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Los nenúfares de Monet y un canto al heroísmo

Por Omar López Mato
omarlopezmato@gmail.com

Hacia 1908, Claude Monet comenzó a percibir problemas visuales durante su visita a Venecia. Entonces se dio cuenta que los colores estaban cambiando: el azul se atenuaba y todos sus cuadros adquirieron un matiz rojizo, que el pintor creía se habían vuelto “odiosamente falsos”.

Recién en 1912, el Dr. Jean Rivière hizo el diagnóstico de cataratas. Fue como una condena a muerte para Monet. En seguida recordó el tormentoso postoperatorio de la cirugía de Honoré Daumier y su irremediable ceguera, o los problemas de la pintora Mary Cassatt (quien además era diabética) que la llevaron a dejar los pinceles. No, no, Monet no estaba dispuesto a operarse.

Entonces se encerraba a pintar en su taller y rompía los cuadros cuyos colores le parecían irreales. Se dice que despedazó no menos de 15 pinturas que hoy valdrían millones. Para saber qué color debía usar, ya no confiaba en su percepción sino que leía el título en el pomo que habría de utilizar.

Su afección evolucionó y para cuando el mundo se despedazaba en una guerra de trincheras, el presidente Clemenceau –quien además era médico y admirador de la obra de Monet– le pidió que pintara una obra que reflejase el coraje del pueblo francés.

Desde hacía tiempo, en su casa de Giverny, Monet se había obsesionado con las flores acuáticas que proliferaban en su fuente bajo un puente al estilo japones. ¿Qué mejor homenaje que flores para  los caídos?  No eran cualquier flor la que iba a ofrecerles, el pintor había traído los Nenúfares especialmente de Oriente, y en ese ambiente donde crecían, pretendía crear un refugio de meditación.

Monet se abocó a la tarea encomendada. A tal fin se había destinado un sector de la Orangerie, antigua dependencia del Palacio Real, a pocos metros del Jeu de Paume (el juego de palma)  donde se había reunido la Convención que dio los primeros pasos que llevaron a la Revolución de 1789. El espacio asignado era un cuarto oval. La disposición de los paneles daría en aspecto de una obra sin comienzo ni final.

Tardó poco en darse cuenta que sus limitaciones visuales eran un impedimento insalvable para concluir la tarea. Fue entonces cuando se dirigió a su amigo Clemenceau para explicar este inconveniente y desistir de la misión asignada, ya que tenía pánico a operarse.

Clemenceau, con la misma determinación con la que había enviado a millones de soldados a morir en las trincheras, envió a Monet al quirófano. El cirujano elegido fue el joven Dr. Charles Coutela, miembro de la Academia de Ciencia de Francia que había colaborado con la Encyclopédie française d’ophtalmologie, es decir, un profesional muy preparado para llevar adelante esta tarea que demostró ser más difícil de lo pensado.

Claude Monet, ese genio del impresionismo, ese maestro del color era un paciente pusilánime, desconfiado y poco proclive a obedecer las indicaciones de sus médicos. Además de cometer todos los desmanes posibles durante la intervención, desde moverse, quejarse continuamente y hasta ¡vomitar!, no guardó el reposo indicado –que era necesario para el éxito de la operación ya que en esa época se daban pocas puntadas en la incisión–. A pesar de todo, el resultado fue satisfactorio para Coutela, quien le escribió al ministro Clemenceau sobre los notables adelantos en la visión de su paciente.

Sin embargo, estos no condecían con las amargas cartas que le enviaba el pintor al cirujano quejándose sobre “la irrealidad de los colores”.

Coutela quedó desconcertado por esta insólita queja. En cartas desgarradoras Monet expresaba sus molestias sobre esta deficiencia cromática (“el azul es irreal”) .

Invocando compromisos profesionales le recomendó a otro colega, el Dr. Jacques Mawas, quien mantuvo con el artista una larga relación epistolar que afortunadamente han llegado a nuestros días. En ellas escribió: “Veo el azul, no veo el rojo ni el amarillo; me fastidia terriblemente porque sé que esos colores existen, porque sé que en mi paleta hay rojo, amarillo, un verde especial y un tipo de violeta… pero ahora no los veo como los veía…”

Para ilustrar su problema, le envió al doctor dos cuadros del mismo paisaje de su jardín de Giverny, el puente japonés sobre la laguna que alojaba sus nenúfares. En la obra pintada con el ojo operado, primaban el azul y los colores fríos. En la pintada con el ojo con cataratas (que jamás se operó) abundaban los rojos y marrones.

La solución que propuso Mawas fue muy simple, prescribió gafas oscuras para compensar esta discromatopsia, fruto de la falta de cristalino, ya que este tiene una pigmentación amarillenta que por las cataratas avanza al marrón, dando ese tinte tan particular a los objetos. De allí en más, en todas las fotografías de Monet, hasta el día de su muerte, se ve al artista luciendo esos anteojos oscuros.

Aún hoy, muchos pacientes al día siguiente de una intervención de catarata, una de las primeras cosas que relatan es esta novedad cromática, especialmente en el fuego de la hornalla.

Monet pudo continuar pintando y terminar la obra encomendada, glorificando al heroísmo del pueblo francés y la  olvidada gesta de los médicos franceses que soportaron con estoicismo las terribles condiciones de trabajo en los hospitales de campaña, curando cuando podían, aliviando el dolor de los combatientes y entregando con resignación, cuando no había otro remedio, la última trinchera al asalto de la muerte… Pero también esta historia no solo es un canto al heroísmo del pueblo francés sino a los médicos que libran una batalla solitaria donde solo pueden valerse de sus conocimientos, de sus habilidades y de la paciencia.

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Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior

posted by adminalaccsa 23 abril, 2026 0 comments

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior


Coordinador: Dr. Franco Pakoslawski

 

Introducción

La cirugía del segmento anterior continúa evolucionando a partir de avances tecnológicos, refinamientos técnicos y nuevas estrategias terapéuticas orientadas a mejorar la precisión y los resultados clínicos. Los tres artículos analizados en el presente comentario se inscriben dentro de esta línea de innovación.

El primero examina la evolución y los resultados de la extracción de lentículo corneal con poder refractivo (KLEx) en hipermetropía; el segundo evalúa un nuevo algoritmo de sizing para lentes fáquicas basado en imágenes de SS-OCT y deep learning. El tercero revisa estrategias emergentes destinadas a retrasar o evitar la queratoplastia en queratocono avanzado.

En conjunto, estos trabajos aportan información relevante sobre tendencias actuales en planificación quirúrgica, optimización refractiva y preservación biomecánica de la estructura corneal.

Comentario de tres artículos en cirugía del segmento anterior

Si bien es muy difícil elegir entre la vasta cantidad de artículos publicados, estos tres llamaron mi atención

Hyperopic Keratorefractive Lenticule Extraction (KLEx)

El desarrollo del KLEx para la corrección de la hipermetropía constituye un paso relevante en la evolución de la cirugía refractiva corneal. La corrección miópica ha demostrado estabilidad y predictibilidad a largo plazo, sumado a sus ventajas sobre la conservación de la biomecànica corneal y la menor inducción de ojo seco. La hipermetropía históricamente presentó mayores desafíos, especialmente en términos de regresión refractiva y variabilidad de resultados. El artículo revisado describe la progresiva optimización del diseño quirúrgico desde sus inicios como FLEx, con especial énfasis en la ampliación de la zona óptica y de transición, la mejora en el centrado sobre el vértice corneal y la optimización de los parámetros de energía del láser.

Los datos clínicos más recientes muestran una mejora sustancial en predictibilidad, menor inducción de HOA y bajas tasas de pérdida significativa de líneas de CDVA. Sin embargo, la regresión continúa siendo un fenómeno relevante, especialmente en tratamientos de mayor magnitud. Este comportamiento parece estar vinculado no solo a factores geométricos del lentículo, sino también a la remodelación epitelial periférica y a la respuesta biomecánica individual de la córnea hipermetrópica.

Desde el punto de vista biomecánico, el carácter flapless del procedimiento y la preservación relativa del estroma anterior constituyen ventajas potenciales frente a técnicas ablativas. No obstante, la evidencia disponible aún requiere seguimiento más prolongado para confirmar estabilidad a largo plazo, particularmente en pacientes jóvenes en quienes la progresión fisiológica de la hipermetropía y la presbicia pueden interferir con la evaluación refractiva final.

En conjunto, el KLEx hipermetrópico parece haber superado su fase exploratoria inicial y se perfila como una alternativa válida a LASIK en casos cuidadosamente seleccionados. Su consolidación definitiva dependerá del ajuste continuo de parámetros quirúrgicos y de una adecuada selección preoperatoria basada en criterios anatómicos y refractivos precisos.

Algoritmo de sizing de ICL basado en SS-OCT y deep learning

El segundo artículo introduce una innovación conceptual significativa en la planificación de lentes fáquicas. Tradicionalmente, el sizing del ICL se basó en parámetros biométricos lineales —como profundidad de cámara anterior o white-to-white— integrados en nomogramas relativamente simplificados. El modelo presentado propone un enfoque diferente: utilizar imágenes crudas de SS-OCT obtenidas con el OCT Swept Source Anterion como entrada para un algoritmo de deep learning capaz de predecir vault, nivel de confianza y probabilidad de encontrarse dentro de un rango considerado seguro (250–750 μm).

El tamaño muestral amplio (848 ojos) y la validación externa multicéntrica (diferentes centros oftalmológicos Europeos) aportan solidez metodológica al artículo. El modelo demuestra un menor error absoluto medio comparado con el nomograma convencional y una alta proporción de predicciones dentro de márgenes clínicamente aceptables. Particularmente relevante es la introducción de una métrica probabilística que permite estimar el riesgo de un vault inadecuado en lugar de ofrecer únicamente un valor puntual.

Desde el punto de vista clínico, este enfoque podría traducirse en menor necesidad de recambio de ICL por vault excesivo o insuficiente y en una toma de decisiones más informada.

Sin embargo, la incorporación de inteligencia artificial en la práctica quirúrgica exige una actitud crítica. La generalización de los resultados dependerá de la diversidad poblacional y de la compatibilidad con distintos dispositivos de imagen. Además, el cirujano debe comprender las limitaciones inherentes a los modelos predictivos para evitar una dependencia acrítica de la tecnología.

Más allá de sus resultados cuantitativos, el aporte principal del trabajo es conceptual:, representa el paso hacia una planificación quirúrgica basada en interpretación anatómica compleja mediante inteligencia artificial, similar a la línea utilizada por los dres Zaldivar que también utilizan inteligencia artificial asociada a imágenes de UBM (ICL Gurú), desplazando gradualmente el paradigma empírico tradicional.

Nuevas estrategias biológicas en queratocono y alternativas al trasplante

El tercer artículo analiza innovaciones biológicas destinadas a retrasar o evitar la queratoplastia en queratocono avanzado. Técnicas como segmentos intrastromales alogénicos, implantes lenticulares biológicos y trasplante de capa de Bowman comparten un enfoque aditivo y biomecánico: reforzar la arquitectura corneal antes de recurrir al reemplazo tisular.

Los resultados preliminares muestran mejoras en agudeza visual, parámetros queratométricos y estabilidad topográfica. El atractivo principal de estas técnicas radica en su potencial para modificar el algoritmo terapéutico tradicional, ofreciendo una alternativa intermedia entre el cross-linking y la queratoplastia lamelar o penetrante.

