.

El Aladdin HW 3.0 (Topcon) es un sistema confor- mado por un interferómetro de baja coherencia en conjunto con un topógrafo con anillos de Plá- cido (Fig. 7):

  1. Análisis queratométrico en tres zonas (3,5 y 7 mm) con 24 anillos de Plácido en su análisis.
  2. Pupilometría dinámica y análisis aberrométrico.
  3. Mide la longitud axial, profundidad de cámara an- terior, grosor corneal central y grosor del cristalino.
  4. Incluye análisis multifórmula, entre ellos la de Camellin-Calossi, Barret y Abulafia-Koch.

El AL-Scan (NIDEK) es un biómetro óptico asociado a una cámara de Scheimpflug (Fig. 8):

  1. Mide LA, ACD, diámetro pupilar, paquimetría, queratometría en 10 segundos (gracias a un au- totracking 3D efectivo).
  2. Penetra en cataratas densas, ajustando el ratio signal to noise, para amplificar la señal. En ca- sos de cataratas muy opacas se le puede adap- tar un US.
  3. Incorpora análisis multifórmulas, entre ellas Ca- mellin-Calossi, Shammas PL, entre otras.

ABERROMETRÍA

Un frente de onda es la propagación física de un rayo de luz, y las aberraciones son distorsiones de estas ondas visuales causadas por irregularidades

del mecanismo óptico. La luz diverge de su frente de onda ideal conforme pasa las irregularidades de algunos ojos, dando como re- sultado la desviación de un ángulo.

Las aberraciones se pueden dividir en bajo y alto orden.

  • Las aberraciones de bajo orden serefieren a errores refractivos esféricos y cilíndricos que pueden ser corregidos con lentes aéreos o lentes de contacto.
  • Las aberraciones de alto orden son aberraciones que alteran la agudeza visual después de la corrección esférica y ci- líndrica, y en esta se incluyen el trébol y coma.La aberrometría basada en el principio de trazado de rayos usa un rayo láser paralelo a la línea de visión a través de la pupila, mi- diendo la ubicación del mismo al reflejarse en la retina, siendo captada posteriormente por sensores lineales.

    El sistema iTraceTM (Tracey) usa el sistema de trazado de rayos (Fig. 9).

  1. Utiliza una serie secuencial de rayos infrarrojos de 100 micrones y una longitud de onda de 785 nm. Cada uno de los ra- yos es proyectado a la pupila paralelo al eje visual.
  2. El proceso requiere de una proyección de 64 puntos de láser en cuatro ocasiones (256 puntos). Si el ojo fuera emétrope, todos los 256 puntos se concentrarían en el mismo punto en el centro de la mácula.

Existen algunos sistemas que pueden medir aberrometrías de manera intraoperatoria y que pueden ayudar a la toma de decisión de la potencia de lente intraocular a implantar, como lo son el sistema ORATM (Alcon) y el sistema HOLOS IntraOpTM (Clarity).

El sistema ORA (Fig. 10) está basado en la interferometría de Talbot-Moire:

  1. El frente de onda óptico del dispositivo pasa a través de un par de rejillas y su difracción produce un patrón se- cundario. El análisis da como resulta- do una estimación de la potencia del lente intraocular.
  2. Realiza la medición posterior a la extracción de la catarata, aunque es capaz de refractar al ojo en estado fáquico, afáquico o pseudofáquico en cualquier momento de la cirugía.
  3. Se ha visto en varios estudios que los pacientes en los que fue utilizado el sis- tema durante la cirugía tienen mejores resultados visuales, especialmente en los pacientes a los que se le implantan lentes tóricas y premium.
  4. Con respecto a las lentes tóricas, el sistema ORA sugiere poder y posición de la lente.

El sistema HOLOS utiliza un espejo de sistema microelectromecánico de rotación rápida y un detector cuádruple (Fig. 11):

  1. Mide la magnitud del desplazamiento del frente de onda.
  2. Toma hasta 90 mediciones por segundo.
  3. Tiene un rango de medición de -5 D a +16 D.

Los dos sistemas intraoperatorios se conectan al microscopio quirúrgico para co- modidad del cirujano.

En conclusión, el desarrollo continuo y las mejoras de la tecnología en cirugía refractiva deben incentivar a que el médico co- nozca y analice los beneficios de éstas, a la par de conocer sus limitaciones, entendiendo siempre que el estudio clínico del paciente es la guía primaria para el correc- to uso y buen actuar en cada paciente.

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¿Las disfotopsias son realmente un problema o estamos exagerando?


Dr. Julio Fernández Mendy Argentina

Hace 33 años implanté mi primer lente in- traocular, y hace 25 años comencé a hacer facoemulsi cación con incisión pequeña.

Debido a esta larga experiencia, me pre- gunto: ¿por qué sólo desde hace 10 años comenzó a ser un tema de conversación algo frecuente entre los cirujanos de cata- rata el término «disfotopsia»?

Se llama disfotopsias pseudofáquicas a diferentes fenómenos luminosos que se originan en el paciente operado de cata- rata con lente intraocular. Estas pueden ser negativas (sombras) o positivas (arte- factos brillantes).

Las disfotopsias negativas (DN) me sorprendieron por primera vez en 2007 cuando una paciente, al día siguiente de una cirugía de catarata sin complica- ciones, me comentó “veo como un parén- tesis hacia afuera en el ojo izquierdo, el operado”. La agudeza visual era de 20/20 sin corrección. El lente intraocular, un Sensar de acrílico de 3 piezas, estaba per- fectamente centrado en el bag con buen overlap de 360°, la pupila era normal y la incisión temporal corneal estaba perfecta, hermética y sin edema. La paciente era una instrumentadora de 65 años, hiper- métrope de +3 D con una catarata sub- capsular posterior y una AV preoperato- ria corregida de 20/100. Mi respuesta fue está todo bien. Descontaba que debía es- tar muy satisfecha con el resultado de la cirugía. La sorpresa fue mayúscula en la segunda consulta, dos días después, pues se intensi caron las molestias subjetivas ante lo que ahora llamaba “la viga”.

Interrogando un poco a la pa- del año 2000. En ese trabajo Davison2 pre-

ciente, me aportó más preci- siones: “la viga” era una som- bra, que provenía del sector temporal, con forma de parén- tesis, convexa hacia afuera, que desaparecía cuando se colocaba la mano en sien como hacién- dose sombra, la ubicaba en el campo medio temporal y no le limitaba el campo visual perifé- rico por fuera de la sombra.

Al crecer la incomodidad con los días comencé a preocuparme y pensar más seriamente. ¿Qué podría ser este tema?

Mi perplejidad era total y la pa- ciente continuó manifestando la molestia, insistentemente, du- rante los meses subsiguientes. En las búsquedas bibliográ cas que hice en esos meses no en- contré ninguna respuesta. No sa- bía cómo ubicarla, qué palabras claves introducir, cómo buscarla.

La primera aproximación al tema la tuve al año siguiente, en 2008, cuando encontré un artículo de Robert Osher1, en el cual se refería al problema llamándolas «disfotopsias neg- ativas» (DN). A partir de este artículo, de conocer cómo nom- brarlas, pude seguir la búsque- da en la literatura e intentar acercarme a la comprensión de un fenómeno que, aún hoy, no está de ninguna manera com- pletamente aclarado. En uno de los artículos, de 2012, todavía se habla de la “enigmática pe- numbra”5. En los 3 últimos años las publicaciones se reprodu- jeron exponencialmente.

sentó, en una serie de más de 6600 ojos op- erados con LIO de acrílico, 8 casos con DN (una sombra subjetiva) y 6 con disfotopsias positivas (DP), es decir brillos, rayos o haces luminosos. Re ere haber tenido que realizar 2 recambios en los casos de DP, en los cuales optó por LIO de silicón y 3 recambios por LIO de PMMA, en los casos con DN.

Acá descubrí las DP, con las que no había te- nido problemas, pero me generarán otro pro- blema nuevo al que me referiré más adelante.

En ese artículo se relacionaron estos fenó- menos disfotópsicos con el material del LIO y se sugería que, con la aparición de los LIO de acrílico, se habría incrementado la aparición de fenómenos luminosos, quizás relaciona- dos con el borde cuadrado, y re ejos de la óptica del lente intraocular, pero no se com- prendía bien la etiología de las DN.

Con el trabajo de Davison comencé a poder acercarme a una probable respuesta a mi pregunta sobre por qué son más frecuentes ahora, ya que los lentes de acrílico son más utilizados ahora. La principal causa de las DN era el diseño y el material del lente intraoc- ular, pero se creía también, que la incisión temporal corneal jugaba un rol importante en la etiología de las DN.

Otro punto curioso era dilucidar por qué ocur- ría más frecuentemente en los OI, aunque no exclusivamente, hecho que no fue del todo aclarado.

Entonces, ¿es el material? ¿Y por qué no es siempre? ¿Es el diseño? ¿Y por qué no ocurre en todos? ¿Es la incisión temporal? ¿Y por qué ocurre con incisiones superiores?

El estudio de Osher1 de 2008 se basa en una encuesta que realiza de rutina el primer día del posoperatorio de pacientes, operados con Acrysof, y preguntando explícitamente sobre la presencia de algún tipo de sombra. Si el paciente respondía a rmativamente se le re- quería algún detalle en cuanto a forma, ubi-

El primer artículo en el que se
da el nombre «disfotopsias» es cación, etc. Se le indicaba que observara la

sombra y se la controlaba al año, a los 2 y a los 3 años. Concluye el estudio con rmando que las DN existen en el 15 % al primer día y descienden al 3 % a los 2 años y al 2,4 % a los 3 años. No obstante, otro estudio re ere que solamente el 0,5 % persiste con severa disfotopsia que obliga a realizar otro proced- imiento quirúrgico9.

