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Edvard Munch y sus aves interiores

Por Omar López Mato
omarlopezmato@gmail.com

Pocos pintores han plasmado con tanta fuerza la angustia existencial como Edvard Munch (1863–1944). Menos aún han dejado en su obra un sello tan evidente de su padecimiento psíquico.

Nacido el 12 de diciembre de 1863, hijo de un médico estricto y formal, Munch fue marcado desde joven por la tragedia familiar: su madre y una de sus hermanas murieron de tuberculosis, y otra hermana terminó sus días en un hospicio.

En 1930, cuando ya era una figura consagrada del arte noruego —amigo del dramaturgo August Strindberg (quien también fue pintor y terminó internado en un hospital psiquiátrico) y de Henrik Ibsen—, Munch sufrió una brusca aparición de manchas negras que obstruían la visión de su ojo derecho.

Aparentemente, ya tenía disminuida la visión en el ojo izquierdo, probablemente por un golpe recibido en su juventud. Consultó al doctor Christian Raeder (conocido por haber descripto una rara forma de neuralgia del trigémino), quien diagnosticó una hemorragia vítrea causada por hipertensión arterial. Sin embargo, cabe pensar en otras posibilidades: quizás un colapso vítreo con desgarro —no evolucionado a desprendimiento—, difícil de diagnosticar en aquella época, o una vasculitis por hipersensibilidad al bacilo de la tuberculosis, conocida como enfermedad de Eales. Considerando sus antecedentes personales y familiares, esta última hipótesis no sería descabellada.

Años después, algo similar ocurrió en su ojo izquierdo, aunque como ya veía poco con él, no le causó tanta angustia. Se recuperó en poco tiempo.

Raeder le aconsejó lo mismo que recomendaríamos hoy: reposo. Sea cual fuere la causa, la visualización persistente del coágulo se volvió una obsesión para Munch, quien lo retrató repetidamente con lujo de detalles. Tal vez para facilitar un diagnóstico. Tal vez solo para calmar sus obsesiones.

Fotógrafo aficionado y observador agudo, Munch detectaba cómo la luz afectaba el ángulo y apariencia de la mancha. El obligado reposo le permitió estudiarla con precisión. Con el tiempo, la forma se aclaró y adquirió aspecto de anillo: el artista lo identificó con un pájaro. Posiblemente, se tratara del anillo de Weiss, una condensación vítrea en la inserción del vítreo sobre el nervio óptico.

Como era de esperar, el “pájaro” levantó vuelo. El coágulo, al descender en el interior del ojo, fue saliendo del eje visual; pero la imagen, invertida, se desplazaba hacia arriba en su campo visual. Así, sus pinturas reflejaban ese fenómeno. Finalmente, el ave desapareció de su visión… y de su obra.

Durante todo ese proceso, Munch produjo una serie de dibujos y acuarelas que retrataban esa forma aérea, entóptica, visible solo para él, pero convertida en símbolo universal de su padecer interior.

“El arte creador y la experiencia real son una misma cosa”, dijo Mahler. “Pero siempre queda un poco de misterio, incluso para el creador”.

Y eso es justamente la pintura: una realidad que solo el artista ve… y trata de compartir con los demás.

Ansiedad (1894). – La muerte de Marat (1907).

Lo mejor: ¿Quiénes son hoy los arquitectos de la superficie ocular? Hablemos de Nanotecnología y Péptidos Sintéticos Del Reemplazo a la Regeneración


Dra. Sofia Ambrosetto

 

Durante décadas, el tratamiento del ojo seco y la queratopatía neurotrófica se limitó a la suplementación de volumen o la supresión inflamatoria inespecífica. Sin embargo, la literatura científica de este último trimestre de 2026 marca un punto de inflexión: la consolidación de la biología sintética. Ya no buscamos imitar la lágrima, sino reprogramar la respuesta biológica del epitelio y el plexo nervioso subbasal.