Sin embargo, el análisis crítico revela limitaciones metodológicas relevantes. Muchos estudios presentan muestras pequeñas, ausencia de comparaciones controladas y seguimiento limitado. Asimismo, algunas estrategias —en particular los implantes xenogénicos— plantean interrogantes en relación con biocompatibilidad e inmunogenicidad a largo plazo. La heterogeneidad técnica también dificulta la comparación directa entre series.

A pesar de estas limitaciones, la tendencia es clara: la cirugía del queratocono evoluciona hacia intervenciones menos invasivas, personalizables y orientadas a la preservación estructural. Si estudios prospectivos con seguimiento prolongado confirman estabilidad y seguridad, estas técnicas podrían redefinir el rol de la queratoplastia, reservándola para estadios verdaderamente avanzados.

Referencias

Fu, D; Wei, R.; Shi, M.; Peng, X.; Zhou, X.; Han, T. Hyperopic keratorefractive lenticule extraction. J Cataract Refract Surg. 2026. 52(1):p 86-92.

Zéboulon, P.; Mechleb, N.; Rizk, M.; Flamant, R.; Duncker, T. Neuhann, R.; Gatinel, D.; Saad, A. Validation of a new implantable collamer lens sizing algorithm based on SS-OCT images. J Cataract Refract Surg 2026. 52(1): p61-66.

Khanam, T.; Parekh, M.. Future direction of corneal transplantation with new and innovative options for Keratoconus and Ectasia: A descriptive Review. J Cataract Refract Surg: December 22, 2025. Published Ahead of Print

Articulo Científico: Inteligencia artificial aplicada a la práctica diaria en oftalmología


Dra. Ana Mercedes García Albisua
mercedes.garcia@apec.com.mx

Resumen

La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la práctica oftalmológica, desde el diagnóstico temprano hasta la planificación quirúrgica y el seguimiento de los pacientes, gracias al análisis automatizado de imágenes, la IA permite identificar patrones imperceptibles para el ojo humano y mejorar la precisión diagnóstica en múltiples patologías del segmento anterior y posterior. Además, facilita la estratificación de riesgo, optimiza la toma de decisiones clínicas y contribuye a la eficiencia de los sistemas de salud. En el ámbito de la cirugía refractiva y corneal, estas herramientas comienzan a integrarse en equipos de imagen y plataformas de planificación quirúrgica. Sin embargo, su implementación requiere una comprensión crítica de sus limitaciones, así como consideraciones éticas y regulatorias. En este artículo se presentan algunas aplicaciones clave de la inteligencia artificial que ya están impactando —o lo harán en el futuro inmediato— la práctica cotidiana del oftalmólogo.

Introducción

La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en una herramienta clínica real en oftalmología, y ya está más entre nosotros incluso de lo que imaginamos, por lo que debemos dejar de tener miedo de tenerla como herramienta, y poder sacarle el provecho que nos puede brindar para eficientar tareas. El uso creciente de algoritmos de aprendizaje profundo permite analizar grandes volúmenes de datos clínicos e imágenes oftalmológicas con alta precisión. En particular, la oftalmología es un campo ideal para la IA debido a la enorme cantidad de información basada en imágenes que genera la práctica clínica diaria. Desde la detección de enfermedades retinianas hasta el análisis de topografía corneal, estas herramientas están comenzando a modificar la forma en que diagnosticamos, tratamos y seguimos a nuestros pacientes. Y no sólo nos ayuda para realizar mejores diagnósticos, incluso el uso de la inteligencia artificial es útil para hacer tareas administrativas y normativas, que pueden ser el eslabón débil de los médicos.

Una de las aplicaciones más consolidadas de la IA es el análisis automatizado de imágenes oftalmológicas. Los algoritmos de aprendizaje profundo pueden detectar patrones sutiles en fotografías de fondo de ojo, OCT o topografía corneal.

Estos sistemas han demostrado una sensibilidad y especificidad comparables a la de expertos humanos en enfermedades como retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular relacionada con la edad. En la práctica clínica, esto puede facilitar el tamizaje masivo y mejorar el acceso al diagnóstico temprano. También se puede considerar como una herramienta útil en la telemedicina, para poder llegar a más pacientes en lugares más aislados, y de está forma descentralizar la medicina.

En cirugía refractiva, la IA ha demostrado ser especialmente útil en la detección temprana de ectasias corneales. Algoritmos aplicados a tomografía corneal pueden identificar patrones biomecánicos y morfológicos que preceden a los cambios clínicos visibles. Esto permite mejorar la selección de candidatos a cirugía refractiva y disminuir el riesgo de ectasia postoperatoria, uno de los principales temores en este campo.

Los sistemas modernos integran IA para interpretar estudios diagnósticos tanto del segmento anterior como del segmento posterior, combinando múltiples parámetros, para establecer índices de riesgos de diferentes patologías.

En cuanto a la topografía corneal, el uso de imágenes y de índices de riesgo facilita la identificación de irregularidades sutiles y permite al clínico obtener una evaluación más integral del comportamiento corneal, particularmente en pacientes con queratocono o cirugía refractiva previa.

La inteligencia artificial también está comenzando a utilizarse para optimizar la planificación quirúrgica. Por ejemplo en la cirugía refractiva, integra datos como topografía, aberrometría, espesor corneal y biomecánica, y los algoritmos pueden sugerir perfiles de tratamiento personalizados.Esto podría mejorar la predictibilidad refractiva y reducir el riesgo de complicaciones, especialmente en casos complejos.

La IA permite analizar simultáneamente múltiples variables estructurales y funcionales en pacientes con glaucoma. Al integrar OCT, campos visuales y datos clínicos, los modelos predictivos pueden identificar pacientes con mayor riesgo de progresión. Esto puede ayudar al oftalmólogo a ajustar la intensidad del seguimiento y del tratamiento.

Los algoritmos de aprendizaje automático permiten analizar cambios longitudinales en estudios de imagen, facilitando la detección temprana de progresión en enfermedades como glaucoma, queratocono o degeneración macular. En el futuro, estas herramientas podrían integrarse en sistemas de seguimiento remoto y telemedicina.

Más allá del diagnóstico, la IA también puede automatizar procesos administrativos y clínicos. Desde la generación automática de reportes hasta la organización de agendas o triage de pacientes, estas herramientas pueden mejorar la eficiencia del consultorio. Esto podría permitir que el oftalmólogo dedique más tiempo a la toma de decisiones clínicas y a la interacción con el paciente.

Los sistemas de apoyo clínico basados en IA pueden analizar grandes bases de datos y sugerir opciones terapéuticas basadas en evidencia. Esto no reemplaza el juicio clínico, pero puede funcionar como una segunda opinión basada en datos poblacionales.

La IA también tiene aplicaciones en la formación de nuevos oftalmólogos. Los simuladores quirúrgicos avanzados utilizan algoritmos para analizar movimientos, evaluar desempeño y ofrecer retroalimentación objetiva. Esto podría acelerar la curva de aprendizaje en procedimientos complejos.

A pesar de su enorme potencial, la IA también plantea desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la transparencia de los algoritmos, la protección de datos de los pacientes y la posibilidad de sesgos en los modelos de entrenamiento. Por ello, es fundamental que los oftalmólogos comprendan tanto las capacidades como las limitaciones de estas herramientas antes de incorporarlas plenamente a la práctica clínica.

Otro de los usos de la IA en la práctica oftalmológica, es en la redacción y realización de protocolos científicos y artículos de divulgación científica, como el que usted acaba de leer; que nos ayudan a sintetizar y redactar mucha información que se puede encontrar en internet. Sin embargo, la IA nunca reemplazará el pensamiento humano, ya que la ética y el profesionalismo son inherentes a las personas y son indispensables para la práctica médica, también debemos de recordar que la información que nos da la IA, debe ser revisada y supervisada por humanos, ya que puede caer en errores y en decisiones basadas en información masiva, sin tomar en cuenta los sentimientos, las emociones, experiencias, empatía, etc.

Conclusión

La inteligencia artificial está comenzando a transformar la oftalmología, particularmente en áreas basadas en imágenes como la retina y la córnea. Aunque muchas aplicaciones aún están en desarrollo, otras ya se integran de forma creciente en la práctica clínica. El reto para los oftalmólogos será aprender a utilizar estas herramientas de manera crítica y responsable, integrándolas como apoyo —y no sustituto— del juicio clínico.

Foro: Manejo de ametropías residuales elevadas posteriores a cirugía de catarata


Coordinador: Dr. Vicente Morín
Panelistas:

Dra. Isabel Gomez Suarez Colombia

Dr. Guido Bregliano – Argentina

Hoy en día, el éxito de la cirugía de catarata se asocia con la emetropía, ya que no solo se busca reemplazar el cristalino opaco, sino también alcanzar un excelente resultado visual. En los casos en los que se realiza una facorrefractiva, la emetropía es imprescindible, pues no lograrla impacta directamente en la calidad visual de nuestros pacientes.

Actualmente, los avances tecnológicos, como los nuevos biómetros, las fórmulas de última generación y los marcadores tóricos digitales intraoperatorios, nos permiten obtener resultados cada vez más precisos. Sin embargo, no estamos exentos de presentar una sorpresa refractiva posquirúrgica.

En relación con la sorpresa refractiva y las características biométricas especiales, ¿en qué situación es más frecuente que se presente y por qué? Pacientes con:

  1. Ojos muy largos
  2. Ojos muy cortos
  3. Astigmatismo elevado

Dr. Guido Bregliano

El ojo es un sistema óptico en el cual intervienen tres factores para el cálculo del poder del LIO: El poder de la córnea. El largo axil. La posición efectiva de la lente (ELP).

En los Ojos Cortos, particularmente con longitud axial menor a 21 mm, la predicción refractiva es menos precisa por las siguientes razones:

El alto poder dióptrico necesario para corregir, que lo hace muy sensible a pequeños cambios en la posición efectiva de la lente.

Mayor impacto refractivo por errores mínimos, en un ojo corto un error de 0,25 a 0,50 mm en la predicción de la ELP puede causar una ametropía residual de 1 dioptría o más de error en el postoperatorio.

Dra. Isabel Gomez Suarez

Ojos muy cortos

En mi experiencia, y en concordancia con la literatura, la sorpresa refractiva es más frecuente en los ojos muy cortos, particularmente en aquellos con longitud axial menor de 22 mm, y aún más en los ojos extremadamente cortos o nanoftálmicos. Las guías de ESCRS los consideran un grupo de mayor riesgo de sorpresa refractiva y recomiendan advertir al paciente en el preoperatorio.

La principal razón es que en estos ojos la predicción de la posición efectiva del lente intraocular (effective lens position, ELP) sigue siendo el punto más crítico del cálculo biométrico. En un ojo corto, una variación mínima en la posición final del LIO produce un cambio refractivo proporcionalmente mayor que en un ojo de longitud axial normal. Dicho de otra manera: como suelen requerir lentes de mayor poder, cualquier pequeño error en la estimación del ELP “se amplifica” en el resultado refractivo final. Esta dificultad persiste incluso con biometría moderna y fórmulas de última generación.