Otra vez la pregunta: ¿por qué si el 15 % lo padece el primer día esta frecuencia baja a un 2.4 % a los 3 años? ¿Qué ocurre al prin- cipio que produce las disfotopsias, y luego cambia en 3 años? Mi hipótesis fue que el iris puede desplazarse hacia atrás, con el tiem- po, luego de pasar de tener un cristalino de 4.5 mm de espesor por un lente intraocular de menos de 1 mm.

El primer acercamiento para dilucidar la eti- ología de las DN fue en base a los hallazgos comunes encontrados en los pacientes que las padecían: una órbita plana, la desapa- rición de la DN si se coloca la mano en sector temporal tapando los rayos luminosos tem- porales, un globo ocular prominente, un es- pacio mayor entre el iris y el LIO, eviden- ciado en la UBM. En todos los casos de DN la distancia entre la cara posterior del iris y la anterior del LIO existe una distancia mayor que 0,45 mm, como en esta paciente mía, en la cual es 0,63 mm (Fig.1 y 2) y tiene una DN bilateral intensa que perduró en el tiem- po. En el examen con lámpara de hendidura (LH) se observaba la cápsula transparente y una sombra del iris que se proyectaba so- bre el LIO cuando con la LH iluminamos lat- eralmente. Una de las teorías era que el iris proyectara una sombra, pero también hoy sabemos que esta distancia va a permitir que ocurra otro fenómeno que vamos a ver más adelante, que se descubrió en 2017.

En 2012 Holladay5 estudió las DN provocadas en un globo ocular simulado, diseñado con un programa especial, considerando un LIO de acrílico, de 6 mm de diámetro y 20 D, pupila de 2,5 mm y observó que, al incidir un haz luminoso, se producían dos anillos completos, de 360° que al sobreimprimirlos

al campo visual se advierte que sólo era posible verlos en el sec- tor temporal.

En un estudio de 20143 se plant- ea que, cuando dos rayos lumi- nosos paralelos, de lejos, pasan a través del borde nasal posterior truncado de la lente, se produce una doble imagen, que originan dos rayos divergentes, que es la que produce la sombra en el campo temporal.

córnea, la coexistencia de un ojo prominen- te y una órbita plana, la interacción entre la capsulorrexis y el LIO. Los tratamientos pro- puestos incluían hacer un piggyback, una captura óptica (Reverse Optic Capture), dila- tar la pupila, contraer la pupila, efectuar una capsulotomía en la porción nasal de la cápsu- la, y nalmente el recambio del LIO.

En otro estudio de Radmall4, se compara la frecuencia de disfotopsias en dos grupos de pacientes, con dos diferentes lentes intraocu- lares de acrílico, de distinto índice de refrac- ción, y sostiene que no existe una diferencia estadísticamente signi cativa, con lo que su- giere que el índice de refracción no participa en la formación de las disfotopsias.

En 2015 algunos estudios agregan cuestiones o efectos más allá de lo puramente óptico. Uno16 plantea que existiría un efecto memoria de la mancha ciega y sostiene que los pacientes sitúan la sombra más central de lo que óptica- mente correspondería a la sombra proyectada. El otro15 plantea que existiría una cierta inter- sección con un problema neurológico.

Trabajando sobre un modelo ocular es- quemático, en el que introduce variantes, simulando implantes de lentes intraoculares con diferentes materiales y diversos patrones de diseños, variando los ángulos Kappa, con o sin overlap de la cápsula anterior en el sec- tor nasal, llega a la conclusión que: la som- bra se produce por la diferencia de los haces de luz que entran temporales al ojo y se dividen, pasando una parte por la lente y otra por fuera de la lente (en- tre el iris y lente) (esquema). Estas dos imágenes, al incidir sobre la retina periférica

En 2017 Holladay14 analiza el camino de los haces de luz que entran al ojo, tratando de explicar las causas de las DN, intenta poder anticipar los factores de riesgo para que se produzcan estas molestas sombras y busca un posible tratamiento racional a esta prob- lemática y evitarla.

En un estudio de Henderson17, se realiza una revisión sistemática de lo publicado hasta la fecha, en el que se reúne todo lo que se pensaba hasta ese momento, una especie de resumen de lo pu-blicado. Se lo asocia a todo tipo de material: acrílico hidrofóbico e hidrofílico, silicón; el diseño de 1 pieza y de 3 piezas. Las teo-rías de la etiología incluyen si hay bordes suaves o de mayor espe-sor del borde, también el mayor índice de refracción del lente, el tamaño pupilar, la distancia en-tre el iris y el LIO, la cantidad de pigmento del iris, la forma de la nasal en distintos sectores, crean la som-

bra. Esta sombra es mayor o menor según lo que los autores consideran que serían los factores primarios que lo generan: Pu- pila más pequeña, fotópica; el ángulo Kappa positivo mayor; la forma del LIO (cuanto más curva sea la super cie posterior es peor); si la cápsula anterior nasal está cubriendo la óptica nasal del lente; si la distancia axial del LIO detrás del iris es menor; si el diseño del lente es biconvexo o plano convexo y el poder es mayor; si la unión óptica-háptica no está en ubicación nasal.

Existen también otros factores secundari- os: el diseño del borde (truncado peor que re- dondo; cuanto mayor es el espesor, peor es); el material del LIO (índice mayor o menor); la super cie asférica negativa es peor.

Un punto importante es el tema del ángulo kappa que, de ser mayor de 0,44 mm sig- ni caría un riesgo para padecer DN, como así también para tener halos y glare con los lentes multifocales difractivos14.

¿Cómo podríamos tratar las DN?

En cuanto a cómo se podrían solucionar los síntomas de las DN, una vez ya producidas, encontramos varias alternativas que han sido propuestas, muchas ya abandonadas por haber demostrado su ine cacia en resolver el problema completamente.

Al principio se pensó que cambiando la incisión de temporal a supero-temporal se soluciona- ba, pues se creía que la sombra provenía de la incisión temporal. Luego se eligió el recambio del LIO, pues se creía que el material era el responsable, con éxitos muy escasos debido a que no hay una sola causa que lo provoca.

A partir de un trabajo de Masket13, se pro- pusieroncuatrodiferentessolucionesquirúr- gicas: piggyback secundario, la captura óp- tica (Reverse Optic Capture), recambio de LIO en el bag y sutura del LIO al iris. Los dos primeros resultaron e caces en revertir las DN de los casos presentados, mientras los dos últimos no.

Fig. 3 UBM post Piggy Bag plano de LIO So ex AO, B & L, en el caso de la gura 1.

He tenido un caso bilateral con un implante de Akreos MI60 que mejoró con un piggyback neutro en el surco (Fig. 3).

A partir de estos estudios, Sam- uel Masket comenzó a diseñar un lente intraocular que evitara las disfotopsias negativas. El resultado fue el Morcher 90S, el cual ha implantado en 80 ca- sos sin DN. El principio de este lente es que la super cie de la óptica se ubica por encima del borde de la capsulorrexis, pero las hápticas se posicionan en el bag. La óptica se centra en la capsulorrexis, a través de un surco de 5 mm de diámetro que tiene en los 360o de la óptica, no se centra en el ecuador del bag y, por otro lado, la óptica del lente queda arriba de la cáp- sula anterior. En este caso es capital el centrado perfecto, el diámetro exacto de 4.8 mm y la forma circular de la rexis, lo que lo convierte en un Femto IOL. Si bien implantó este lente con capsulorrexis manual asistido por el Callisto, la única manera de asegurarnos un centrado perfecto, un diámetro menor de 5 mm y una forma exacta- mente circular, es realizarla con el femto. Re ere como compli-

cación de algunos casos, haber haz que se pierde fuera del lente, pero

tenido unos pocos con bloqueo capsular en el posoperatorio, que se solucionó con una innovación del LIO, creando fenestraciones en la óptica del lente.

Como vemos el tema es bastante complejo, si lo que produce las DN es el material, mejoraría cam- biándolo. Se demostró que esto no ocurre siempre. Si fuera por la sombra que produce la incisión temporal, no se produciría en los casos con incisiones superiores, pero se producen. Si el problema fuera por ese efecto en el borde posterior de las lentes ¿mejoraría como mejora al colocar un pig- gybag? Evidentemente no.

El desplazamiento anterior del borde del lente por delante de la capsulorrexis (Reverse Optic Cap- ture)10 puede ser útil en algunos casos, en otros, imposible, como en mi caso con lente Akreos, pero también es un procedimiento que puede generar otros problemas, además de no ser 100 % exito- so, como es el incremento de la opaci cación de la cápsula poste- rior y a veces algún pequeño cam- bio en la refracción (dependiendo del poder del lente implantado) hacia la miopía.

Se puede remover la cápsula del sec- tor nasal con YAG Láser, que puede tener un 60 % de éxito, haciendo la capsulectomía anterior nasal.

Otra opción es el recambio del lente, colocando el reemplazo en el surco, o suturando al iris o en piggyback, lo cual no garantiza la solución del tema, ya que en este caso se reduce al máximo el

se maximiza el haz de luz refractado y la sombra puede desplazarse más tempo- ralmente hacia la periferia y desaparecer, pero en ocasiones puede continuar mole- stando. Sólo desaparecería la DN si el haz refractado se desplazara anteriormente y superara el límite de la retina funcional o superara el del haz no refractado.