Adentrémonos en algunas publicaciones y temas de interés completamente disruptivos en relación con la enseñanza tradicional para analizar qué nos presentan los papers de este último trimestre.

Uno de los trabajos más prometedores fue publicado en la revista Cornea en marzo del corriente año y profundiza en una molécula llamada Lacripep. Este trimestre, reportes de seguimiento de TearSolutions han validado al Lacripep como el primer péptido sintético de 19 aminoácidos capaz de restaurar la unidad funcional lagrimal de forma integral. Pero… ¿cuál es el mecanismo técnico que utiliza este péptido?

A diferencia de los secretagogos tradicionales, el Lacripep es un fragmento de la proteína humana lacritina. Esta actúa como un agonista selectivo que se une a los proteoglicanos de heparán sulfato transmembrana Syndecan-1 en las células epiteliales de la córnea. Esta unión activa vías de señalización intracelular que promueven la proliferación y migración celular (efecto mitogénico).

Otra observación relevante es su interacción con lípidos específicos (como los OAHFA en el meibum), lo que previene el colapso de la película lagrimal y reduce la tensión superficial, logrando una estabilización real de la lágrima. Además, diversos estudios sugieren que ayuda a regenerar los nervios sensoriales de la córnea y restablece las conexiones nervio-epitelio, cruciales para el arco reflejo del lagrimeo, generando un potente efecto neurotrófico.

Si bien el desarrollo del Lacripep tiene sus raíces en el descubrimiento de la lacritina en 2001, ha llevado 25 años alcanzar su estado actual en Fase 2-3 (según el estudio) de ensayos clínicos. Se están explorando aplicaciones para Ojo Seco por Síndrome de Sjögren Primario (fase 3), Queratopatía Neurotrófica (fase 2-3) y Cicatrización Post-PRK (fase 2).

En cuanto a los protocolos de 2026, se ha testeado un régimen de tres veces al día durante 4 semanas. Los resultados muestran una reducción de la tinción corneal inferior en tan solo 14 días, superando la latencia de 3 a 6 meses de los inmunomoduladores clásicos. Para la Queratopatía Neurotrófica, se estudia a una concentración de 4 μM durante 8 semanas, mientras que en la recuperación post-PRK se investiga como coadyuvante para acelerar la cicatrización tras la ablación superficial, iniciando el tratamiento inmediatamente después de la cirugía junto al lente de contacto terapéutico.

Esta molécula aún no se ha probado formalmente en conjunto con la ciclosporina; no obstante, al poseer mecanismos de acción diametralmente opuestos pero potencialmente complementarios, es lógico esperar que en las fases 3 y 4 se evalúe su uso combinado. Mientras la ciclosporina —como inmunomodulador— se enfoca en detener el daño y controlar la inflamación basal, el Lacripep actuaría como un agonista homeostático centrado en la reparación y secreción activa.

Esta transición de la inmunomodulación pasiva hacia la restauración molecular activa abre un nuevo escenario competitivo. ¿Qué marcas empiezan a posicionarse como la punta de lanza en este mercado emergente?

A la fecha, Lacripep™ (TearSolutions) lidera el segmento para pacientes con Síndrome de Sjögren primario y defectos epiteliales persistentes. Sin embargo, el verdadero cambio de paradigma vendrá de la mano de los Péptidos Tróficos y Nanocargadores (Drug Delivery).

La gran limitación histórica de los factores de crecimiento (como el NGF o cenegermin) ha sido su vida media ultracorta. La novedad presentada este trimestre en revistas como Frontiers in Medicine (abril 2026) es el uso de micelas poliméricas sensibles al entorno. Estas nanopartículas encapsulan péptidos tróficos (análogos de la sustancia P y NGF), adhiriéndose a la mucina corneal para liberar el fármaco de forma sostenida mediante cambios en el pH o la osmolaridad lagrimal.