Además, los ojos cortos suelen tener una anatomía menos predecible: cámaras anteriores más estrechas, cristalinos relativamente más gruesos y una relación menos uniforme entre longitud axial, profundidad de cámara anterior y queratometría. Esa variabilidad anatómica hace que las fórmulas tengan más dificultad para predecir correctamente dónde quedará ubicado el LIO después de la cirugía. En revisiones recientes sobre ojos cortos se sigue resaltando que, aunque la precisión ha mejorado con biometría SS-OCT y nuevas fórmulas, este subgrupo continúa siendo uno de los más desafiantes para lograr emetropía.

Otro punto importante es que, aunque las fórmulas nuevas han reducido el error, los resultados siguen siendo menos consistentes en ojos cortos que en ojos de longitud axial intermedia. En una serie comparativa con biometría por sum-of-segments, varias fórmulas modernas mostraron buen desempeño, pero aún así el porcentaje de ojos cortos dentro de ±0.50 D siguió siendo inferior al que habitualmente se logra en ojos no extremos. Los autores concluyen que las fórmulas de nueva generación mejoran el resultado, pero no eliminan del todo la imprevisibilidad en este grupo.

Por eso, cuando estoy frente a un ojo corto, presto especial atención a varios puntos: confirmar la biometría, revisar la repetibilidad de queratometría y longitud axial, analizar profundidad de cámara anterior y grosor cristaliniano, optimizar la superficie ocular y comparar varias fórmulas modernas en lugar de depender de una sola. En estos casos, más que en otros, el éxito refractivo depende de entender que se trata de un ojo “fuera del promedio”, donde un error pequeño en medición o modelación puede convertirse en una desviación clínicamente importante.

De los siguientes factores, ¿a cuál le prestas mayor atención en el preoperatorio para obtener un mejor resultado refractivo y por qué?

  1. Asfericidad corneal
  2. Aberraciones corneales
  3. Relación entre la cara anterior y posterior de la córnea

Dr. Guido Bregliano

En la cirugía de catarata y en la cirugía facorrefractiva, el resultado refractivo postoperatorio es tan importante como la calidad óptica final del sistema visual del paciente. La Aberrometría de frente de onda constituye una herramienta diagnóstica fundamental para la evaluación objetiva de la calidad óptica del sistema visual, ya que permite la cuantificación precisa de las aberraciones de bajo y alto orden. En este contexto, las plataformas diagnósticas multimodales que integran topografía corneal con análisis de frente de onda (wavefront) resultan particularmente valiosas, ya que posibilitan una evaluación integral de la calidad óptica global del ojo.

Una característica esencial de estos sistemas es la capacidad de correlacionar la información topográfica corneal con el frente de onda ocular total. Esta comparación permite diferenciar la contribución relativa de la córnea y del cristalino al perfil de aberraciones total. Recordemos que todas las aberraciones causadas por el cristalino van a desaparecer luego de la cirugía de catarata.

Asimismo, el análisis aberrométrico permite estimar la calidad visual máxima potencial postoperatoria. En ojos que presentan un incremento de las aberraciones corneales de alto orden, el rendimiento visual luego de la cirugía puede verse limitado debido a una menor calidad óptica y a una reducción de la sensibilidad al contraste.

Esta información resulta de gran utilidad para optimizar la selección preoperatoria del tipo de lente intraocular, permitiendo una indicación más precisa de las distintas opciones de lentes intraoculares personalizadas para cada paciente. Asimismo, facilita una mejor comunicación con el paciente respecto de su potencial visual esperado, contribuyendo a establecer expectativas postoperatorias más realistas

Dra. Isabel Gomez Suarez

Aberraciones corneales

En la planificación preoperatoria de la cirugía de catarata moderna considero fundamental analizar las aberraciones corneales, ya que estas influyen directamente en la calidad visual final del paciente, incluso cuando el resultado refractivo se aproxima a la emetropía. Las aberraciones de alto orden, como coma, trefoil y aberración esférica, pueden deteriorar la sensibilidad al contraste, aumentar los fenómenos de halos y glare y afectar la calidad visual nocturna. Este análisis es particularmente relevante en pacientes candidatos a lentes intraoculares premium, como multifocales o de profundidad de foco extendida, ya que estos diseños ópticos son más sensibles a irregularidades corneales y pueden amplificar los efectos de aberraciones preexistentes.

La evaluación detallada mediante topografía y tomografía corneal avanzada, así como el análisis de wavefront corneal, permite identificar irregularidades ópticas sutiles que no siempre son evidentes en la queratometría convencional. Esto no solo ayuda a detectar condiciones como ectasia frustra, cicatrices corneales o irregularidades topográficas, sino que también permite individualizar la selección del lente intraocular, teniendo en cuenta la interacción entre la aberración esférica corneal y la asfericidad del LIO. Por ejemplo, en córneas con aberración esférica positiva elevada puede ser preferible implantar lentes asféricos con aberración negativa, mientras que en córneas con aberración cercana a cero podría considerarse un lente neutro. Este enfoque personalizado contribuye a optimizar la calidad visual y mejorar la satisfacción del paciente en cirugía de catarata con intención refractiva.

En casos con más de 3 dioptrías residuales posteriores a la cirugía de catarata, ¿cuál es el manejo quirúrgico que más realizas y por qué?

  1. Cirugía refractiva (LASIK / PRK / TPRK)
  2. Intercambio de lente intraocular
  3. Implante de lente piggyback
  4. Rotación de LIO tórica (cuando la ametropía es secundaria a astigmatismo residual)

Dr. Guido Bregliano

Intercambio de Lente Intraocular: Realizo el Intercambio de LIO en casos en los cuales no haya pasado más de 1 mes del postoperatorio de la cirugía primaria.  Luego del primer mes postquirúrgico, la fibrosis del bag capsular puede generar una gran adherencia a las hápticas del lente intraocular, y un riesgo de ruptura capsular posterior y/o diálisis zonular en la técnica quirúrgica del explante del  lente.

Cirugía Refractiva Excimer Laser: Indico la corrección de la ametropía residual con LASIK o PRK en aquellos casos de Lentes Monofocales o EDOF, con un lecho estromal residual postoperatorio mayor a 300 um, y que no presenten una patología de la superficie ocular y/o un síndrome del ojo seco moderado o severo. Nunca indico el Excimer en casos de más de 3 dioptrías de Hipermetropía residual, por la regresión postoperatoria en el LASIK y el Haze corneal en la PRK. En estos casos me inclino más por el recambio de LIO o el implante de una lente intraocular de adición.

Rotación de LIO tórica: La realizo cuando la ametropía residual es astigmática, pero el equivalente esférico es normal. Luego de un análisis exhaustivo que determine que el poder del LIO y la toricidad son las correctas, y que la ametropía astigmática se debe a un error en el cálculo del eje del astigmatismo corneal a corregir o debido a un error en la alineación quirúrgica del LIO en el eje calculado correctamente. Idealmente realizarlo en los primeros días postoperatorios para disminuir los riesgos de complicaciones intraoperatorias.

Implante de Lente Piggyback: La indico habitualmente en casos en los que no pueda corregir la ametropía postoperatoria con las técnicas anteriormente descritas y/o en casos de mucho tiempo de evolución postoperatorio. Trato de evitar los modelos tóricos, debido a la inestabilidad rotacional que tienen en el sulcus ciliar este tipo de lentes intraoculares de adición.

Dra. Isabel Gomez Suarez

Implante de lente piggyback

Cuando existe un error refractivo residual mayor a 3 dioptrías después de la cirugía de catarata, una de las estrategias que utilizo con mayor frecuencia es el implante de una lente intraocular piggyback en el sulcus ciliar. Esta técnica permite corregir errores refractivos significativos de manera predecible sin necesidad de manipular la lente intraocular primaria que se encuentra en el saco capsular. El intercambio del lente intraocular puede resultar técnicamente más complejo cuando ya existe fibrosis capsular, aumentando el riesgo de ruptura capsular o daño zonular, mientras que el implante piggyback suele ser un procedimiento más seguro y controlado.

Además, el implante de una lente secundaria ofrece una gran flexibilidad para ajustar el error refractivo residual, especialmente en casos de hipermetropía o miopía elevadas donde la cirugía corneal puede no ser la mejor alternativa debido a limitaciones de espesor corneal o magnitud del defecto refractivo. Cuando se utilizan lentes diseñadas específicamente para sulcus, el procedimiento suele ser eficaz y reversible, convirtiéndose en una opción muy útil para el manejo de sorpresas refractivas significativas después de cirugía de catarata.

Bibliografía

Hoffer KJ, Savini G. IOL power calculation in short and long eyes. Asia Pac J Ophthalmol. 2017;6(4):330-331.

Shammas HJ, Shammas MC. Accuracy of intraocular lens power formulas in short eyes. J Cataract Refract Surg. 2022.

European Society of Cataract and Refractive Surgeons. ESCRS Guidelines for Cataract Surgery. 2024.

Holladay JT, Piers PA, Koranyi G, van der Mooren M, Norrby S. A new intraocular lens design to reduce spherical aberration of pseudophakic eyes. J Refract Surg. 2002;18(6):683-691.

Wang L, Koch DD. Ocular higher-order aberrations in cataract surgery and intraocular lens selection. J Cataract Refract Surg. 2007;33(10):1714-1721.

Rocha KM, Krueger RR. Importance of corneal aberrations in cataract surgery planning. Curr Opin Ophthalmol. 2014;25(1):24-29.

Savini G, Hoffer KJ. Corneal aberrations and their role in intraocular lens selection.

Asia Pac J Ophthalmol. 2018;7(4):249-256.

Gayton JL, Sanders VN. Piggyback intraocular lenses for correction of pseudophakic refractive error. J Cataract Refract Surg. 1999;25(3):410–414.

Holladay JT, Simpson MJ. Negative power piggyback intraocular lenses 2001;27(10):1485–1492.

Werner L, Pandey SK, Apple DJ. Piggyback intraocular lenses: complications and prevention. J Cataract Refract Surg. 2001;27(10):1535–1542.

Gerten G, Kermani O. Piggyback intraocular lens implantation for correction of pseudophakic refractive errors. Curr Opin Ophthalmol. 2010;21(1):67–72.

Artículo Editorial: Corrección del astigmatismo en catarata con lentes tóricos, ¿Qué hay? ¿Qué no hago?



Dr. Fernando Mayorga
Dra. Rodriguez Martini Valentina
Dra. Alvarez Juli

La cirugía de cataratas dejó hace tiempo de ser un procedimiento rehabilitador para convertirse en una intervención refractiva de alta precisión. Sin embargo, a pesar de contar con biometrías sofisticadas, topógrafos de elevación y lentes intraoculares con ingeniería óptica avanzada, todavía persiste una paradoja: se implantan lentes premium y se tolera astigmatismo residual como si fuera una variable secundaria, y no lo es.

La primera verdad incómoda es simple: si no se coloca una lente tórica en un paciente con astigmatismo corneal, la tecnología del lente intraocular no podrá desplegar su potencial óptico. Podemos implantar el EDOF más moderno o la multifocal con mejor tecnología, pero si dejamos cilindro sin corregir, el sistema óptico completo queda comprometido. No es que la lente no funcione; es que la obligamos a trabajar en un entorno ópticamente imperfecto.

Además, las lentes premium no toleran más de 0,50 dioptrías de astigmatismo residual sin afectar la calidad visual. Superar ese umbral implica pérdida de contraste, disminución de agudeza visual sin corrección y pacientes insatisfechos que sienten que “no ven como esperaban”. En cirugía facorrefractiva, aceptar más de medio cilindro en una lente premium no es opcional.