Un lente de silicón, convexo-plano, sin aberraciones negativas, de borde redon- deado, podría ser una mejor opción a la hora de decidir recambiar el lente in- traocular. El lente de silicón, que se uti- lizó mucho tiempo atrás no “generaba” DN, desde que aparecieron los lentes de acrílico dejaron de utilizarse menos los de silicón, fue parte de la evolución. ¿Se justi caría implantar en todos los casos estas lentes para evitar una complicación que requiere corrección quirúrgica en el 0,5% de los casos?

¿Cómo podríamos tratar de evitar las DN?

Según algunas encuestas, las disfotopsias se encuentran entre las primeras causas de la insatisfacción6-7 de los pacientes, luego de una cirugía sin complicaciones.

En principio los ojos con pupilas más peque- ñas, ángulo Kappa positivo más grande, LIO biconvexo, con aberraciones negati- vas, alto índice de refracción, mayor poder, borde truncado y la cápsula cubriendo la lente en el sector nasal, tienen más riesgo.

Utilizando lentes platos u orientando la axila del lente monopieza horizontalmen- te, o con una ligera rotación, a 30° en OD y 150° en el OI (es decir descentrando 30° súperonasal de la horizontal) podría reducirse el riesgo de las DN (Foto1).

Al utilizar LIO convexo-plano en poderes al- tos, reduciríamos también la probabilidad. Colocar un lente de diámetro mayor, no ga- rantiza que desaparezca el riesgo de DN.

Las disfotopsias positivas (DP) las aprendí a partir de ese primer caso de DN, que me llevó a estudiar la biblio- grafía y allí descubrí en el trabajo de Da- vison que existían. Por suerte no había experimentado ningún caso.

Hace dos años tuve un matrimonio de alrededor de 65 años con cataratas, corticales él y subcapsulares ella, que me plantea antes de la cirugía: “no me vayas a poner esos lentes que re ejan en la pupila. Es un espanto eso de tener ojo de gato”. Teniendo en cuenta esta advertencia no elegí colocar Acrysof IQ.

En su lugar, le coloqué a él un asférico de acrílico hidrofóbico, Envista (B&L) en minimonovisión y quedó muy sat- isfecho sin necesitar anteojos de lejos y cerca y, sin esos re ejos espantosos.

Con este resultado, la esposa decidió operarse y, por supuesto, me pidió que con el mismo lente. Le opero el no dom- inante a -0,75 D y el dominante a la emetropía. Resultado: un espanto, “veo todas las luces re ejadas. De día ando bien, pero apenas oscurece no puedo estar. Toda fuente luminosa tiene haces de luz, no puedo andar, ni manejar de noche”. La agudeza visual era 20/20 sin corrección de lejos y J3 de cerca. Las córneas, la cápsula posterior y el lente no muestran nada signi cativo, no ob- stante, indico lubricantes para intentar que el fenómeno desaparezca, pruebo pilocarpina al 0,5 %, por si el tamaño pupilar en la oscuridad contribuyera a toda esta sintomatología. Pasaron dos meses y medio sin referir mejoría. Le planteo que quizás, con el tiempo, si no mejora hubiera que recambiar el LIO. No vuelve a la consulta.

Por supuesto, este tema de las DP no es tan complejo ni multifactorial como la DN, pero es sencillamente desesperante.

Foto 1 Colocación del LIO Acrysof SA60AT, Al- con, con hápticas en posición horizontal.

Porque es algo impredecible, quizás tenga que ver con la personalidad, con algo que excede la óptica del lente.

¿Qué produce que un lente que en millones de pacientes no produce este efecto tan tremendo, lo produce en un paciente de un modo inesperado?

¿Es un error del material en la fabricación?

¿Es un tema vinculado a la personalidad del paciente? ¿Cómo lo podemos evi- tar? ¿Debemos colocar siempre lentes de silicón, que se dice no producen DP? ¿Es sensato colocar un material que se dejó de usar hace años por ser menos biocompatible para evitar esta compli- cación mucho más infrecuente?

Algunos proponen probar, antes de cambiar el lente, con brimonidina. La verdad es que experimentar esta magnitud de disconfort debe ser muy desagradable.

Conclusiones y re exiones

Creo que es fundamental incluir en los consentimientos informados la prob- lemática de las disfotopsias y alertar sobre la posibilidad de hacer un seg- undo procedimiento.

La frecuencia inicial es alta para algún tipo de lentes, donde es posible que sea mayor de lo que Osher encontró con su 15 % inicial.

Considero que es un tema que se discute poco, en general, en los congresos, en los cursos, simposios, mesas redondas y debe- ría plantearse abiertamente, sin condicion- amientos, pues si analizamos la bibliografía han ido aumentando exponencialmente, con mucho más publicado de DN que de las DP y, sobre todo, en los últimos años.

Es curioso, es una impresión personal, que las empresas que fabrican los lentes intrao- culares que estadísticamente producen la mayor cantidad de disfotopsias no le dan la importancia, y minimizan el tema en gene- ral. Por ahora es un tema de conversaciones privadas, no hay una posición pública sobre el tema.

Si analizamos la bibliografía, advertimos que hay mucho publicado sobre DN y poco de las DP. Es muy notable, sobre todo, lo que se produjo en los últimos años.

¿Cuál será su verdadera incidencia?

Las causas ya están bastante aclaradas, el tema es cómo hacemos para evitarlas en to- dos los casos.

¿Se impondrán algún día otro tipo de diseño de LIO para evitarlas?

 

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Ectasias corneales incipientes, ¡que no se nos escapen!


Dr. César Carriazo – Colombia

En la actualidad, la detección precoz de las ec- tasias corneales incipientes se ha convertido en un reto para el cirujano refractivo; el tamizaje preoperatorio, la disponibilidad de nuevas tec- nologías y un examen clínico dirigido más es- pecí co ha elevado las exigencias en aras de generar excelentes resultados visuales y evitar complicaciones posquirúrgicas.

El desafío que nos presentan las tecnologías ac- tuales radica en encontrar los signos especí cos que nos lleven a realizar un diagnóstico certero y preciso entre una córnea normal y una con ec- tasia incipiente o subclínica.

El día de hoy, les doy mis top 10 de los signos que se deben tener en cuenta al enfrentarnos a una córnea sospechosa.

  1. Siempre tener en cuenta que estos pacien- tes pueden mejorar a 20/20 con su mejor corrección, usualmente tienen queratome- trías aparentemente normales o sospecho- sas y/o sombras en tijera incipientes.
  2. Aunquenoeslaregla,consideraunastigma- tismo contra la regla u oblicuo > que 1,50 D como una alarma: que te lleve a realizar un estudio exhaustivo del paciente.
  3. Recomiendo realizar varias topografías (con diferentes equipos) con las cuales se pue- dan comparar las elevaciones anteriores y posteriores, el poder refractivo de los diferentes puntos en las córneas y los cambios en la interfase epitelio-lágrima, que nos pueden hacer variar los mapas de la super cie anterior.
    1. Siempre sospechar en casos de querato- metría central superior o igual a 47 D y tomar en cuenta diferencias entre que- ratometrías superior e inferior de al me- nos 1,4 D.
    2. Preste mucha atención al grosor relacio- nal de Ambrosio, el cual es uno de los parámetros más sensibles para detectar cambios ectásicos leves o subclínicos; este es una relación entre el punto más delgado y el índice de progresión paqui- métrico.
    3. Siempre comparar topografías de am- bos ojos, ¡recuerden que esta es una enfermedad bilateral! Presta especial atención a diferencias entre queratome- trías centrales superiores a 1,0 D entre ambos ojos.
    4. En el estudio del paciente candidato a cirugía refractiva es imperativo realizar una aberrometría ya que el coma es la aberración que se altera más temprana- mente en el queratocono subclínico.
    5. Sospecha cuando el espesor corneal sea menor de 500 micras.
    6. Los cambios en la curvatura posterior son los primeros en ocurrir en córneas sospechosas, lo cual no siempre se co- rrelaciona con disminución de la agude- za visual, ¡que no se te escape!

    10. La evaluación de la remodelación del espesor epitelial por medio de la TCO se convierte en otra herramienta para de- tectar cambios tempranos ectásicos.

ArtículosCórneaNoticiero Alaccsa-R

Ectasias corneales

posted by adminalaccsa 5 marzo, 2018 0 comments

Ectasias corneales


Dr. Nicolás López Zenklussen

Presentación del caso

Paciente masculino de 35 años de edad, profesor de educación física y tenista pro- fesional, acude a la consulta por dé cit visual bilateral y disfotopsias positivas que impiden el desarrollo de su profesión.

Presenta antecedentes de queratocono bi- lateral con intolerancia a lentes de con- tacto tratado con anillos intraestromales y crosslinking en ambos ojos hace 22 meses en otro servicio.

El paciente acude a la consulta en busca de una solución refractiva debido a que su dé cit visual le di culta el desarrollo de su profesión a punto de considerar abandonarla.

Antecedentes personales: Niega.

Antecedentes oftalmológicos: Atopia ocular en tratamiento con alcafta- dina tópica, colocación de anillos in- tracorneales y crosslinking en ambos ojos hace 22 meses (2016).

Antecedentes familiares: Niega. AVSC: OD 20/200
OI cuenta dedos a 3 metros.

Refracción subjetiva:
OD esf. -11,00 cil. -5 x 95 20/40
OI esf -17,00 cil. -5,00 x 100 20/60

BMC:

Blefaritis seborreica. Conjuntivas tar- sales hiperémicas sin papilas.

BUT de 7 segundos.