Este avance elimina el extenuante protocolo de 6 gotas diarias del tratamiento con Oxervate (el cual requiere cadena de frío y un costo altísimo). La nanomedicina actual permite que el péptido permanezca en la biofase el tiempo suficiente para inducir la regeneración de los axones nerviosos, recuperando la sensibilidad corneal de forma más eficiente que con el suero autólogo, tal como han demostrado los estudios comparativos recientes de microscopía confocal (García-López & Chen, 2026). Al ser mucoadhesivo, el fármaco no se “lava” con el parpadeo, garantizando una exposición constante las 24 horas.

Conclusión

La disrupción que hoy analizamos en revistas como IOVS y Cornea radica en la ingeniería de nanoportadores. El paso de proteínas completas (como el cenegermin) hacia péptidos sintéticos encapsulados en micelas de “liberación de orden cero” representa el fin de la dependencia del cumplimiento heroico del paciente.

Al simplificar la posología a una única instilación diaria y eliminar la necesidad de fermentadores biológicos complejos para su producción, no solo estamos ante un tratamiento más confortable y eficaz, sino ante el inminente desplome de los costos de acceso. Estamos, finalmente, ante una oftalmología donde la salud corneal ya no depende de la disciplina del paciente, sino de una arquitectura molecular diseñada para regenerar con precisión y autonomía.

Bibliografía

Asrani, A. C., & Laurie, G. W. (2026). Topical Lacripep™: Results of the Phase 3 Trial in Primary Sjögren’s Syndrome Ocular Surface Disease. Cornea, 45(3), 312-325.

Frontiers in Medicine. (2026). Nanoparticle-based drug delivery systems for the treatment of persistent corneal epithelial defects: A 2026 update. Frontiers in Medicine, 13, Article 105678.

García-López, M., & Chen, Y. (2026). Advancements in Neurotrophic Keratopathy: From Recombinant Proteins to Bioactive Peptide Micelles. The Ocular Surface, 34(2), 88-102.

Investigative Ophthalmology & Visual Science (IOVS). (2026). Synthetic trophic peptides vs. Autologous serum: Comparative analysis of corneal nerve density recovery via In Vivo Confocal Microscopy. IOVS, 67(6), 114-128.

Wong, T. A. (2026). What’s new in 2025-2026: Ophthalmic drugs and drug delivery systems. Optometry Times, 21(1).

Foro: Avances en el Manejo de la Catarata Pediátrica


Coordinador: Dra. Bruna Ventura – Brasil

Panelistas:

Dr. José Ángel Cristóbal – España

La catarata pediátrica es una de las principales causas de ceguera y baja visión en niños en todo el mundo. Su diagnóstico y tratamiento precoz pueden cambiar esta realidad. Exceptuando algunos casos como los con opacidades cristalinianas puntiformes, las demás en general tienen como tratamiento la cirugía. El manejo post-quirúrgico adecuado, controlando eficazmente la inflamación intraocular, es esencial para un buen resultado anatómico. Asociado a eso, el tratamiento clínico de la ambliopía, con gafas, oclusión y estimulación visual, son muy importantes para alcanzar un buen resultado visual. (Ver figura 1)

Figura 1. Catarata congénita.

Preguntas tipo selección múltiple.

A partir de qué edad tienes implantado lente intraocular en la cirugía de catarata pediátrica:

a. alrededor de 10-12 semanas

b. alrededor de 6 meses

c. > 1 año

d. > 2 años

Comentarios: Lo habitual es implantar a partir de los dos años, pero hay excepciones si se ha podido realizar un estudio preoperatorio completo. Muy importante valorar diferentes factores: cataratas unilaterales o bilaterales, posibilidad de tratamiento con lentes de contacto, familia implicada en el postoperatorio, etc.

Cuando dejas un niño afáquico, ¿cómo conduces la afaquia?

a. lentes de contacto

b. gafas para afaquia

Comentarios: La opción de lentes de contacto, no es sencillo puesto que es un tratamiento económicamente caro que requiere control constante y no todas las familias pueden acceder a él. En nuestra práctica, el hospital o nuestra clínica, se hace cargo de los costes del postoperatorio. Es cierto, que en ocasiones, es necesario utilizar gafas, cosa que nos preocupa menos en las cataratas bilaterales.