El estudio preoperatorio debe ser exhaustivo. La queratometría aislada pertenece a otra época. La evaluación del astigmatismo exige topografía corneal y, preferentemente, tomografía de elevación. Los topógrafos de elevación permiten analizar no solo la curvatura anterior, sino también la cara posterior y los mapas de elevación, ofreciendo una visión tridimensional indispensable cuando el objetivo es precisión refractiva.(Imagen 1) Analizar solo la superficie anterior es mirar la mitad del problema y esperar exactitud.

Imagen 1. Evaluación preoperatoria mediante topografía corneal de elevación (Pentacam), fundamental para la planificación del astigmatismo en la cirugía de cataratas.

La cara posterior modifica el vector final del astigmatismo, desestimarla conduce a sobrecorrecciones o subcorrecciones, especialmente en astigmatismos contra la regla. Integrar topografía, tomografía y biometría óptica de alta precisión es el estándar mínimo cuando se busca un resultado predecible y reproducible (Imagen 2).

Imagen 2. Biometría óptica con Argos para el cálculo de lente intraocular tórica y planificación del astigmatismo en cirugia de cataratas.

A esto se suma un factor que suele subestimarse: el astigmatismo inducido por el cirujano (SIA). Cada incisión genera un vector propio, dependiente del tamaño, la arquitectura y la localización. Utilizar valores promedio sin calcular el SIA personal introduce un error sistemático en cada planificación. El SIA no es “aproximadamente 0.50”, la cirugía refractiva exige asumir que es un dato personal, medible y corregible en el cálculo.

En el quirófano, el eje no se improvisa. El meridiano más curvo no se estima a simple vista ni se recuerda mentalmente; se marca (Imagen 3). La ciclotorsión entre la posición sentada y el decúbito puede modificar varios grados el eje real, y en lentes tóricas los grados importan. Una rotación de 10° reduce aproximadamente un 33% del efecto del cilindro; a 30°, la corrección prácticamente desaparece. Implantar una lente correctamente calculada y alinearla de forma imprecisa es una manera elegante de comprometer el resultado.

Imagen 3. Sistema de guiado digital Verion utilizado para planificación y alineación intraoperatoria de lentes intraoculares tóricas en cirugía de cataratas.

Incluso con una planificación rigurosa y una alineación adecuada, puede aparecer astigmatismo residual. Y aquí surge la segunda verdad incómoda: si, pese a haber colocado una lente tórica, el paciente queda con un cilindro significativo, es obligatorio corregirlo. No se minimiza ni se justifica como “residual tolerable”. Si la causa es desalineación, el lente debe rotarse; si el poder es incorrecto, puede requerirse intercambio o retoque con láser excímer. La cirugía moderna no termina cuando se retira el blefarostato, sino cuando el resultado refractivo coincide con el objetivo planificado.

La rotación del lente intraocular es relativamente sencilla si se realiza en forma temprana. Con el paso de los días, la fibrosis capsular convierte una maniobra simple en un procedimiento más complejo. Por eso, el control de las primeras 24 horas no es solo inflamatorio, es refractivo. La medición de la agudeza visual sin corrección, la autorrefractometría (ARM) y corroborar a la biomicroscopía la correcta posición del lente, en ese primer control permiten detectar errores de alineación o cálculo tempranamente.

Una ARM alejada de cero al día siguiente plantea dos posibilidades: edema corneal significativo o un problema con la lente, ya sea de alineación, posición o cálculo. Esa lectura obliga a interpretar el resultado en términos refractivos. Las primeras 24 horas son también el período de mayor riesgo de rotación del lente tórico, ya sea porque no quedó perfectamente alineado al finalizar la cirugía o porque el paciente puede frotarse el ojo y generar una pérdida transitoria de cámara que favorezca su desplazamiento. Por esta inestabilidad inicial, el control precoz es determinante. Sin embargo, aunque ese sea el momento crítico, en los controles posteriores también debe verificarse sistemáticamente la alineación del lente, junto con la ARM y la agudeza visual sin y con corrección, asegurando la estabilidad refractiva en el tiempo.

En definitiva, no colocar una lente tórica cuando está indicada limita el resultado. Colocarla y aceptar más de 0,50 dioptrías de astigmatismo residual en una lente premium también lo limita. La tecnología no falla; falla la estrategia cuando se subestima la importancia del cilindro.

La cirugía de cataratas actual es cirugía refractiva. El objetivo ya no es simplemente remover una opacidad, sino entregar un resultado óptico predecible y coherente con las expectativas que nosotros mismos generamos. Tanto en cirugía de catarata como en de presbicia, el paciente no evalúa la transparencia del cristalino extraído, sino la calidad de visión que obtiene. En ese contexto, el astigmatismo no es un detalle menor ni una variable secundaria, es un determinante directo del resultado.

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior en el último trimestre


Coordinador: Dr. Sofía Ambrosetto

 

En esta oportunidad he elegido algunos de los tantos temas que acontecen en nuestra especialidad mes a mes y que me han parecido además de muy interesantes, obligados de conocer, ya que nuestra práctica diaria nos enfrenta ante pacientes de diferentes edades y características, y considero que estos temas serán de apoyo en nuestra labor.

Esta vez me centrare, en pacientes présbitas que por supuesto, tienen diferentes características, necesidades y miedos; pacientes que además de la presbicia, en algunos casos, ya comienzan a transitar cambios en sus cristalinos, muchas veces acompañados de vicios de refracción, o presentan cataratas incipientes o quizás ya más maduras, y que en muchos casos requieren tratamiento. No debemos olvidar que gracias a los continuos avances en tecnología y ciencia enfocados en la salud como así también al mayor acceso de estos avances a la población, se ha logrado en las últimas décadas que la expectativa de vida aumente. Como profesionales encargados del cuidado de la visión, debemos estar informados y actualizados con cada nuevo acontecer de nuestra disciplina para así poder brindar un adecuado apoyo a nuestra sociedad.

Por ello elegí estos dos temas tan interesantes y quizás algo extensos, pero que tratare, de al menos, dejar presentada la última información suministrada por estudios y publicaciones que nos permitirá a cada uno evaluar una búsqueda más exhaustiva y profunda del material de interés para cada uno de nosotros.

¿Nos encontramos frente al ocaso de la corrección pasiva?

¿Farmacoterapia en el Tratamiento de la Presbicia vs. Alternativas ópticas y quirúrgicas o compatibilidad de tratamientos? (Q4 2025 – Q1 2026)

Históricamente, hemos manejado la presbicia con cristales tallados, o si el paciente contaba con los medios económicos, y se “animaba” la manipulación quirúrgica de la córnea y el cristalino realizábamos una cirugía. Sin embargo, el último trimestre (noviembre 2025 a enero 2026) parecería marcar un punto de inflexión irreversible con la validación clínica y aprobación regulatoria de la segunda generación de colirios mióticos. Estamos presenciando el paso de la “compensación óptica” al “tratamiento médico” de la presbicia.

El Binomio de Oro: Pilocarpina – Carbacol + Brimonidina

El evento más significativo de este periodo ha sido la culminación de la Fase 3 y la resolución de la FDA que aconteció el 29 de enero del corriente año con la aprobación de YUVEZZI (conocido anteriormente como Brimochol PF) desarrollado por Tenpoint Therapeutics. Este medicamento (solución oftálmica de carbacol 2.75% y tartrato de brimonidina 0.1%) fue anunciado de manera masiva en medios especializados como Ophthalmology Times y Healio en 29/01/26 misma fecha en que entro en vigor su regulación en la FDA. Los ensayos clínicos que dieron soporte y respaldo a esta medicación fueron los BRIO-I y BRIO-II. Ya con anterioridad se había estado trabajando con la pilocarpina clorhidrato al 0.4% (QLOSI) ya disponible en el mercado farmacéutico estadounidense, medicamento que fue aprobado por la FDA en el 2023. Los estudios NEAR-1 y NEAR-2 fueron los que basaron los estándares para la aprobación de pilocarpina en asociación con brimonidina (Producto CSF-1 de Orasis). Finalmente, el medicamento que salió a la venta es una monoterapia con baja dosis de pilocarpina (QLOSI). Estos hitos que han pasado en apenas 2 años representan el avance a la nueva era del tratamiento médico de la presbicia donde se ha demostrado que la combinación de dosis fija de carbacol (2.75%) y brimonidina (0.1%) no es simplemente una mejora incremental, sino un cambio de paradigma.

Con esta combinación y en esta concentración se logran reducir efectos adversos que presentaban compuestos de primera generación evitando la conocida “triada del rechazo”. Esto se consigue de la siguiente forma:

La miosis se logra con menor espasmo del músculo ciliar disminuyendo uno de los efectos colaterales más importantes que tenía el colirio de primera generación: La Cefalea. Recordemos que la molécula “antigua” de pilocarpina al tener una concentración más alta no tenía selectividad, y estimulaba entonces tanto al musculo ciliar como al iris generando dolores y cambios refractivos. La baja dosificación utilizada en este componente de segunda generación permite una optimización del uso del carbacol.

El agregado de la brimonidina actúa como un agente blanqueador, neutralizando el “ojo rojo” de manera farmacológica y así logrando una disminución significativa de la hiperemia que presentaban concentraciones anteriores con el plus de tener efecto sinérgico en la miosis del ojo al evitar la dilatación simpática del iris. Con este agregado a la molécula de carbacol tenemos una sinergia entre ambas drogas.

La Durabilidad, otro factor cuestionado es mejorado al incorporar esta dosificación de ambos componentes combinados (brimonidina y carbacol) logrando un efecto de profundidad de campo que se extiende ahora de 8 a 10 horas con una sola aplicación.

Paralelamente, a este suceso podemos mencionar la reciente aprobación de la Aceclidina (VIZZ) en diciembre de 2025 lo cual refuerza la tendencia hacia la selectividad. Su mecanismo de acción, impactando directamente en el esfínter del iris sin afectar significativamente la acomodación ciliar, confirma que la industria ha escuchado las quejas sobre los cambios refractivos transitorios (miopización) que limitaban a los pacientes conductores o activos. Los ensayos clínicos CLARITY de LENZ Therapeutics dieron el soporte bibliográfico a esta nueva medicación.

A estos avances farmacológicos se les puede sumar las ventajas de la IA y lentes EDOF, obteniendo con ellos el complemento perfecto.

La literatura indexada de este último trimestre también subraya que la farmacoterapia no viene simplemente y solamente a sustituir a la cirugía, sino a complementarla. Los nuevos algoritmos de Inteligencia Artificial aplicados al cálculo de lentes de rango extendido (EDOF) están permitiendo que pacientes con presbicia incipiente o establecida logren alcanzar una “independencia total de anteojos” cuando se combinan cirugías perfectas con el uso de estas gotas para situaciones de baja luminosidad o lectura prolongada.

Conclusión:

Como comunidad oftalmológica, debemos prepararnos para integrar estos fármacos en nuestra práctica diaria. Los datos son claros: la seguridad del perfil de pilocarpina o carbacol/brimonidina minimiza el riesgo de desprendimiento de retina —una preocupación persistente con dosis altas de mióticos— y eleva la satisfacción del paciente por encima del 85%, ambos datos contundentes e importantes para la práctica de cada uno de nosotros.

Un tema que no debe olvidarse, es la importancia de la superficie ocular adecuada antes de iniciar estos tratamientos, pues tanto la brimonidina como la pilocarpina pueden exacerbar síntomas de ojo seco en pacientes présbitas mayores.