Córnea: Se observan segmentos intracorneales correctos. En OD dos segmentos corneales de 120 y 140 (superior e inferior) grados de arco a 45 grados. En OI se observan dos segmentos de 120 y 140 grados de arco, también superior e in- ferior con zonas ópticas en ambos ojos de 6 mm.

Zonas ópticas transparentes, sin estrías de Vogt ni leucomas.

Cámara anterior VH IV Sin opacidad de medios.

Iris normal, pupilas redondas, reactivas. Re e- jos fotomotor y consensual conservados.

PIO: 14 mmHg AO.
FO: Sin alteraciones.
N.O.: Papilas bordes netos, excavación 0,4 AO

Se adjuntan topografías pre-segmentos corne- ales Orbscan IIZ (2016), topografías actuales poscolocaciones de anillos (dic. 2017) y fotos de BMC en alta resolución (dic. 2017).

Preguntas al panel de expertos

1. ¿Consideraría una opción médica o qui- rúrgica en este paciente? En caso de ser a rmativo, ¿cuál sería y por qué?

Dr. César Carriazo: Consideraría una opción quirúrgica para ambos ojos. Por la conducta del OD:

1. Controldeconjuntivitisatópicayblefaritis.

2. Colocación de LIO fáquico/ICL tórico. Conducta del OI:

  1. Controldeconjuntivitisatópicayblefaritis.
  2. Retiro de anillos intraestromales.
  3. Corneal lifting.
  4. Lentes fáquicos/ICL tórico para corrección de defecto residual.

Dr. César Carriazo

Dra. Claudia Blanco: En primera instancia el tratamiento que el paciente deberá recibir an- tes de una corrección quirúrgica de nitiva, será el manejo de su super cie ocular.

Para el tratamiento de la blefaritis seborreica re- comiendo la limpieza de párpados con solucio- nes oftálmicas especializadas, más la aplicación de un ungüento de antibiótico con corticoide. Además, se debe tener en cuenta que en los pa- cientes con conjuntivitis atópica se presenta más frecuentemente la dermatitis atópica que es co- lonizada por esta lococo áureo, por lo tanto, se debe considerar la posibilidad de utilizar antibió- ticos orales, idealmente derivados de las tetraci- clinas en los adultos.

Requiere una terapia antialérgica agresiva con estabilizadores del mastocito más antihistamíni- cos tópicos y sistémicos, corticoide tópico duran- te un lapso de tiempo, lubricantes sin preservan- tes y el inicio de ciclosporina tópica que será de uso permanente.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez:En este caso es fundamental co- menzar con el manejo médico, ya que el paciente presenta notable alteración de la super cie ocu- lar adicional a su conjuntivitis atópica y gran par- te del cuadro clínico es explicado por ello.

El tratamiento debe hacerse completo, incluyen- do champú para párpados, ungüento antibiótico + esteroide, lubricante ocular sin preservantes, ciclo de tetraciclinas orales y/o azitromicina tópi- ca y suplemento de omega 3 y 6. En caso de que la alcaftadina no sea bien tolerada, se debe reem- plazar por otro antialérgico, también sin preser- vantes. Tres meses después de realizar un mane- jo médico constante, se evaluarían las opciones

quirúrgicas y refractivas para este paciente.

ORBSCAN OI 2016

¿Con qué ojo comenzaría primero? ¿Por ORBSCAN OI 2016 qué?

Dr. César Carriazo: Comenzaría por el ojo

derecho, corregiría el defecto refractivo con un lente fáquico tórico, ya que el astigmatis- mo es regular en la zona central y se puede lograr buena visión.

Luego, el ojo izquierdo, al que hay que ha- cerle varias intervenciones quirúrgicas, ya que a pesar de los segmentos intracor- neales, persiste la ectasia con alto astigma- tismo irregular.

Dra. Claudia Blanco: Luego de estabili- zarse el proceso in amatorio de la super cie ocular, realizaría cirugía en el ojo izquierdo, porque es el que presenta peor agudeza vi- sual y cono más avanzado.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: El tratamiento quirúrgico en este paciente se debería iniciar en el ojo iz- quierdo, ya que es su ojo más comprometido.

Dr. César Carriazo: No. Yo hubiese rea- lizado un lifting corneal ya que es una tec- nología que, a diferencia de los segmentos, puede corregir anatómica y refractivamente el queratocono de mejor manera. Los anillos intraestromales no ofrecen resultados re- fractivos reproducibles y dejan una zona óp- tica útil muy pequeña.

Dra. Claudia Blanco: Según las topo- grafías corneales preoperatorias, tanto el ojo derecho (OD) como el izquierdo (OI) no eran aptos para el implante de anillos intracornea- nos por el alto astigmatismo, el descentra- miento del cono en el OD, las queratometrías mayores de 60 D en el OI y las paquimetrías bajas inferiores que aumentan el riesgo tan- to de perforación intraoperatoria, como tam- bién de la super cialización de los anillos.

Como el paciente no toleró el uso de lentes de contacto, desde un principio yo hubiera recomendado realizar queratoplastia lame- lar profunda en ambos ojos, porque se con- serva el endotelio del paciente aún joven,

disminuye el riesgo de rechazo de córnea y se obtiene igual o mejor agudeza visual que con una penetrante.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: Inicialmente hubiésemos rea- lizado una prueba con LCGP, para evaluar la mejor AVCC. En caso de buena mejoría con la prueba, en el OD efectivamente, si hubié- semos decidido el implante de anillos como primera intervención. En el Orbscan, antes del implante de anillos en el OI ya se obser- vaba un adelgazamiento e irregularidad cor- neal importante, con queratometrías muy elevadas. Si a pesar de ello, con la prueba de LCGP se obtuviese una corrección visual adecuada, también habríamos optado por el implante de anillos; en caso contrario, una queratoplastia lamelar profunda.

4. ¿Cuál piensa que puede ser el origen de las disfotopsias? ¿Cómo in uyen en su plan quirúrgico?

Dr. César Carriazo: El origen de las dis- fotopsias ocurre por la zona óptica pequeña que se genera al implantar anillos intraes- tromales, ya que estos, a pesar de estar a 6 mm, generan distorsión a su alrededor y producen estos síntomas, además de dismi- nuir la zona óptica efectiva.

Es por esto que la primera fase de la correc- ción del ojo izquierdo debe ser la extracción de los anillos, para luego hacer una correc- cion en una zona óptica mínima de 8 mm.

Dra. Claudia Blanco: Las disfotop- sias siempre están presentes tras implante de anillos intracorneanos, de diferente seve- ridad según el paciente, generalmente son toleradas cuando hay buena selección del paciente y adecuado resultado posoperato- rio. En este caso se ven agravadas porque no era la solución quirúrgica indicada y por la severidad de la in amación de la super – cie ocular.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: En este paciente las disfotopsias pueden ser causadas tanto por su patología de super cie ocular como por el astigmatismo irregular y los anillos. Evaluaríamos su severi- dad después del tratamiento médico para de – nir si hay necesidad de retirar los anillos.

5. ¿Qué haría con los segmentos? En caso de retirarlos, ¿cuánto tiempo antes del nuevo procedimiento lo haría?

Dr. César Carriazo: Una vez retirados se des- echan; luego de 1 mes se realiza el lifting corneal.

Dra. Claudia Blanco: Como la queratoplas- tia lamelar, la realizaría primero en el OI, no se los retiraría pues saldrían al retirar el botón del receptor, a no ser que se fuera a realizar cirugía de PALK.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: En este momento también sería muy útil realizar una prueba con LCGP. Si en el OD se obtuviese buena AVCC, de niríamos la posibilidad de cambiar los anillos y, 3 me- ses después, un implante de LIO fáquico tórico. En el caso del OI, que presenta un astigmatis- mo con irregularidad y asimetría severa, con un defecto miópico y tórico alto, y además no se lograse mejoría con la prueba con LCGP, consi- deraríamos como mejor opción de manejo una queratoplastia lamelar profunda.

6. El hecho de que el paciente ya tenga realizados tratamientos de crosslinking ¿afectaría su plan quirúrgico?

Dr. César Carriazo: No.

Dra. Claudia Blanco: El crosslinking de ni- tivamente es la única alternativa que realmente frena la progresión de la ectasia en el querato- cono, los buenos resultados se obtienen siempre

y cuando se realice una adecuada selec- ción del paciente. En este caso clínico el paciente tiene 35 años, no es frecuente la progresión del queratocono a esta edad, aunque sí puede haberse continuado en él, por la conjuntivitis alérgica y la blefaritis sin tratamiento.

El antecedente del entrecruzamiento cor- neal no bene cia al paciente ya que, según estudios de inmunohistoquímica y micros- copía confocal, la población de queratocitos se puede encontrar muy reducida hasta 30 meses después del crosslinking. Esta con- dición tendrá como consecuencias mayor demora en la cicatrización injerto-donan- te y alargará el tiempo durante el cual se pueda empezar a manejar el astigmatismo posoperatorio, mediante el retiro de sutu- ras. No hay su ciente literatura que indi- que cuánto tiempo después de un crosslin- king es seguro realizar una queratoplastia.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana

María Rodríguez: Al haber realizado crosslinking se esperaría la estabilidad del queratocono sobre todo importante en el ojo derecho.

7. ¿Qué piensa de las nuevas tecno- logías de lifting corneal y querato- plastia para estos casos?

Dr. César Carriazo: Lifting corneal, estiramiento, remodeling o queratoplas- tia corneal son sinónimos de este mismo procedimiento.