¿Cómo modular la inflamación ocular generada por la cirugía? En los comentarios, por favor especifique la(s) medicación(es) y dosaje/frecuencia de uso.

a. Solamente corticoide tópico

b. Corticoide tópico + subconjuntival

c. Corticoide tópico + subconjuntival + intracameral

d. Corticoide tópico + subconjuntival + intracameral + AINE tópico

e. Antibiótico intracameral y tópico + Corticoide + Aine tópico

Comentarios: Me he permitido añadir una opción más a las respuestas aportadas que es la que nosotros utilizamos de forma rutinaria. Además, son los pediatras los que los primeros días determinan el corticoide y la dosis a utilizar por vía general. Este tratamiento que llevamos utilizando desde hace muchos años, nos ha dado un rendimiento excelente en cuanto a la inflamación postoperatoria con un porcentaje pequeño de problemas inflamatorios, generalmente debidos a la mala administración del tratamiento tópico por parte de la familia. Nos gusta valorar la posibilidad de hacer gimnasia pupilar los primeros días en consultas.

Artículo Editorial: Técnicas para la optimización de la superficie ocular



Dra. Karin Arellano Caro

Resumen: La superficie ocular funciona como una unidad cuya integridad es fundamental para la función visual y la protección ocular. Su alteración puede deberse a diversas patologías que pueden generar desde síntomas leves hasta un daño estructural severo.

En los últimos años el manejo ha evolucionado hacia un enfoque integral que combina lubricación, inmunomodulación y terapias regenerativas con hemoderivados y el uso de tejidos biológicos como la membrana amniótica. Este artículo revisa las principales estrategias terapéuticas disponibles proponiendo un enfoque escalonado basado en fisiopatología, severidad y respuesta terapéutica que no solo busca aliviar síntomas sino también la restauración funcional y estructural de la superficie ocular.

La córnea, la conjuntiva, el limbo y la película lagrimal funcionan como una unidad integrada que puede alterarse por diversas causas que pueden ser inflamatorias, inmunológicas, traumáticas o iatrogénicas.

El manejo actual se basa en un tratamiento personalizado y escalonado que combina terapias que buscan aliviar síntomas con terapias biológicas y regenerativas que complementan los tratamientos convencionales y así restaurar la homeostasis tisular y modular el microambiente inflamatorio de la superficie ocular.

En la práctica muchas veces nos falta integrar las terapias que tenemos disponibles y sobre todo personalizar cada caso, así como completar un tratamiento integral ya que muchas de estas patologías de la superficie ocular están relacionadas a patologías sistémicas Debemos también tener en cuenta la función palpebral y el funcionamiento de las glándulas de meibomio para buen resguardo de la película lagrimal y así evitar lesiones corneales y si vamos a someter a un ojo a cirugía ocular debemos siempre primero optimizar la superficie ocular, más aún si nuestro paciente ya tiene patología de superficie ocular puesto que en estos casos se exacerba aún más en el post operatorio. (1) (Ver figura 1)

Figura 1. Optimización de la Superficie Ocular

Lubricación: base terapéutica

Los lubricantes oculares constituyen la primera línea de tratamiento de la superficie ocular. Buscan mejorar la estabilidad de la película lagrimal y así aliviar los síntomas de los pacientes. La elección del lubricante dependerá del tipo de ojo seco y de su severidad. No existe un mejor lubricante. Debemos personalizar nuestro tratamiento teniendo en cuenta la molécula, la concentración, si contiene preservantes o no y si los tiene que efectos trae sobre la superficie ocular, el pH de la formulación y hasta la presentación comercial del lubricante. La persistencia de síntomas a pesar de una lubricación adecuada debe interpretarse como que podría haber factor asociado que nos falte corregir y aquí cobra importancia los estilos de vida que se mencionan en el TFOS III así como saber qué factores exacerban el daño en la superficie ocular y podemos mejorar además de reconocer el componente inflamatorio que también es importante tratar para cortar el círculo vicioso.(2)