El 29 de enero de 2026 no solo fue una fecha en el calendario de la FDA; fue el día en que la farmacéutica se convirtió oficialmente en una alternativa viable frente a la óptica y el bisturí para alrededor de 1,800 millones de présbitas en el mundo.

El segundo tema al que quisiera abocarme es la revisión de los últimos avances sobre lentes intraoculares, fundamentalmente en pacientes “Premium” y necesarios en pacientes que comienzan con la presbicia y quieren vivir con independencia de anteojos. Considero un tema además de relevante en la práctica diaria completamente ligado al anterior y por ello está en mi elección para esta editorial.

La consolidación de la óptica no difractiva y la IA en la personalización del LIO (Q4 2025 – Q1 2026)

Tanto la cirugía de catarata como de cristalino transparente ha dejado de ser un procedimiento restaurador para convertirse en la máxima expresión de la cirugía refractiva. Dentro de la literatura indexada en los últimos 90 días se revela un desplazamiento de la tendencia que se venía sosteniendo hasta hace poco tiempo atrás: el abandono progresivo de la óptica difractiva tradicional en favor de soluciones que priorizan la calidad de visión y la neuroadaptación inmediata. Es aquí donde aparecen fundamentalmente 4 puntos (temas) clave a conocer, evaluar y estudiar para lograr cirugías de excelencia:

El primero es el triunfo de los EDOF no difractivos: La gran tendencia del trimestre, reflejada en publicaciones de The Journal of Refractive Surgery, es la maduración de las lentes de rango extendido (EDOF) de frente de onda modificado.

A diferencia de las lentes trifocales que se venían utilizando, que dividen la luz y crean fenómenos de disfotopsia (halos y glare), de los cuales muchos pacientes se quejaban, las nuevas plataformas (como la evolución de la tecnología Vivity y el lanzamiento de PureSee) utilizan elementos de transición continua. Los datos clínicos publicados en enero de 2026 confirman que estos lentes ofrecen una curva de visión funcional al paciente desde el infinito hasta los 40-50 cm sin la degradación del contraste que antes tanto médicos como pacientes aceptábamos como “el precio a pagar” por la independencia de anteojos.

El segundo punto a remarcar es el uso de los LIOs ajustables por luz (LAL): ¿Estamos logrando el fin de la sorpresa refractiva?

Un artículo publicado a finales del 2025 (diciembre), el cual creo fundamental, publicado en Ophthalmology destaca el uso de lentes fotosensibles. Plantea que en un mundo donde la IA aún lucha con los ojos operados previamente de LASIK, la posibilidad de “esculpir” la potencia del lente in vivo mediante luz UV, dos semanas después de la cirugía, ha demostrado una precisión de 0.25 dioptrías en el 92% de los casos. Esta personalización postoperatoria se perfila como el estándar de oro para el paciente premium. Si bien a principio de la década del 2000 ya se comenzó a hablar de esta tecnología, su uso y desarrollo clínico sigue consolidándose. Asegurar la conformidad y alegría de nuestros pacientes es lo que todo oftalmólogo desea.

El tercer punto que me parece clave es sondear el Impacto de la Inteligencia Artificial en la Biometría: Pues es difícil hablar de lentes sin mencionar cómo elegirlos. En este último trimestre, el enfoque se ha centrado en las fórmulas de “Caja Negra” basadas en Big Data.

Se ha validado que los modelos de IA que consideran la arquitectura de la cámara anterior y la posición efectiva de la lente (ELP) de forma dinámica superan a las actuales fórmulas teóricas de cuarta generación.  Además, artículos recientes sugieren que para ojos largos (>26mm), el uso de IA reduce el error refractivo residual en un 30% comparado con las optimizaciones manuales de constantes.

Por último, pero no por eso menos importante, tenemos el cuarto punto: materiales biomiméticos y estabilidad capsular.  Me parece meritorio destacar un artículo publicado en la revista Cornea donde se han reportado avances en materiales hidrofóbicos de “glicerol-metacrilato” que eliminan prácticamente el glistening (microvacuolas). Este artículo, además, comenta sobre la estabilidad rotacional gracias a nuevos diseños de hápticas de bucle cerrado de los lentes tóricos que ha alcanzado niveles de error menores a 3 grados en el 98% de los implantes reportados en las series de casos de este enero.

Conclusión

Debemos tener en claro que el futuro es continuo, no segmentado. La búsqueda de la visión natural, libre de artefactos ópticos y calculada con precisión algorítmica, ya no es una aspiración, sino una realidad indexada. El reto para el cirujano contemporáneo ya no es la técnica quirúrgica, sino la selección magistral de la tecnología que utilizara para cada paciente con su propio estilo de vida. Cada día que pasa la oftalmología se dirige a cirugías cada vez más personalizadas. Nos estamos dirigiendo hacia una nueva era donde la estandarización de la excelencia refractiva será la regla.

Ya contamos con evidencia acumulada entre el Q4 de 2025 y el Q1 de 2026 que confirma que hemos superado la etapa de la multifocalidad experimental para entrar en la era de la predictibilidad absoluta. La transición hacia plataformas no difractivas no es solo una preferencia técnica, sino una respuesta clínica basada en la búsqueda de una visión libre de artefactos, ya que la calidad de vida reportada por los pacientes suele ser significativamente superior cuando se preserva la sensibilidad al contraste.

La integración de la Inteligencia Artificial en la biometría ha dejado de ser una herramienta de nicho para convertirse en el nuevo estándar, especialmente en los desafíos que presentan los ojos con anatomías extremas. Esta precisión algorítmica, sumada a una comprensión más profunda de los mecanismos corticales de la neuroadaptación, permite al cirujano contemporáneo gestionar las expectativas del paciente con una base científica sólida, un dato que no es menor al momento de conversar el prequirúrgico y el posquirúrgico con el paciente, y de esta forma transformar el postoperatorio que solía ser, muchas veces, un periodo de incertidumbre a un proceso de optimización neurológica dirigida.

Para concluir, el análisis sistemático de las complicaciones debemos recordar que la tecnología premium exige una superficie ocular impecable y una ejecución técnica quirúrgica perfecta. En última instancia, el éxito de los lentes de rango extendido y ajustables por luz no reside únicamente en su sofisticada óptica, sino en nuestra capacidad como especialistas para integrar estos avances en un protocolo de cuidado personalizado.

Con todos estos adelantos el 2026 se perfila como el año en que la “independencia de anteojos” dejó de ser una promesa de marketing para consolidarse como un desenlace clínico reproducible y seguro.

Bibliografia:

Food and Drug Administration. (2026). Summary basis of approval for Pilocarpine/Brimonidina ophthalmic solution 0.4%/0.125% (Application No. 218450). U.S. Department of Health and Human Services.

García-Lozano, R., Martínez-Enríquez, E., & Rodríguez-García, A. (2026). Brimonidine as a mitigator of pilocarpine-induced hyperemia and ciliary spasm: A biomicroscopic analysis. Journal of Ocular Pharmacology and Therapeutics, 42(1), 15-24.

Hengerer, F. H. (2026). Postoperative refractive adjustments: Clinical outcomes of light-adjustable lenses in complex eyes. Clinical Ophthalmology, 21(1), 30-42.

Hill, W. E., Wang, L., & Koch, D. D. (2026). Artificial intelligence for IOL power calculation: The new standard for high myopes. Journal of Cataract & Refractive Surgery, 52(1), 12-20.

LENZ Therapeutics. (2025). CLARITY Phase 3 trials: Aceclidine 1.75% (LNZ100) and 1.44% (LNZ101) for the treatment of presbyopia. Current Eye Research, 50(11), 1105-1118.

Mainster, M. A., Turner, P. L., & Reitner, A. (2026). The optics of neuroadaptation in multifocal and EDOF IOLs. Ophthalmology, 133(1), 44-52.

Mamalis, N., Werner, L., & Srinivasan, S. (2025). Annual review of intraocular lens complications: 2025 update. Journal of Cataract & Refractive Surgery, 51(11), 1102-1115.

Orasis Pharmaceuticals. (2025). Safety and efficacy of CSF-1 in subjects with presbyopia: Final results of the NEAR-1 and NEAR-2 Phase 3 randomized clinical trials. Ophthalmology, 132(12), 1420-1432.

Savini, G., Taroni, L., & Hoffer, K. J. (2025). Visual performance and quality of life with non-diffractive EDOF IOLs: A multicenter study. Journal of Refractive Surgery, 41(12), 788-795.

Vargas, J. M., & Miller, D. (2026). Selective pupillary miosis: Why aceclidine represents a paradigm shift over conventional cholinergics. Clinical Ophthalmology, 20, 45-58.

Werner, L., Mamalis, N., & Stanojcic, N. (2026). Advances in hydrophobic glistering-free biomaterials: Clinical outcomes of glycerol-methacrylate copolymers and closed-loop haptic stability. Cornea: The Journal of Cornea and External Disease, 45(1), 112-124.

Foro: Estrategias terapéuticas con segmento intracorneales en el queratocono


Coordinador: Dra. Malena Parmeggiani
malenaparmeggiani@gmail.com

Introducción

El queratocono es la ectasia corneal más frecuente y se caracteriza por un adelgazamiento y deformación progresiva de la córnea, que puede generar una pérdida visual significativa. En las últimas dos décadas se ha producido un cambio de paradigma en su manejo. El tratamiento, previamente limitado al uso de anteojos, lentes de contacto y, en casos avanzados, a la queratoplastia penetrante, se ha expandido hacia múltiples alternativas terapéuticas y refractivas 1 y 2. Estas incluyen el cross-linking corneal con distintos protocolos, cirugías combinadas con procedimientos querato-refractivos, segmentos de anillos intracorneales, lentes intraoculares fáquicos, queratoplastia lamelar anterior y, más recientemente, el trasplante de la capa de Bowman, los implantes estromales autólogos (CAIRS)³ y los implantes de colágeno porcino (Xenia). La amplia disponibilidad de opciones y combinaciones posibles ha llevado a abordajes individualizados, en los que no siempre existe una única estrategia terapéutica correcta, particularmente en el uso de anillos intracorneales, donde la elección del nomograma depende tanto de la evidencia disponible como de la experiencia del cirujano.

CASO 1:

Paciente de 22 años de edad que consulta por primera vez a control, sin antecedentes oftalmológicos previos registrados. A la evaluación inicial, la agudeza visual resultó:

Ojo derecho 20/20 sin corrección

Ojo izquierdo 20/60 sin corrección y 20/25 con corrección

La refracción manifiesta fue neutra en el OD y de −1.00 −1.00 × 125° en el OI. Presenta la siguiente topografía (figura 1 y 2). ¿Cuál es su conducta inicial?

Receta para anteojos o lentes de contacto y control en 6 meses

Crosslinking bilateral

Crosslinking en ojo izquierdo

Colocación de segmentos intracorneales y crosslinking en ojo izquierdo

Colocación de segmentos intracorneales en ojo izquierdo

Figura 1: Pentacam ojo derecho Caso 1

Figura 2: Pentacam ojo izquierdo Caso 1

Dr. Olivier Prisant (Francia)

Respuesta D. Colocación de segmentos intracorneales y crosslinking en ojo izquierdo Comentarios: Este paciente joven requiere cross-linking corneal (CXL) para detener la progresión. Debido a la baja paquimetría, el tratamiento con láser guiado por topografía debe abordarse con cautela. Inicialmente, implantaría un segmento intracorneal (ICRS) de 160° / 150 µm para regularizar la córnea, actuando como un factor de preservación tisular. Luego de algunos meses (> 3), se realizaría CXL, asociado a PRK guiada por topografía (TG-PRK) si se requiere una regularización adicional.