Pienso que constituyen una alternativa te- rapéutica para los queratoconos grado II, III e incluso los de grado IV, a los cuales sólo les podíamos ofrecer anillos intraes- tromales y en algunos casos combinarlos con crosslinking.

Esta nueva alternativa NO es ortopé- dica, es una corrección anatómica y – siológica para estas córneas ectásicas.

Dra. Claudia Blanco: Con res- pecto a este cuestionamiento consi- dero que no estaría clara su utilidad en este caso con los hallazgos topo- grá cos que tiene el paciente. La re- sección en cuña se ha realizado en pacientes con degeneración pelúcida de la córnea y en astigmatismos al- tos tras queratoplastia penetrante y no hay su ciente evidencia que indi- que que sea mejor que una querato- plastia laminar o penetrante.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana

María Rodríguez: El lifting cor- neal es una nueva tecnología en la cual el objetivo es lograr una “recon- formación” de la córnea realizando una resección de la parte más delga- da y más curva de esta, con un con- secuente estiramiento corneal. No te- nemos experiencia personal con este procedimiento, pero según los resul- tados obtenidos por el Dr Carriazo, en este paciente podría pensarse en usar esa tecnología en el OI. Sin em- bargo, en caso de realizarlo lo haría- mos como primer procedimiento, ya que el crosslinking y el implante de anillos podrían alterar el resultado.

8. ¿Qué tipo de abordaje pre ere en caso de realizar una quera- toplastia? ¿Por qué?

Dr. César Carriazo: En el pasa- do, el ojo izquierdo hubiese sido can- didato para esta tecnología, pero hoy se puede realizar el lifting y, de esa forma, no se necesita tejido corneal.

Dra. Claudia Blanco: Para la queratoplastia lamelar profunda en ambos ojos, la técnica recomenda- da es con la cual el cirujano se sienta más con ado y con la cual obtiene buenos resultados, como también la disponibilidad de diferentes tec- nologías. Por ejemplo, la técnica de la gran burbuja es una excelente al- ternativa, pero la ventaja es indis- cutible en cuanto a seguridad y pre- cisión de los cortes en el donante y el receptor como también la me- jor cicatrización cuando se realizan con láser como en el PALK (quera- toplastia con láser asistida por pa- quimetría) y con el femtosegundo, dos tecnologías con las cuales con- tamos en nuestra clínica y hemos comprobado a satisfacción.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra.

Ana María Rodríguez: En el OI de nitivamente realizaríamos una queratoplastia lamelar profunda con un plano predescemético óptimo para lograr el mejor resultado visual.

9.¿Qué piensa de la posibili- dad de realizarle un PALK a este paciente?

Dr. César Carriazo: Estamos usando PALK solamente en querato- conos grado IV (presencia de estrías, leucomas, y/o hidrops no agudo).

Dra. Claudia Blanco: Como expongo más profundamente en la respuesta anterior, es perfectamen- te posible realizar un PALK.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: El PALK rea- liza una ablación transepi- telial con excimer láser pla- neando dejar un residual estromal de 100 MCS, que ha demostrado realizar una queratoplastia lamelar pro- funda predecible y con bajo riesgo de conversión a que- ratoplastia penetrante. Aunque no tenemos expe- riencia personal con la técni- ca, consideramos que el pla- no profundo obtenido no es el ideal para lograr los mejo- res resultados visuales.

10. ¿Cómo manejaría la ansiedad del pa- ciente, teniendo en cuenta que su en- fermedad di culta el ejercicio de su profe- sión como medio de vida?

Dr. César Carriazo: El acompañamiento duran- te la rehabilitación del pa- ciente es vital.

El abordaje inicial del ojo derecho le permitirá recupe- rar rápidamente una buena visión y le generará mayor tranquilidad y con anza para rehabilitar posteriormente su ojo izquierdo.

Es importante conocer las espec- tactivas y explicarles la duración de cada fase del tratamiento.

Dra. Claudia Blanco: El paciente deberá entender que su problema tendrá solución, pero que se requiere de su dedicación al tratamiento de la super cie ocular antes de los procedimientos quirúrgi- cos y que en cuanto esto esté resuelto, se realizarán los trasplantes de córnea, para así poder volver a sus activi- dades deportivas luego de un tiempo prudente dedicados a su cuidado, sin desatender el tratamiento de párpados y de la alergia.

Dr. Fabio Rodríguez y Dra. Ana María

Rodríguez: Antes que nada, es fundamental una buena explicación de toda la patología del paciente. Es im- portante aclararle que sus sín- tomas se deben en parte a la patología de super cie y por tanto, deben mejorar bastan- te con el tratamiento médico, y que además, el tratamien- to quirúrgico busca lograr una rehabilitación visual su ciente para que pueda continuar con el ejercicio de su profesión.

El caso aún se encuentra en resolución, a la espera de la opinión del panel de expertos del caso clínico.

ArtículosNoticiero Alaccsa-RPractice management

Breaking bad news to patients

posted by adminalaccsa 6 febrero, 2018 0 comments

Breaking bad news to patients


by Liz Hillman, Ophthalmology Business Staff Writer December 2017 issue of EyeWorld. Con permiso de EyeWorld.


Por:

Liz Hillman

Ophthalmology Business Staff Writer


Contact information

Maehara: michael.gedmin@advicemedia.com Lee: pleemd@med.umich.edu

“Bad news in the ophthalmologist’s office can be devastating, and the artful delivery of bad news can prove your compassion and ensure patient comfort with your continued care.” —Jeffrey Maehara, MD

Whether it’s a vision-threatening disease or a physician’s error, how you deliver bad news to patients can make a difference.
Providing compassionate care of the highest possible quality is what Paul Lee, MD, F. Bruce Fralick professor, chair of ophthalmology and visual sciences, and director, Kellogg Eye Center, University of Michigan, Ann Arbor, said all physicians aspire to do. One aspect of that, however unfortunate, requires physicians at one point or another to deliver bad news to a patient.
For ophthalmologists, this can range from a cataract surgery not reaching its desired refractive outcome to irreversible, blinding retinal diseases to cancerous tumors that could have an impact beyond the patient’s eyes.

“Being able to communicate both good and bad news to our patients, and if they wish, their loved ones, is an important aspect of taking care of patients,” Dr. Lee said.

Appropriate communications are part through these times is also an excellent of the National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine’s definition of diagnostic accuracy, Dr. Lee pointed out. The Health and Medicine Division (previously the Institute of Medicine) defines diagnostic error as the “failure to a) establish an accurate and timely explanation of the patient’s health problem(s) or b) communicate that explanation to the patient.”1
“It’s not just being able to make the right technical diagnosis but being able to communicate that to the patient,” he said.
Beyond how the news directly impacts the patient, how these situations are handled by the physician and perceived by the patient can have implications for the physician and practice as a whole.

“Patients’ word of mouth referrals and their willingness to come perception of how well their physiback are heavily impacted by their cian communicates. It’s important for practice-building and retaining patients to have good communication with patients,” Dr. Lee said.

This could also have legal implications.

“Compassion is the heart of a patient-physician relationship,” said Jeffrey Maehara, MD, Maehara Eye Surgeons, Honolulu. “Bad news in the ophthalmologist’s office can be devastating, and the artful delivery of bad news can prove your compassion and ensure patient comfort with your continued care. It is critically important that patients feel secure with the fact that the physician is truly here to support them in every way through this period. Maintaining patient rapport
way to keep you out of court if legal action is a possibility.”

Discussing negative outcomes

Dr. Maehara said he does not think physicians in general are directly trained enough to break bad news to patients, nor are they “innately gifted at gentle delivery of such news.”

In a survey of 54 residents and attendings in the Department of Surgery at Baylor University Medical Center, Dallas, which was conducted to determine if a didactic program was needed to enhance these communication skills, 90% said they think being able to deliver bad news to patients is an important skill for a physician to have, but only 40% said they felt trained enough to do so effectively.2

“Experience and personal connection to patients may be responsible for some of the disparity in skills we see in this area,” Dr. Maehara said, adding that ophthalmologists in certain subspecialties, such as retina, might have more experience dealing with situations like loss of vision.

Learning how to communicate bad news, and communicate effectively in general, is being incorporated into medical school training, but a mentors and role models. “There’s that direct observational ability to do things in addition to classwork that’s going on in medical schools around the country today,” Dr. Lee said.

Observing patients for how they prefer to receive information is important as well. Dr. Lee said one needs to recall previous communications with the patient, picking up on clues as to what his or her preferred communication style may be. One should also act in accordance with your relationship to that patient. You may act on a more familiar level, for example, with a patient you’ve been treating for years compared to a patient you’ve only seen a couple of times.

“Certain people like things presented cer- tain ways,” Dr. Lee said. “There are some patients who love to have a detailed discus- sion about the various options they have, and other patients who when I am having an in-depth discussion of the options got more and more concerned. Part of that is to get a sense of how patients would like to get information.”

How do you learn this about a patient?

“A big piece when you first meet folks is to listen to what they have to say after an open-ended question and not interrupt them,” Dr. Lee said. “You’ll get a sense of how patients like to talk, and doing some re- flective listening is helpful so patients know you’ve heard what they’re trying to commu- nicate. Have appropriate body language or posture so patients know you’re paying at- tention. That’s particularly important for new patients in the world of electronic health re- cords, because so many electronic health re- cords are set up so that the doctor may not be looking at the patient when they’re put- ting information into the record.

“If you have a new patient and you’re typing in information as they speak but you’re not looking at them, patients don’t feel that you’re paying as much attention as they’d like.”