Figura 2. PRGF en sus diferentes presentaciones. PRGF: Plasma rico en factores de crecimiento. PRP: Plasma rico en plaquetas

Inmunomodulación: Control del componente inflamatorio

La inflamación crónica es un eje clave en muchas enfermedades de la superficie ocular, en donde la inmunomodulación es primordial para romper el ciclo inflamatorio y favorecer la regeneración tisular.  La ciclosporina A y el tacrolimus son los principales agentes utilizados, los cuales actúan sobre los linfocitos T reduciendo la liberación de citocinas proinflamatorias. (3) Los corticoides tópicos son útiles en las fases agudas debiendo ser utilizados con cautela por sus efectos secundarios. Nuevas terapias frente a moléculas proinflamatorias representan prometedores manejos futuros de la inflamación ocular.

Hemoderivados: Enfoque regenerativo

Los hemoderivados han transformado el tratamiento de la superficie ocular al aportar elementos similares a la lágrima natural, tales como factores de crecimiento, vitaminas e inmunoglobulinas que favorecen la proliferación y diferenciación celular. (4) El Suero autólogo es el más utilizado como colirio y como alternativa el suero alogénico de origen de cordón umbilical o de un donante ABO compatible cuando no es posible el autólogo. El plasma rico en plaquetas (PRP) y el plasma rico en factores de crecimiento (PRGF) con concentraciones elevadas de mediadores regenerativos en sus diferentes presentaciones de colirio, coágulo y membrana (5) como alternativa de uso para tratamientos de regeneración de la superficie ocular como tratamiento médico en forma de colirio y quirúrgico como coágulo y membrana según sea el caso.

Figura 3. Procesamiento de Membrana Amniótica Criopreservada

Membrana Amniótica: Soporte Biológico

La membrana amniótica posee propiedades antinflamatorias, antiangiogénicas y promotoras de la epitelización. Su uso es fundamental en la reconstrucción de la superficie ocular. Puede usarse como injerto o como parche. (6) Útil en defectos epiteliales persistentes, úlceras corneales, quemaduras químicas y enfermedades inflamatorias severas. Utilizamos en nuestro caso la membrana amniótica criopreservada que nosotros mismos procesamos.(7)

Otros tejidos y estrategias quirúrgicas

En algunos casos es necesario recurrir a técnicas quirúrgicas reconstructivas. El trasplante de células madres limbares, especialmente con la técnica SLET ha revolucionado el manejo de la insuficiencia limbar al permitiéndola regeneración corneal. El uso de tejidos biológicos oculares como injertos tectónicos corneales y esclerales o de tejidos no oculares como el cordón umbilical (8) o la fascia lata (9) en defectos más extensos ayuda a la conservación del globo ocular.

Figura 4. Tejidos Biológicos. A. Injerto de Fascia Lata B. Injerto de Membrana PRGF C. Injerto de Cordón Umbilical

Conclusión

La optimización de la superficie ocular requiere un enfoque integral, dinámico y personalizado. Desde medidas generales como lubricación hasta terapias avanzadas como hemoderivados y la reconstrucción quirúrgica dependiendo del caso y la severidad del cuadro clínico. La integración de estas herramientas nos permite aliviar síntomas restaurando la superficie ocular y mejorando la calidad de vida de los pacientes. El manejo de la superficie ocular cada vez se orienta más hacia la medicina regenerativa y la modulación del entorno inmunológico buscando más efectivos sostenibles con el tiempo.