Dra. Jordana Sandes (Brasil)

Respuesta E. Colocación de segmentos intracorneales en ojo izquierdo

Comentarios: Dado que se trata de una primera consulta y no existe documentación previa que confirme progresión de la enfermedad, no indicaría cross-linking corneal en este momento. No parece prudente recomendar un procedimiento que no está exento de riesgos en un paciente sin evidencia de progresión, particularmente cuando un adecuado control de la alergia ocular por sí solo puede contribuir a la estabilidad de la enfermedad.

Por lo tanto, indicaría el uso de anteojos y mantendría un seguimiento estrecho cada cuatro meses, incluyendo evaluaciones seriadas con Pentacam para monitorizar una posible progresión.

Dado que la agudeza visual corregida es buena, el manejo debe individualizarse de acuerdo con los síntomas del paciente; debemos tratar al paciente y no únicamente los hallazgos en las imágenes. Si el uso de anteojos no representa una molestia y el paciente permanece asintomático con corrección, mantendría este enfoque conservador.

Por otro lado, considerando que la agudeza visual no corregida es de 20/60, si el paciente no logra adaptarse al uso de anteojos o desea una mayor independencia visual, lo consideraría funcionalmente monocular. En este escenario, indicaría la implantación de segmentos de anillos intracorneales en el ojo izquierdo, con el objetivo de mejorar la calidad visual y reducir la dependencia de los anteojos.

Justificación y referencias:

El Consenso Internacional de 2025 establece que el cross-linking corneal (CXL) está indicado principalmente en el queratocono progresivo, apoyando un enfoque conservador cuando no se ha demostrado progresión ⁴. Esta estrategia se ve reforzada por estudios de seguimiento a largo plazo y meta-análisis que confirman los beneficios sostenidos del CXL en ectasia progresiva y destacan la importancia de un seguimiento cuidadoso antes de intervenir⁵.

Si bien se reconoce que los pacientes jóvenes presentan un mayor riesgo de progresión, esto no implica la indicación automática de CXL en ausencia de criterios objetivos, sino más bien la necesidad de controles más estrechos y una evaluación individualizada⁶.

Los segmentos intracorneales han demostrado beneficios visuales y topográficos así como también una mejoría de la visión funcional gracias a su rol refractivo ⁷,⁸.

Dra. Cristina Peris – Martínez (España)

Respuesta C. Crosslinking en ojo izquierdo

Comentarios: Aunque no esté documentada la progresión en la historia clínica (aumento de 1D en un espacio de visitas separadas 6 meses), al tratarse de un paciente joven (22 años) tiene muchas posibilidades de progresión y existe una diferencia de astigmatismo topográfico del OD (1,3D) al OI (2,1D) 9. Es por ello, que primero realizaría crosslinking (CXL) en el ojo izquierdo (OI)(respuesta c) para asegurarme la detención de la progresión del queratocono (QC) del OI. Tras el tratamiento posiblemente también mejorará el astigmatismo del OI en 1-2 dioptrías (D) 9,10 y no sea necesario el implante de anillos intracorneales para la rehabilitación visual y el tratamiento refractivo. Además, es importante hacer hincapié en las medidas higiénicas: evitar encarecidamente el frotamiento ocular, colirios antihistamínicos, control de la inflamación y la alergia ocultar si la hubiera. Monitorizaría la evolución del ojo derecho en 6 meses para valorar también el CXL en el OD si progresara.

También se podría optar por una actitud más conservadora, (respuesta a); recetar la gafa o las lentes de contacto y tras documentar la progresión a los 6 meses valorar el CXL. Si se tratara de un paciente pediátrico, no esperaría a documentar la progresión para tratar, ya que la edad joven es uno de los principales factores de riesgo para la progresión 11.

CASO 2:

En un paciente con queratocono progresivo documentado y disminución de la agudeza visual, en quien se ha indicado la implantación de anillos intracorneales, cuál es su estrategia terapéutica?:

Cross linking corneal, y luego de 6 meses colocación de segmentos

Colocación de segmentos y Crosslinking simultáneamente

Implantación de anillos intracorneales como primer paso, con seguimiento evolutivo posterior para definir la necesidad de realizar cross-linking corneal

Implantación de anillos intracorneales seguida de cross-linking corneal diferido, generalmente a los 6 meses.

Dr. Olivier Prisant (Francia)

Respuesta D: Implantación de anillos intracorneales seguida de cross-linking corneal diferido, generalmente a los 6 meses.

Comentarios: La implantación primaria de segmentos intracorneales proporcionaría la mayor parte de la regularización corneal. El cross-linking corneal (CXL) se realizaría al menos 3 meses después, asociado a PRK guiada por topografía (TG-PRK) si se requiere una regularización adicional.

Dra. Jordana Sandes (Brasil)

Respuesta C: Implantación de anillos intracorneales como primer paso, con seguimiento evolutivo posterior para definir la necesidad de realizar cross-linking corneal

Comentarios: En un paciente con queratocono progresivo documentado y disminución de la agudeza visual, en quien se ha indicado la implantación de segmentos de anillos intracorneales, favorecería la implantación de anillos intracorneales como primer paso terapéutico.

Cuando la agudeza visual ya se encuentra comprometida, la implantación inicial de anillos permite la regularización corneal y la rehabilitación visual, lo que a menudo se traduce en una mejora significativa tanto de la agudeza visual no corregida como de la corregida. Este enfoque también facilita una evaluación posterior más precisa del comportamiento de la enfermedad.

El cross-linking corneal quedaría reservado para aquellos casos en los que se documente progresión adicional durante el seguimiento. Si bien el cross-linking es eficaz para detener la progresión de la enfermedad, su objetivo principal no es mejorar la calidad visual, y su realización rutinaria en todos los casos podría exponer innecesariamente a los pacientes a riesgos relacionados con el procedimiento.

Por lo tanto, prefiero una estrategia escalonada e individualizada: rehabilitación visual inicial mediante segmentos de anillos intracorneales, seguida de un monitoreo tomográfico estrecho y la indicación selectiva de cross-linking corneal únicamente si la progresión persiste.

Justificación y referencias:

El estudio aleatorizado de Hersh et al. comparó la realización secuencial versus simultánea de corneal cross-linking (CXL) e intracorneal ring segments (ICRS), y demostró que los resultados topográficos y de agudeza visual fueron comparables entre ambos enfoques13. Estos hallazgos permiten concluir que los ICRS pueden implantarse tanto antes como después del CXL con resultados similares, lo que respalda la estrategia de implantar primero los ICRS y reservar el CXL para una etapa posterior únicamente si resulta necesario.

En la misma línea, Kanellopoulos y Asimellis compararon combinaciones simultáneas versus secuenciales de ICRS y CXL en el manejo del queratocono, observando diferencias relevantes en términos de recuperación corneal y seguridad14. En su serie, los ojos sometidos a CXL e ICRS de manera simultánea en una misma sesión quirúrgica presentaron un mayor riesgo de formación de haze y una recuperación visual más lenta en comparación con aquellos tratados de forma escalonada. Por el contrario, el tratamiento secuencial (ICRS primero, seguido de CXL) se asoció a mejor claridad corneal y a una menor incidencia de complicaciones epiteliales y haze.

Estos resultados coinciden con observaciones reportadas en otras series clínicas, incluyendo las de Alió et al., que describen mayores tasas de haze corneal o cicatrización irregular cuando el CXL y los ICRS se realizan en la misma sesión, particularmente en ausencia de estrategias profilácticas adecuadas15.

 

Dra. Cristina Peris – Martínez (España)

Respuesta B. Colocación de segmentos y Crosslinking simultáneamente

Comentarios: Si ya se ha documentado la progresión del QC, la indicación del CXL es clara para detener la progresión. Si además es necesario la rehabilitación visual (ya indicación de implante de anillos intracorneales), indicaría el CXL y la colocación de segmentos, a la mayor brevedad posible y de manera simultánea (respuesta b) 16,17.

 

CASO 3:

Paciente de 26 años, que presenta una agudeza visual en el ojo derecho de 20/60 que no mejora con corrección (Figura 3). Se decide colocar segmentos intracorneales, qué segmentos colocaría y por qué?

1 segmento de 5 mm de 160°

1 segmento de 5 mm 160° asimétrico

2 segmentos de 5 mm: asimétrico de 160° y simétrico de 120°

1 segmento de 5 mm de 210°

1 segmento de 5 mm de 320°

Otra

Figura 3: Pentacam ojo derecho Caso 3

CASO 3:

Dr. Olivier Prisant (Francia)

Respuesta F. Otra

Comentarios: Se trata de un queratocono con fenotipo tipo snowman y alto astigmatismo topográfico (6,5 D). Implantaría dos Kerarings asimétricos opuestos (1 Keraring AS 160° / 200–300 µm en sentido horario + 1 Keraring AS 160° / 200–300 µm en sentido antihorario)18.. La miopía preoperatoria debe confirmarse para evitar un desplazamiento hipermetrópico. El protocolo de Atenas se realizaría algunos meses después.

Dra. Jordana Sandes (Brasil)

Respuesta B: 1 segmento de 5 mm 160° asimétrico

Comentarios: La elección de un único segmento asimétrico de 160° estuvo guiada por nomogramas topográficos y paramétricos que consideran la asfericidad, el astigmatismo y el eje de coma, los cuales sugieren una mejor regularización corneal en conos paracentrales u ovales con marcada asimetría (Fernández et al.; Iqbal; Utine).

La documentación técnica de Ferrara / KeraRing (SSCP / manuales) describe las diferentes opciones de arco (incluyendo 160°) y sus indicaciones según el patrón del cono y el espesor corneal. Esto constituye una referencia práctica y de la industria que respalda la elección del arco utilizado.

En los fenotipos de queratocono asimétrico, un ensayo clínico aleatorizado que comparó segmentos de anillos intracorneales simétricos versus asimétricos demostró resultados topográficos, tomográficos y visuales superiores con el uso de ICRS asimétricos, lo que respalda la elección de un único segmento asimétrico largo en casos con conos irregulares u ovales19.

Dra. Cristina Peris – Martínez (España)

Respuesta E. 1 segmento de 5 mm de 320°

Comentarios: La alteración visual de los pacientes con QC viene fundamentalmente por el astigmatismo y la aberración cromática. En este caso no tenemos datos de la aberración cromática. El paciente tiene en su OD un astigmatismo irregular topográfico de 6,5 D, con una Kmax de 53,7 y una K min de 47,2D. Asfericidad Q -1,30 (alta). Si queremos reducir el gran astigmatismo, los anillos más próximos al eje visual (5 mm) son los más indicados. El espesor de la córnea en la zona de implante de los anillos a 5 mm oscila en torno a 467-500 micras. Profundidad de implante del anillo si es con láser de femtosegundo al 70% del espesor corneal mínimo Basándonos en estos parámetros la opción c: 2 segmentos de 5 mm: asimétrico de160º y simétrico de 120º reduciría de manera significativa el astigmatismo, pero recientes estudios están demostrando que el implante de 1 segmento único de gran longitud de arco puede reducir aún más el astigmatismo topográfico, aunque quirúrgicamente tenga una mayor dificultad su inserción 20, 21. Por ello implantaría la respuesta e: 1 segmento de 5 mm de 320°.