In these situations, Dr. Lee said he will en- gage with the patient in direct conversation. When the patient offers information that he thinks is important and limited to what he can remember, he’ll say, “If you’ll excuse me for a second, I’m going to enter this into the com- puter, then I’ll ask you some more questions.”

At the 2017 Women in Ophthalmology (WIO) Summer Symposium in August, Dr. Lee gave a presentation on delivering bad news, “Breaking Bad: Empathetically Delivering Bad News to Patients,” where he said that it’s important to “be the doctor who com- municates information; don’t delegate it to a team member, resident, fellow, or colleague.

… Don’t be the person who says, ‘I think you’re going to be OK, but go see Dr. Smith.’”

It’s also important to prepare the patient preoperatively for com- plications and surgical risks.

“It’s a whole different ball game if you’ve talked to the patient about what could happen,” Dr. Lee said. “I’ve had my fair share of com- plications, and having spent the extra couple of minutes ahead of time, the patient remembers, ‘You did say that could happen.’ That changes the what can we do? Minutes here can save hours and days and weeks if it ends up in court.”

Dr. Maehara offered similar thoughts. “This is where an ounce of prevention goes a long way. Set- ting realistic expectations when we first meet a patient or encoun- ter a new consequential problem can significantly ease the transi- tion to bad news,” he said. “If we are taking a ‘final shot’ at some- thing, we should make this clear to a patient. It is always better to underpromise and overdeliver.”

Dr. Lee said when a negative out- come is the result of a physician’s mistake, it’s important to be up- front about it.

“Patients sue to get information because they feel they’ve been stonewalled. We’re in this as a team; let’s be honest and tell them what happened,” Dr. Lee said at the WIO meeting. “The results of doing so are good for patients and good for physicians and the health systems, based on experience at the University of Michigan.”3

Delivering bad news to patients

• Do it yourself; don’t delegate to a team member.

• Recall from previous interactions how the patient might prefer to receive such news, how much detail you should get into, etc.

• Suggest having a family member or friend present for extra support. • Focus on positive attributes of the situation.

• Schedule a follow-up appointment a week or so after delivering bad news to check on how the patient is doing.

When a patient acts emotionally

In addition to considering how you deliver bad news to patients, physi- cians need to consider their response to patients’ reactions.

“Having an appropriate, compassionate reaction is something I try to do with folks,” Dr. Lee said. “For example, if they’re crying, offer them a tissue. De- pending on the relationship, help reas- sure them. If they’re angry, let them ex- press themselves and work with them on how to address their concerns.”

Dr. Maehara said in addition to being supportive and explaining that these emotions are normal, it can be helpful to provide examples of how things could be worse and emphasize positive attributes that remain, even if it’s the other eye.

In these situations, Dr. Lee said it’s of- ten helpful to have a patient’s loved ones engaged in the conversation. A close friend or family member can pro- vide support to the patient receiving negative news as well as a second set of ears to help process the information.

In tense times, Dr. Lee said it’s import- ant to ask patients to repeat back what they’ve heard so the physician can be sure they fully understand the situa- tion.

“When breaking bad news, it’s often overwhelming for the patient, so it is best to ensure family members are pres- ent and to summarize where the patient was before, the unfortunate events that have occurred, and what positive things remain,” Dr. Maehara said.

Scheduling a follow-up appointment af- ter delivering bad news might not help soften the blow, but it provides reas- surance to the patient.

“A 7- to 10-day follow-up appointment to check on how the patient is doing is not a bad idea and reinforces that the patient is not alone despite a perma- nent condition,” Dr. Maehara said.

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  3. Boothman RC, et al. A better approach to medical malpractice claims? The University of Michigan ex- perience. J Health Life Sci Law. 2009;2:125–59.
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Astigmatismo y cirugía de cataratas

posted by adminalaccsa 6 febrero, 2018 0 comments
Omar López Mato

Astigmatismo y cirugía de cataratas


Dr. Omar López Mato

Argentina


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Dr. Omar López Mato – omarlopezmato@gmail.com

La palabra más “marketinera” que tiene nuestra especialidad no se la debemos a un colega ni a algún maestro de la medicina grecorromana, sino a un astrónomo llamado Sir George Biddell Airy (1801 – 1892), quien describió este fenómeno óptico al diseñar telescopios. No fue él quien acuñó el término astigmatismo, sino William Whewell (1794 – 1866), teólogo, filósofo y científico británico.
La mayor parte de nuestros pacientes no recuerdan si padecen miopía o hipermetropía, pero seguro saben que tienen astigmatismo, por más que este se encuentre dentro de los límites fisiológicos. De allí que al paciente que operamos de catarata seguramente le interese qué vamos a hacer nosotros con su astigmatismo. ¿Y qué podemos hacer? Esto es una guía personal de cómo manejarlos.
En primer lugar, astigmatismos menores a una dioptría (que son la enorme mayoría) pueden tratarse ubicando la incisión en el eje más curvo (Fig.1).
El problema de esta técnica es que habrá posiciones en las que la cirugía nos resultará incómoda.
Para la corrección de estos astigmatismos menores, contamos con las incisiones corneales. Estas pueden ser:
A)Limbares (en cuyo caso corrigen hasta 1,0/1,5 dioptrías).
B) Corneales, únicas o dobles (que pueden llegar a compensar hasta 3 di

optrías en caso de actuar sinérgicamente con la incisión principal –si ambas están en el eje más curvo (Fig. 2), o en pareja, si deseamos corregirlas en otro eje–(Fig. 3). La distancia entre las incisiones y el limbo estará acorde a las dioptrías que se deseen corregir según el nomograma al que esté habituado el cirujano.

C) También se las puede utilizar en forma vectorial para compensar el astigma- tismo inducido (Fig. 4). Por ejemplo, si el eje más curvo en el OD está a 45o y nosotros hacemos nuestra vía de en- trada a 135o para operar con más co- modidad, calculamos que esta incisión puede inducir hasta 1 dioptría más a las que ya tenía en el meridiano con- trapuesto (en este caso, a 45o). Si queremos compensar tal astigmatismo inducido, podremos colocar una (Fig. 5) o dos incisiones corneales (Fig. 6) en el eje más corto para intentar cor- regir hasta 3 dioptrías. Estas incisiones pueden hacerse con bisturí de diamante o programarse con el femtosegundo. Esta última posibilidad gana adeptos gracias a su precisión y comodidad.

Para astigmatismo entre 1 y 7 dioptrías también se pueden usar las lentes tóricas, que son indispensables si se planea corregir más de 3 dioptrías. En los valores menores de 3 dioptrías, la elección dependerá del gusto del cirujano y las posibilidades del paciente, pues el costo de las lentes tóricas aumenta significativamente el valor de la cirugía.

Cuando las lentes tóricas son colocadas en el eje correcto, y si no se rotan, son más precisas que las incisiones arcuatas, aunque la ubicación de las lentes tóricas requiera más precisión en la detección del eje que durante la cirugía incisional.

El uso de instrumentos como el Verion, permite obtener esta precisión para la determinación de los ejes del astigmatismo durante el acto quirúrgico a fin de compensar la ciclotorsión por el cambio entre la posición vertical y horizontal.

Existe la posibilidad de dejar la corrección del astigmatismo para un segundo tiempo, realizándolo con láser excimer. Se puede considerar hacer el flap al mismo tiempo que la cirugía de catarata a fin de estar listo para levantar la tapa días después, cuando se considere que el astigmatismo está estable. Este método es más exacto, pero implica los riesgos de dos intervenciones y la posibilidad del crecimiento epitelial en la entrecara. Si se desea hacer un LASIK poscirugía de catarata se deben esperar por lo menos seis semanas. Si se decide hacer PRK/LASEK, esta se hará cuando se considere que el astigmatismo está estable.
Por último, algunos casos de astigmatismo irregulares se podrán compensar con anillos intracorneales. Agotadas las instancias, solo nos queda la queratoplastia como última opción.

Para terminar, vale la pena recordar que el concepto de astigmatismo se lo debemos a un astrónomo y a un teólogo, que además fue el primero en usar el término “científico” en lugar de “filósofo natural”. Whewell también fue el creador del concepto de “diseño inteligente” para explicar el orden establecido en la naturaleza, sin advertir que el astigmatismo y la presbicia son algunas características del funcionamiento ocular que demuestran que tal diseño, no fue tan feliz. Afortunadamente hoy podemos corregir estos defectos con cirugías concebidas para enmendar los errores del diseñador tan poco inteligente.

Corrección de astigmatismo en cirugía de catarata


Coordinador

Dr. José Miguel Varas Ecuador

Panelistas

Dr. Daniel Badoza – Argentina Dr. Fernando Aguilera – México


Contacto

Dr. José Miguel Varas – jm@varas.com
Dr. Daniel Badoza – dabadoza@gmail.com
Dr. Fernando Aguilera – drfaguilera@gmail.com

1.Tras examinar un paciente para una cirugía de catarata, ¿le menciona sobre la indicación de la toricidad o simplemente escoge el lente tras hacer un cálculo?

Explicación de la pregunta 1: aunque varios de los biómetros nuevos incluyen cálculos para la toricidad, en ocasiones las queratometrías podrían ser poco confiables a pesar de varios intentos. En esos casos podría necesitarse hacer uso de calculadores externos. Y a que eso podría entorpecer el flujo de la consulta y requiere de más tiempo, la indicación de la toricidad habitualmente urge al departamento de presupuestos explicar un monto o recargo al paciente.

Dr. Daniel Badoza: A todos los pacientes con catarata les explico que existen LIO tóricas para la corrección del astigmatismo corneal. Si la queratometría muestra un astigmatismo mayor que 1 dioptría, le indico LIO tórica durante mi consulta y el paciente se lleva el presupuesto por la monofocal tórica o la trifocal tórica en caso de que sea una opción válida para su caso.

Como el cálculo de cada LIO generalmente lo realizo 2 o 3 días antes de la operación usando Barrett Toric Calculator, cuando el astigmatismo es menor que 1 (donde la influencia del astigmatismo da hacia la cara posterior y la incisión pueden llevarnos a una LIO T0 o T2), le hago dar los presupuestos de las dos opciones de óptica, haciéndole saber que en la mañana previa al día de la operación las secretarias lo contactarán para confirmarle cuál de los dos tipos de lentes es el preferido.
Gracias a mi explicación previa, los pacientes aceptan la diferencia de precio entre ambas tecnologías y consienten el implante tórico.

Dr. Fernando Aguilera: Si el paciente tiene catarata con astigmatismo se le informa sobre ello y se le muestran videos animados (Eyemaginations) sobre catarata, astigmatismo y LIO tórico. Una vez hecho esto, se determina si está interesado en tratarlo mediante lente tórico. Si el paciente no está interesado, fin de la discusión. Si está interesado, además de la biometría y Pentacam que hacemos de rutina en todo preoperatorio de catarata, se realizan estudios complementarios por una técnica médica el mismo día de la consulta.

2.Al considerar la queratometría para calcular un lente tórico, ¿por qué prefiere un dispositivo sobre otros?, ¿usa varios?, ¿hace un promedio de varias queratometrías o qué método usa?

Dr. Daniel Badoza: Al ingresar los datos queratométricos, comparo los resultados del IOLMaster, el queratómetro automático, el Orbscan y a veces también uso el Verion. Generalmente ingreso el eje más curvo de los 3 mm centrales que brinda el Orbscan, calculando el eje más plano según ese resultado. En cuanto al poder del cilindro, suelo guiarme por el IOLMaster, salvo que los otros métodos sean más concordantes entre sí.
Cuando los valores son muy disímiles entre medidas distintas de un mismo equipo o de varios y el paciente tiene sequedad ocular (en especial cuando es secundaria a trastor-

nos palpebrales), atraso la operación hasta mejorar la misma con el tratamiento específico. En caso de astigmatismo menor que 0,50 D con ejes muy disímiles, decido el implante de LIO no tórica.

Dr. Fernando Aguilera: Para cálculo de LIO tórico es indispensable cuantificar el poder y el eje queratométrico. Para determinar este valor, además de autoqueratometría, realizamos topografía con Pentacam, Galilei, Atlas y OPD-Scan. Valoramos regularidad, simetría y ortogonalidad. Aplicamos los valores encontrados en diversas fórmulas y comparamos los cálculos obtenidos. Utilizo principalmente fórmula Barrett Toric Calculator V2.0 del sitio APACRS.org ingresando los valores de 3 diferentes equipos y utilizando el modo de “K calculator”, que da el valor final queratométrico utilizado por esta fórmula.

Actualmente estamos utilizando la fórmula Panacea. Lo importante no es medir por medir, sino saber determinar qué medición es la adecuada para ingresar en los diferentes calculadores, lo cual puede ser algo confuso y complejo. Además, el

calculador utilizado deberá tomar en cuenta el ELP del LIO, ya que depen- derá de la posición efectiva del LIO, la cantidad de astigmatismo real que corregirá la toricidad del LIO a nivel del plano corneal.

3.Si tiene el historial refractivo de su paciente o logra hacer una refracción confiable y co- herente, ¿usa el astigmatismo refractivo, hace una diferencia vectorial o no lo considera?

Dr. Daniel Badoza: Si tengo un historial refractivo del paciente lo considero como una confirmación más del astigmatismo, en especial en cuanto al eje, pero siempre en mis cálculos uso valores queratométricos.

Dr. Fernando Aguilera: No toma- mos en cuenta la refracción previa, ya que no hay garantía absoluta de que no ha sido influenciada por la opacidad del cristalino, aunque el poder y el eje refractivo concuerden con los datos que obtenemos con ARK y topografías.

4. Después del último control posoperato- rio, si el resultado resulta satisfactorio o dentro de las expectativas, ¿observa la diferencia ente la orientación planeada y la lograda de la lente tórica?

Dr. Daniel Badoza: Cuando los resultados son los esperados, siempre mido y registro en la historia clínica la orientación obtenida y la comparo con la planeada entre el primer mes y el tercero posoperatorio. No evalúo la orientación de la LIO para evitar los efectos sobre el epitelio corneal que suelen provocar las gotas midriáticas en los ojos recién operados. De esta forma, hay mejores condiciones para una rápi- da recuperación de la calidad visual. Dilatar la pupila “para comprobar que todo esté bien con la lente” podría generar en el paciente un efec- to psicológico contraproducente de que “algo podría estar mal”. Sólo cuando el resultado re- fractivo no me satisface al primer o segundo día posoperatorio, observo al paciente con la pupila dilatada.

Dr. Fernando Aguilera: Siempre realizamos al mes posoperatorio de estudio bajo mi- driasis de OPD-Scan, para valorar WF interno y determinar el eje preciso del LIO tórico implan- tado. En caso de haber un residual astigmático determinamos cómo corregirlo. Utilizamos el si- tio Astigmatismfix.com para decidir si habría que rotar el LIO, cambiarlo o realizar cirugía corneal.

5.Después del último control posoperatorio hace un cálculo del error tórico, es decir calcula la diferencia vectorial entre resultado y planeado? De hacer- lo, ¿cómo lo hace?

Dr. Daniel Badoza: Generalmente sólo mido la diferencia que hay entre el eje planeado y obtenido, para evaluar mi praxis quirúrgica. En casi todos mis casos, dicha diferencia no supera los 4 grados. Más allá de la repetida regla “1 grado de error equivale al 3 % de pérdida del efecto tórico de la lente”, en esos niveles de error no encuentro en mis pacientes defectos astigmáticos residuales que tengan importancia clínica que justifique mayor análisis.

Dr. Fernando Aguilera: Regularmente no realizamos análisis vectorial final.

6. Además de las lentes tóricas, ¿qué otra estrategia preoperatoria usa para con- trarrestar el astigmatismo?

Dr. Daniel Badoza: Siempre intento corregir el total del astigmatismo corneal con la LIO tórica. Si el calculador me sugiere un T2, general- mente es lo que implanto. La LIO tórica es el mé- todo más preciso, confiable porque no depende de la cicatrización y que menos efectos adversos genera al corregir el astigmatismo en pacientes en los que vayamos a hacer facoemulsificación. Entonces, ¿para qué planear otro preoperato- riamente?

En pocas ocasiones que detallo más abajo planifico la ubicación de la incisión para ayudar a corregir el astigmatismo. No hago otro tipo de plan preoperatorio.

Soy zurdo y me siento cómodo operando por el costado, no me siento a la cabecera del pacien- te. Por eso casi siempre mi herida en OD es a 135° y en OI sentándome oblicuo es a 0o.

A veces hago excepciones a la regla:

  1. En ojos derechos me puedo ir algo más hacia los 90° o 100°, si ayuda a bajar astigmatismo a favor de la regla en miopes altos en los que deba implantar LIO no tóricas de bajas diop- trías a través de incisión de 3-3,2 mm.
  2. En ojos izquierdos, generalmente me siento diagonal para que mi incisión quede a 0o, pero puedo correrme en el arco de 45° o a 135° en

astigmatismos bajos en los que esa modificación me permita bajar de T2 a no tórica, para hacer más sencilla la operación y ha- cerle ahorrar dinero al paciente. Lo mismo hago en pacientes con altos astigmatismos donde un T9 no llega a corregir.

Dejo las cirugías queratorrefracti- vas sólo para retocar un paciente en los que a pesar de seguir las in- dicaciones del calculador, está in- satisfecho por un defecto residual. Generalmente LASIK o PRK, aun- que si quedara un astigmatismo mixto me plantearía hacer arcua- tas o LRI.

Dr. Fernando Aguilera: Las maniobras alternativas para ma- nejo de astigmatismo, además del LIO tórico, son las incisiones ar- queadas límbicas cuando el astig- matismo es menor de 0,75 D, sobre todo cuando es VS la regla, y la localización de la incisión princi- pal sobre el eje más curvo; aunque estas dos últimas estrategias no siempre dan resultados exactos, además de ocasionar HOA y tener regresión del efecto.

Es indispensable saber el astig- matismo inducido quirúrgicamen- te (SIA) que ocasionamos según la localización de nuestra incisión principal. Actualmente, con medi- ciones exactas de curvatura cor- neal anterior y (no tan exactas) de posterior, TCRP, TRP y calculadores vectoriales de última generación, es posible tratar astigmatismos corneales bajos y altos en forma más efectiva que hace unos años, aunque definitivamente falta afinar el cálculo de LIO tórico aún más.

Corrección del astigmatismo en cirugía de cataratas


Coordinador:

Dr. David Flikier – Costa Rica

Panelistas

Dr. Pablo Suárez – Ecuador Dr. Noé Rivero – Argentina


Presentación del caso

Paciente femenina de 70 años, quien es referida por otro oftalmólogo para valorar y realizar nueva queratoplastia penetrante.
Antecedentes de queratocono, con queratoplastias penetrantes del ojo derecho en dos ocasiones (1 hace 45 años y 2 hace 20 años) y del ojo izquierdo en una ocasión hace 25 años.