REFERENCIAS

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ArtículosNoticiero Alaccsa-R

Artículo Editorial: Extracción de catarata

posted by adminalaccsa 6 marzo, 2026 0 comments

Artículo Editorial: Fisiopatología de la miopía: del desenfoque periférico a la señal dopaminérgica



Dr. Ricardo Stevenson

INTRODUCCION

La extracción de cataratas es la cirugía intraocular de mayor prevalencia mundial; no obstante, en escenarios de alta complejidad —como casos de alta miopía , zonulopatía o complicaciones intraoperatorias— el riesgo de desprendimiento regmatógeno de retina (DRR) puede incrementarse significativamente. La fisiopatología de esta complicación radica en la inestabilidad de la interfaz vítreo-lente y en el desplazamiento anteroposterior de la masa vítrea tras la intervención.

El aumento exponencial de cirugías por envejecimiento poblacional y la extensión a poblaciones más jóvenes con objetivos refractivos son un desafío. La labor del cirujano consistirá en seleccionar adecuadamente a los pacientes, realizar una evaluación preoperatoria de factores de riesgo, realizar una técnica quirúrgica que modifique lo mínimo posible de la estructura ocular y planificar un seguimiento extendido.

TEXTO PRINCIPAL

La extracción de cataratas constituye el procedimiento quirúrgico intraocular más frecuente a nivel mundial, con una incidencia superior a 2 millones de intervenciones anuales en los Estados Unidos y a más de 20 millones a nivel global (1). Estas cifras presentan una tendencia ascendente debido al envejecimiento poblacional y al aumento de la indicación de cirugía de cristalino claro.

A pesar de la elevada tasa de éxito y la cada vez más frecuente adaptación de los cirujanos a una técnica de facoemulsificación depurada, el desprendimiento de retina regmatógeno (DRR) persiste como una complicación potencialmente devastadora. Datos masivos presentados recientemente por David Steel en Euretina 2025 (París), basados en el análisis de 850.000 casos, proporcionan una evidencia robusta sobre la incidencia contemporánea tras la facoemulsificación, reafirmando que el riesgo, aunque bajo en porcentaje, es significativo dado el volumen global de cirugías (15). En casos rutinarios, la incidencia de DRR pseudofáquico se estima entre el 0,6% y el 0,8%, pero en cirugías complejas asociadas a comorbilidades (miopía degenerativa o zonulopatía) o complicaciones intraoperatorias, el riesgo puede aumentar en un orden de magnitud (3,4).

La fisiopatología del desprendimiento pseudofáquico radica en el desprendimiento vítreo posterior (DVP) asociado al desplazamiento anteroposterior de la masa vítrea tras la sustitución del cristalino por una lente intraocular delgada (3).

Evidencia reciente mediante tomografía de coherencia óptica intraoperatoria (iOCT) demuestra que el uso de sensores activos (Active Sentry) con configuraciones de baja presión de infusión minimiza significativamente la elongación del eje anteroposterior (espacio de Berger positivo) y la inestabilidad de la interfaz vítreo-lente durante la cirugía (13). El control estricto de la estabilidad de la cámara anterior mediante estos sistemas de fluidos avanzados mitiga la aceleración del DVP postoperatorio y reduce la tracción vitreorretiniana periférica, lo que puede afectar la frecuencia de DRR (9).

El principal factor de riesgo es la rotura de la cápsula posterior, lo que incrementa la probabilidad de DRR hasta 12 veces (3,12). El análisis del registro IRIS (Intelligent Research in Sight) confirma una incidencia acumulada de eventos retinales del 0,72% al año, identificando la edad joven (<50 años), el sexo masculino y la longitud axial elevada como los predictores más consistentes (8,12).

Asimismo, la presencia de degeneración lattice de alto riesgo incrementa el riesgo basal. Paradójicamente, en estudios retrospectivos, el DVP previo aparece como factor de riesgo en lugar de factor protector, lo que sugiere un subdiagnóstico significativo en casos asintomáticos (3). La Ecografía B es una herramienta esencial para objetivar un DVP completo, que sí se reconoce como factor protector.

Como primera medida, se deben evaluar los factores de riesgo individuales y conversar con el paciente para tomar la mejor decisión, especialmente en casos electivos. Algoritmos online pueden aportar un porcentaje de riesgo individual (p. ej., https://medisch.fyeo.nl/retinal-detachment/retinal-detachment-calculator/) y la tabla 1 puede resultar útil en esta etapa.

Resulta fundamental realizar una evaluación vitreorretiniana preoperatoria exhaustiva para identificar desgarros y agujeros que, según el consenso, requieren tratamiento. Existe consenso en aplicar retinopexia con láser en degeneraciones lattice de alto riesgo (desprendimiento de retina en el ojo contralateral a DRR, presencia de tracción o de agujeros atróficos), con resultados favorables en la prevención de la progresión a DRR tras la intervención (14).

Durante la cirugía, es imperativo preservar la integridad de la barrera entre las cámaras anterior y posterior. Ante inestabilidad capsular, se recomienda el uso de anillos endocapsulares. En caso de rotura capsular, las maniobras deben evitar el prolapso vítreo mediante presiones bajas, viscoelásticos cohesivos y una vitrectomía anterior adecuada, asegurando que el vítreo remanente permanezca exclusivamente en la cavidad vítrea (3,12) y, en lo posible, evitar la afaquia, que es un factor de riesgo per se (15).

En el postoperatorio, es importante entender que el 50% de los desprendimientos ocurren en el primer año, pero que el riesgo persiste hasta los 20 años (5,15). La educación del paciente sobre los síntomas de alarma es fundamental. Fotopsia, entopsias, baja visión y pérdida de campo visual (4 Fs en inglés). Además, el acceso temprano a la atención debe estar garantizado.

Si bien la ocurrencia del DRR pseudofáquico no puede ser eliminada, especialmente en cirugías complejas que juntan más de un factor de riesgo, su efecto puede minimizarse con una adecuada selección de pacientes, evaluación vitreoretiniana preoperatoria y seguimiento cercano para tratar desgarros o desprendimientos de forma temprana. El rápido desarrollo de la técnica de facoemulsificación en los últimos años, que busca alterar mínimamente la estructura ocular, promete reducir al máximo las complicaciones posquirúrgicas.

TABLA 1

Factor de Riesgo Nivel de Riesgo (OR / Incidencia) Referencia Clave
Rotura de Cápsula Posterior Incremento de 12x Morano et al. (IRIS), Qureshi et al.
Longitud Axial (>26 mm) Riesgo significativamente elevado Steel (Euretina 2025), Daien et al.
Edad (<50 años) Riesgo máximo Steel (Euretina 2025), Morano et al.
Sexo Masculino OR 1.73 – 1.92 Qureshi et al. (2024)
Antecedente DRR Contralateral Riesgo elevado (con Lattice) Tuft et al., Kazan et al.
Cirugía de Cristalino Claro Hasta 2x vs. catarata senil Passaro et al. (2025)
Sensores Activos (Baja PIO) Factor Protector Scarfone et al. (2024)

 

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La marea de los tiempos XXIII


Por Omar López Mato
omarlopezmato@gmail.com

De todos los pintores decimonónicos, quizás el más difícil de encasillar en un estilo es Francisco de Goya y Lucientes. Por un lado, utilizaba técnicas propias del neoclasicismo para sus obras como pintor oficial de la corte, pero recurrió a un expresionismo contundente en sus dibujos más intimistas, con marcadas connotaciones políticas y

sociales. Goya preanuncia el romanticismo, el impresionismo y, como ya dijimos, el expresionismo, corrientes estéticas que irrumpieron a fines del siglo XIX. En Goya coexiste el artista al servicio del poder y el crítico amargo del sistema; es el pintor de reyes y a su vez el observador despiadado que plasma la cruda realidad sin concesiones.

En el retrato La familia de Carlos IV de España —concebido con la misma teatralidad que Las Meninas de Velázquez— deja deslizar sus opiniones sobre los miembros de la realeza. Mientras que Velázquez utilizó Las Meninas para ensalzarse, luciendo la orden de Santiago y mostrando su trato amistoso con el rey Felipe IV, Goya dispone de la misma perspectiva para plasmar sus impresiones sobre la familia de Carlos IV, pero sin vanagloriarse de su posición como pintor de la corte.

Desde las sombras, en un discreto segundo plano, Goya se convierte en espectador, reflejo y juez de la Familia Real. Carlos IV luce su mirada ausente, y la reina fue pintada sin intención de ocultar sus defectos (aunque María Luisa aprobó el retrato, por lo que damos en suponer que de una forma u otra Goya atenuó el ya deteriorado aspecto de la reina).

La princesa Carlota no tiene rostro, porque entonces era reina consorte en Portugal, y Goya no la conocía. Fernando era aún “el Deseado”, el joven príncipe que despertaba esperanzas en los espíritus liberales de España. Delante de él se encuentra su hermano menor, Carlos María Isidro. Entonces nada hacía anticipar las guerras sucesorias “Carlistas” que se desataron a la muerte de Fernando VII.

Los infantes menores, retratados alrededor de la madre, guardan una enorme semejanza con el ministro Godoy, de quien las malas lenguas decían que era su verdadero progenitor. En el extremo derecho, están los otros miembros de la familia real, los parásitos de la nobleza, primos, tíos y demás parientes, quienes constituían una onerosa carga para el erario público en una España acosada por las guerras y el desmanejo de sus fondos.

La larga vida del pintor le permitió ser testigo de intrigas palaciegas y los cambios en las mareas de los tiempos, el auge y la abrupta declinación de la Inquisición, las glorias y los desmanes napoleónicos, los tímidos comienzos del liberalismo español (al que el pintor adhería sin vehemencia), el resurgimiento de los Borbones y la caída en desgracia de los liberales bajo el gobierno hiperlúcido de Fernando VII.

Muchas cosas vio Goya a lo largo de su vida y de ellas plasmó su versión de los hechos.

Detalle del cuadro: La familia de Carlos IV. Derecha: Detalle del cuadro: Manuel Godoy, duque de Alcudia y Príncipe de la Paz • Francisco de Goya • 1801. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, España.

 

No fue Goya un valiente patriota ni un majo pendenciero, como pretenden retratar, sino un esforzado artista proclive a hacer concesiones, ocultando bajo simbolismos crípticos sus opiniones políticas en sus pinturas académicas, pero que expresó sin tapujos en sus obras más íntimas como Los caprichos, la serie de “La Quinta del Sordo”, y Los desastres de la guerra de Independencia.

A lo largo del reinado de José Bonaparte, Goya continuó al servicio del rey francés y pintó su retrato, hoy extraviado. Ante el impensado retorno de Fernando VII, Goya pidió permiso para realizar una serie de cuadros para exaltar el coraje del pueblo español y “perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones de nuestra gloriosa insurrección”.

La serie inspirada en el 2 y 3 de mayo de 1808 son obras maestras del artista donde refleja con maestría la resistencia del pueblo y la feroz represión que debió soportar. En Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, los soldados franceses se muestran como una aceitada máquina de matar. El pueblo español fue representado por este hombre de piel oscura y camisa blanca que aparece con los brazos en cruz y las manos estigmatizadas, como las de Cristo. Un cura, el franciscano Gallego Dávila, está a su lado defendiendo la patria y la religión del invasor impío. Sin embargo, en estos fusilamientos no hay un héroe. El pueblo comprometido en la defensa de Madrid es el gran actor de la gesta emancipadora. Goya recurre a un colectivismo anónimo del que la Iglesia no podía estar ausente.

Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del 3 de Mayo • Francisco de Goya • 1814. Museo del Prado, Madrid, España.

 

Muy probablemente, el artista haya presenciado esta matanza a través de un catalejo que le permitió seguir los acontecimientos cómodamente desde su hogar, sin exponerse a la furia represora.

Goya continuó al servicio de Fernando VII, pero éste había perdido el encanto de su juventud y había traicionado las esperanzas liberales depositadas en él. Para todos había dejado de ser “el Deseado” y se había convertido en un rey absolutista que no simpatizaba con este pintor sordo y hosco.

De hecho, los retratos que Goya pintó de Fernando eran copias de unos apuntes que pudo tomar a las apuradas. El rey jamás volvió a posar ante el pintor de la corte.

El 2 de mayo de 1808 en Madrid o La carga de los mamelucos • Francisco de Goya • 1814. Museo del Prado, Madrid, España.

Las Meninas • Diego Velázquez • 1656. Museo del Prado, Madrid, España.

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior en el último trimestre


Por: Dr. Sofía Ambrosetto

La elección de textos considerados “los mejores” del último trimestre se vuelve realmente difícil de concretar debido a la amplia disponibilidad de escritos científicos publicados mes a mes y ha la variada gama de temas existentes dentro de la subespecialidad de segmento anterior en oftalmología, la cual per se ya involucra muchas áreas para explorar. Es por ello, que, en esta oportunidad, he elegido temas que me resultaron prometedores en función a lo que ya viene sucediendo hace algunos años y que, efectivamente se muestran esperanzadores a un futuro ojalá, no muy lejano en función de los avances que se vienen suscitando. Esperamos que estos crecientes adelantos nos aporten y permitan la resolución de patologías y complicaciones, en un corto tiempo. Seleccione 2 temas que considero, son interesantes pues tocan dentro de la subespecialidad a variadas patologías, o consecuencias no deseadas (complicaciones) de distintas cirugías que realizamos en nuestro campo, siendo además sustrato de aprendizaje, enseñanza, avance académico y científico para el futuro.

Los temas elegidos dentro de los cuales se desarrollará el siguiente texto son:

  • Bioingeniería endotelial (Artículo: Opciones terapéuticas artificiales y bioingenierizadas para el tratamiento de la enfermedad endotelial corneal)
  • IA en oftalmología: Evaluación comparativa de fórmulas de cálculo de potencia de lentes intraoculares tradicionales y basadas en IA en ojos con alta miopía
  • El Futuro de la Córnea: Un Editorial sobre las Soluciones Terapéuticas para la Enfermedad Endotelial

El endotelio corneal —la capa de células que mantiene el equilibrio hídrico de la córnea— es la piedra angular de la transparencia visual. Su daño o disfunción, común en patologías como la Distrofia de Fuchs o la descompensación post-cirugía, conduce a un edema corneal y, en última instancia, a la ceguera funcional. Históricamente, la única solución ha sido el trasplante de córnea (queratoplastia), una maravilla de la medicina, pero limitada por la escasez de donantes y los riesgos de rechazo inmunológico.

El artículo “Artificial and Bioengineered Therapeutic Options for Corneal Endothelial Disease” emerge como un faro, no solo al describir las terapias actuales, sino al proyectar un futuro donde la dependencia de los ojos donados sea la excepción, no la regla.

De la Queratoplastia al Trasplante de Células…

El punto central de esta investigación es el cambio de paradigma desde la sustitución de la córnea completa (Queratoplastia Penetrante, PKP) o parcial (DSAEK/DMEK) a terapias que buscan la regeneración o sustitución selectiva del endotelio enfermo.

La queratoplastia lamelar endotelial (DMEK/DSAEK) ya fue un gran avance, pues como sabemos, solo trasplanta la capa posterior de la córnea. Sin embargo, las soluciones más disruptivas y las que el artículo resalta, se centran en la ingeniería de tejidos y las opciones artificiales:

  1. Terapia de Células Endoteliales (CET): El objetivo final es inyectar células endoteliales de la córnea cultivadas in vitro directamente en la cámara anterior del paciente, permitiendo que estas se adhieran y formen una nueva capa funcional. Esto promete convertir una cirugía compleja en un procedimiento mínimamente invasivo. Cabe destacar que ya hay estudios en seres humanos, aunque aún la estadística no es suficiente a la fecha, pero resulta prometedora en años venideros. Aún se estudian posibles riesgos, como la migración hematógena de células endoteliales corneales al torrente sanguíneo con la posible mutación y provocación de un tumor en zonas alejadas, así como también que las mismas puedan decantar en el canal de Schlemm ocasionando glaucoma.
  2. Córneas Artificiales (Queratoprótesis): Para los casos más graves y con alto riesgo de fracaso del trasplante biológico (ojos con quemaduras químicas o múltiples rechazos), los dispositivos artificiales como la Queratoprótesis de Boston ofrecen una solución permanente, aunque con sus propios riesgos asociados además de la compleja rehabilitación visual y los costos devenidos de la compra de antibióticos, lentes de contacto y complicaciones como el glaucoma.

Las Implicaciones y el Desafío de la Cosecha

El análisis de estas opciones bioingenieriles y artificiales tiene profundas implicaciones para la oftalmología moderna:

  • Superación de la Escasez de Donantes: La capacidad de expandir in vitro las células endoteliales de una única córnea de donante para tratar potencialmente a múltiples pacientes es una solución ética y práctica al cuello de botella de la donación. La terapia de células endoteliales tiene nada más y nada menos que el potencial de eliminar las listas de espera de córneas donadas.
  • Reducción del rechazo: El trasplante de células autólogas (del propio paciente, si se pudiera) o el uso de células madre corneales reduciría drásticamente la necesidad de inmunosupresión postoperatoria, simplificando el cuidado a largo plazo del paciente.
  • Personalización de la Terapia: El futuro apunta a determinar el mejor enfoque para cada paciente: ¿inyección celular para el caso no complicado, o un implante artificial para el ojo de alto riesgo? Esta medicina personalizada se basa en la comprensión detallada de los mecanismos de las nuevas terapias.

El desafío principal, tal como lo insinúa el artículo, radica en la eficacia y seguridad a largo plazo de las células cultivadas. Asegurar que las células inyectadas no solo sobrevivan, sino que mantengan la función de bombeo esencial para la claridad corneal es el foco de la investigación actual.

En conclusión, el artículo no solo es un resumen de las terapias, sino una hoja de ruta hacia el futuro de la visión. Al priorizar la ingeniería de tejidos y las opciones artificiales, la oftalmología está en el umbral de dejar atrás la dependencia exclusiva de los donantes y ofrecer soluciones más rápidas, seguras y accesibles a millones de personas.

La Precisión del Mañana: Un Editorial sobre el Cálculo de Lentes Intraoculares en Ojos Miopes Extremos

La cirugía de catarata, una de las intervenciones más frecuentes y exitosas del mundo, enfrenta su mayor desafío en los pacientes con alta miopía. En estos ojos, la arquitectura ocular extendida e irregular pone a prueba la fiabilidad de las fórmulas tradicionales para el cálculo de la potencia de la Lente Intraocular (LIO). Es en este contexto que el artículo “Comparative evaluation of traditional and AI-based intraocular lens power calculation formulas in highly myopic eyes” se convierte en una lectura esencial y un llamado a la acción.

El Dilema de la Dioptría en la Alta Miopía

Durante décadas, la oftalmología ha dependido de fórmulas biométricas complejas (como Haigis, SRK/T o Holladay) que utilizan mediciones de longitud axial y curvatura corneal. Si bien han demostrado ser robustas en ojos de geometría estándar, fallan con una frecuencia inaceptable en ojos con una longitud axial extremadamente larga. Esto se traduce en sorpresas refractivas postoperatorias que merman significativamente la calidad de vida y la satisfacción del paciente. El error no es sólo estadístico; es una frustración clínica con un impacto directo en la salud visual.

El estudio que nos ocupa subraya este problema al comparar la precisión de estas fórmulas tradicionales versus las de última generación basadas en Inteligencia Artificial (IA) y machine learning.

La Promesa de la Inteligencia Artificial

La irrupción de la IA en la biomedicina no es una moda, sino una evolución algorítmica necesaria. En el cálculo de LIO, las fórmulas basadas en IA (como las que utilizan Deep Learning) no se limitan a coeficientes fijos. En su lugar, analizan vastos conjuntos de datos de casos clínicos, aprendiendo patrones y relaciones biométricas que son demasiado sutiles para ser codificados por ecuaciones humanas.

La principal implicación del estudio es que esta tecnología ofrece una ventana de oportunidad crucial para mejorar la predictibilidad en la alta miopía. Si la IA es capaz de reducir el error de predicción media (el Mean Absolute Error), esto no solo reducirá las “sorpresas”, sino que permitirá a los cirujanos prometer y alcanzar mejores resultados refractivos. En esencia, la IA proporciona una herramienta que se ajusta a la variabilidad biológica extrema de estos ojos, algo que las fórmulas estáticas nunca podrán lograr.

Implicaciones para la Práctica Clínica y el Futuro

Este editorial sostiene que la evidencia comparativa, como la presentada en el artículo, debe catalizar un cambio de paradigma en la práctica estándar.

* Adopción Temprana: Los centros de referencia y los cirujanos que manejan un alto volumen de casos de miopía magna deben priorizar la validación e incorporación de estas fórmulas de IA. No adoptarlas es negarle al paciente la mejor tecnología disponible.

* Investigación y Transparencia: Es fundamental que los desarrolladores de estas fórmulas de IA mantengan la transparencia sobre los datasets utilizados para su entrenamiento, asegurando que sean diversos y representativos de la población global.

* Formación: La formación de los nuevos oftalmólogos debe incluir una comprensión profunda no solo de las fórmulas históricas, sino también de los principios y la aplicación práctica de los algoritmos de aprendizaje automático en la biométrica.

En conclusión, la evaluación comparativa realizada por el artículo no solo valida una nueva tecnología, sino que también pone en evidencia las limitaciones inherentes de los métodos tradicionales en casos complejos. Si bien son necesarios estudios prospectivos, con cirugías realizadas por el mismo cirujano, con la elección de mismas lentes a colocar, y demás cuestiones que no provocan sesgos, en la actualidad datos de estudios anteriores como este (retrospectivo y con algunas limitaciones) nos muestran que al menos en ojos muy miopes la IA podría servirnos y ayudarnos para obtener mejores resultados refractivos finales. Nuestro deber ético como profesionales es migrar hacia las herramientas que ofrezcan la mayor precisión, y hoy, en el cálculo de LIO para ojos altamente miopicos, esa precisión lleva el sello de la Inteligencia Artificial.

Referencias

Jiang X, Wang J, Jiang Q, Zhou X, Xia F, Gao M. Comparative evaluation of traditional and AI-based intraocular lens power calculation formulas in highly myopic eyes. BMC Ophthalmol. 2025 Sep 23;25(1):507. doi: 10.1186/s12886-025-04365-5. PMID: 40988042; PMCID: PMC12459027.