Antecedente de hidrops en el injerto corneal del ojo derecho un año antes de la consulta, y resolución con tratamiento tópico.
Usuaria de lentes de contacto esclerales, con los cuales logra agudezas visuales de 20/50 OD y 20/30 OI, pero refiere gran intolerancia a los lentes de contacto y le gustaría no tener que utilizarlos si fuera posible.

Examen optométrico:
OD AVSC CD 1 m, AVCC 20/60 -11.00 (-6,00 x 69)
OS AVSC 20/200-, AVCC 20/30+ -5.00 (-6,00 x 135)

Al examen presenta una ectasia de tipo queratoglobo, con un marcado adelgazamiento de la córnea receptora, hasta el limbo en 360 grados en ambos ojos. En ojo derecho existe una opacidad estromal temporal en el sitio del hidrops previo. Cámara anterior muy amplia. Esclerosis nuclear moderada del cristalino. Resto del examen sin datos de importancia.

Se presentan exámenes complementarios. Pentacam, Biometría con LENSTAR, TCO de segmento anterior, microscopía especular.

Preguntas del caso

1.¿Consideraría realizar algún procedimiento corneal? De considerarla, ¿en cuál ojo? Por otro lado, ¿Preferiría intentar mejorar la agudeza visual inicialmente con una cirugía de catarata y lente tórico?

Dr. Pablo Suárez: ¿La agudeza visual es mala por el defecto corneal? O ¿qué impacto tiene la catarata en este caso? Procedimiento corneal:

1. En la imagen de TCO corneal de OD se puede evidenciar un desprendimiento de la membrana de Descemet en una gran zona de la córnea. Esta lesión puede ser la causa de esa opacidad que describe el Dr. Flickier. Para corregir este defecto:

  1. Queratoplastia penetrante.
  2. En caso de no tener disponibilidad de tejido, se puede colocar una burbuja de gas en cámara ante- rior para corregir el defecto de la membrana de Descemet, teniendo en cuenta de usar dilatadores pu- pilares como epinefrina o atropina para evitar un bloqueo pupilar.
  3. La cirugía de facoemulsificación, en caso de realizarla luego de una queratoplastia, creo que tendría mejor resultado refractivo y lógica ya que el poder de la lente sería diferente por varios motivos.i. Cambio en la profundidad de cámara anterior.

    ii. Cambio de curvaturas.
    iii. Cambio en la longitud axial.

Dr. Noé Rivero: No me parece lo más acertado realizar un procedimien- to corneal en este paciente, ya que el lecho receptor delgado y vasculariza- do implica un fracaso inminente en una nueva queratoplastia. Además, en los estudios se evidencia que el OD tiene una paquimetría de un poco más de 600 micras, lo que no habla bien de la sa- lud de ese endotelio. El OI presenta una irregularidad severa, pero con una sa- lud corneal más evidente.

La cirugía de catarata es la opción más conveniente en este caso, pero la colo- cación de una lente tórica en tal asime- tría corneal no estará indicada.

2. Si realizara una faco, ¿qué cam- bios haría en la técnica usual en este caso específico?

Dr. Pablo Suárez: Facoemulsificación:

  1. El uso o abuso de OVD en este caso sería la primera consideración, puesto que el contaje de células está alterado.
  2. Tratar de trabajar con el punto de faco en nivel de pupila o bolsa ya que el US puede afectar a ese contaje celular.
  3. No dejar que la catarata aumente su madurez, ya que eso incrementaría el uso de US y vacíos. Por ello, es una catarata que debe ser operada con pa- rámetros conservadores y bajos.
  4. Realizaría herida limbal no corneal, para no descompensar más la forma de la córnea.
  5. Al realizar un túnel limbo-escleral para la cirugía hace también que la neovascula- rización no ingrese por una herida a la córnea, pudiendo ocasionar una epiteli- zación de la cara posterior de la córnea.

Dr. Noé Rivero: La respuesta es sí, rea- lizaría incisión escleral a 1,5 mm del lim- bo para no tocar y modificar la estructu- ra corneal, ya que se encuentra muy fina e inestable. En la mesa quirúrgica no esca- timaría con los viscoelásticos, ya que ne- cesitamos realizar una protección endo- telial con viscoelásticos dispersivos para cubrir el endotelio y viscoelásticos cohe- sivos, para mantener la cámara formada. Así, realizaré una faco en slow motion y sin apuro con bajo US y trabajando en bag capsular, como me enseñó en la residencia mi profesor Gustavo Schlaien.

3.Si colocara una lente intraocular, ¿cómo calcula el poder de la LIO?

Dr. Pablo Suárez: No estaría de acuerdo en realizar un procedimiento mixto de quera- toplastia (KPP) más faco, por lo que esperaría una estabilidad corneal para proceder. Esto me ayudaría a que el cálculo sea más fácil.

Dr. Noé Rivero: Sí, colocaría una lente monofocal esférica de tres piezas en bag capsular y calcu- laría con fórmulas de última gene- ración como Barrett II, Panacea y W-Hill. Tomando el poder refractivo total corneal en los 3 mm centrales con Pentacam o Galilei, ya que por la irregularidad corneal severa es prácticamente imposible calcular una lente solamente con cara ante- rior corneal, como dan los equipos de cálculo LENSTAR e IOLMaster.

4. ¿Cuál sería su LIO preferido? Si fuese tórico, ¿cuál método utilizaría para calcularlo? O ¿preferiría una LIO esférica y continuar con el uso de una lente de contacto escleral?

Dr. Pablo Suárez: ¿Por qué una lente asférica?

REFRACCIÓN
OD: -6,00 @ 69 OS: -6,00 @ 135

IOLMaster
0D: 3,83 @ 143 OS: 5,75 @ 52

Pentacam
OD: 14,1 @ 86,4 OS: 19,3 @ 121,4

Los datos que tenemos del astig- matismo son completamente dife- rentes entre cada plataforma por lo que no sería recomendable una lente tórica.

En algunas ocasiones (no en mu- chos casos), pero con córneas muy diferentes que las de este caso, se puede colocar lente tórica en el eje y poder sugerido de la refracción. Se han conseguido buenos resulta- dos en algunos de ellos, pero este caso es muy extremo para ello.

Lente tórica luego de tener una queratoplastia estable, sí puede ser una muy buena idea.

Dr. Noé Rivero: Colocaría len- te de tres piezas esférica acrílica hi- drofóbica (ALCON MA60MA) de 13

mm diámetro total con una óptica de 6 mm ya que me daría la estabilidad nece- saria para este caso.

Y para resolver las aberraciones quera- tométricas de este paciente, encuentro como única solución utilizar un lente adi- cional en sulcus ciliar, como en el pinhole (XtraFocus) desarrollada por el Dr. Trin- dade de Belo Horizonte, Brasil.

La lente es una monopieza acrílica hidro- fóbica negra, 100% transparente a rayos infrarrojos que nos permite evaluar las estructuras posteriores a la lente, de 14 mm de diámetro total, con un orificio de 1,3 mm central, que a través del efecto pinhole, que todos conocemos, permite disminuir el efecto de confusión de la re- tina, mejorando el foco en corneas tan asimétricas como las del caso presenta- do. La experiencia en casos bilaterales en la bibliografía no demuestra pérdida importante del campo visual ni oscureci- miento significativo.

5.Algún comentario adicional con respecto al caso.

Dr. Pablo Suárez: Hemos visto en los últimos congresos donde el Dr. César Carriazo y la Dra. María José Cosentino realizan cuñas periféricas para estabilidad corneal en caso de ectasias. Sería interesante escucharlos si lo harían en este caso.

Dr. Noé Rivero: El caso hubiera sido distinto si los injertos previos se hubieran realizado con un botón donante más grande, como recomendaba el Dr. Enrique Malbran, ya que al tratarse de una enfermedad degenerativa y progre- siva como es el queratocono, el lecho receptor no nos permite un nuevo tratamiento corneal.

Resolución del caso

Debido al marcado adelgazamiento pe- riférico en ambos ojos en 360 grados, se consideró que una cirugía de que- ratoplastia sería técnicamente difícil y de mal pronóstico. El espesor corneal aseguraba hasta cierto punto la función endotelial. Al ver los cortes de la TCO y del Pentacam, el disco corneal trasplan- tado parecía relativamente plano, ante la gran ectasia periférica.

Existía catarata moderada, que podría explicar en parte la baja visión. Enten- diéndose que el astigmatismo del ojo derecho era asimétrico con un coma importante, pero el del ojo izquierdo, al menos en los 3-4 mm centrales, parecía regular y simétrico.

Se tomó la decisión de someter a la paciente a una cirugía de faco, colo- cándose una lente monofocal no tórica (MA60MA 0.00 D) en el ojo derecho, suponiéndose que quedaría un astig- matismo irregular que requeriría de una lente de contacto, y una LIO tórica en el izquierdo (AT TORBI 709M +2,00 CYL +9,0), esperando corregir gran parte del defecto tórico (tomando en cuenta la toricidad de la cara posterior).

Sorprendentemente, y por lo que trae- mos el presente caso, desde el poso- peratorio inmediato la paciente refiere estar viendo como nunca lo ha hecho en su vida, logrando tener multifocalidad con visiones lejanas y cercanas exce- lentes, que sobrepasaron lo esperado.

Se adjuntan fotos del subjetivo y au- torefractómetro posoperatorio, con vi- siones corregidas de 20/25 OD -0,25 (-1,00 x 70), y 20/20-1 OI Neutro. J1 a 20 cm.

Conclusiones:

Existe la buena fortuna.

Debemos buscar siempre el procedimiento que tenga la menor posibilidad de compli- caciones y que pueda otorgarle al paciente la mayor posibilidad de éxito.