Referencias

Barry Schechter, Francis Mah. Optimization of the ocular Surface through treatment of Ocular Surface disease before ophthalmic Surgery: A navarrative review. Ophtalmol Ther; 2022 Jun; 11(3):1001-1015

Lyndon Jones, Jennifer P. Craig, María Markoulli. TFOS Collaborator Group. TFPS DEWS III: Management and therapy. Am Journal Opth 2025;Vol 297, P289-386

Ngozi C Chidi-Egboka, Chameen Samarawickrama, Fiona Stapleton. Evidence and consensus based practical recommendations for use of topical ciclosporin totreat ocular Surface disease in Australian clinical practice.

Ehrenfest DS, Rasmusson Ly, Albrektsson T. Classification of platelet concentrates:from pure platelet-rich plasma to leucocyte and plateletrich fibrin. Biotechnol.2009.27:158-17

Alió Jorge L, Rodríguez Alejandra, Wrobel Dudzinska Dominika. Current Opinion in Opthal 26(4):p.325-332,July 2015

Alió Jorge L, Abad Martha, Scorsetti Daniel. Preparation, indications and results of human amniotic membrane transplantation for ocular suface disorders. Expert Rev med devices 2005. Mar,2(2):153-60.

Abdelghany Ahmed, El Bahrawy Mohamend  and Alio Jorge L. Combined paltelet plasma and amniotic membrane in the treatment of perforated corneak ulcers. Eur Journal Ophthal. Vol 32, Issue 4

Bistour Anna, Mrejen David , Breyton Louis; Bourges Jean Louis. Use of freeze dried umbiclical cord amniotic membrane as a corneal. Am Journal Ophtha 2025l 40102477

Arellano C, Karin, Chavez Luz, Palacios Carla, Arenas Archila E. Autologous fascia lata grafting in scleromalacia perforans

Los nenúfares de Monet y un canto al heroísmo

Por Omar López Mato
omarlopezmato@gmail.com

Hacia 1908, Claude Monet comenzó a percibir problemas visuales durante su visita a Venecia. Entonces se dio cuenta que los colores estaban cambiando: el azul se atenuaba y todos sus cuadros adquirieron un matiz rojizo, que el pintor creía se habían vuelto “odiosamente falsos”.

Recién en 1912, el Dr. Jean Rivière hizo el diagnóstico de cataratas. Fue como una condena a muerte para Monet. En seguida recordó el tormentoso postoperatorio de la cirugía de Honoré Daumier y su irremediable ceguera, o los problemas de la pintora Mary Cassatt (quien además era diabética) que la llevaron a dejar los pinceles. No, no, Monet no estaba dispuesto a operarse.

Entonces se encerraba a pintar en su taller y rompía los cuadros cuyos colores le parecían irreales. Se dice que despedazó no menos de 15 pinturas que hoy valdrían millones. Para saber qué color debía usar, ya no confiaba en su percepción sino que leía el título en el pomo que habría de utilizar.

Su afección evolucionó y para cuando el mundo se despedazaba en una guerra de trincheras, el presidente Clemenceau –quien además era médico y admirador de la obra de Monet– le pidió que pintara una obra que reflejase el coraje del pueblo francés.

Desde hacía tiempo, en su casa de Giverny, Monet se había obsesionado con las flores acuáticas que proliferaban en su fuente bajo un puente al estilo japones. ¿Qué mejor homenaje que flores para  los caídos?  No eran cualquier flor la que iba a ofrecerles, el pintor había traído los Nenúfares especialmente de Oriente, y en ese ambiente donde crecían, pretendía crear un refugio de meditación.

Monet se abocó a la tarea encomendada. A tal fin se había destinado un sector de la Orangerie, antigua dependencia del Palacio Real, a pocos metros del Jeu de Paume (el juego de palma)  donde se había reunido la Convención que dio los primeros pasos que llevaron a la Revolución de 1789. El espacio asignado era un cuarto oval. La disposición de los paneles daría en aspecto de una obra sin comienzo ni final.

Tardó poco en darse cuenta que sus limitaciones visuales eran un impedimento insalvable para concluir la tarea. Fue entonces cuando se dirigió a su amigo Clemenceau para explicar este inconveniente y desistir de la misión asignada, ya que tenía pánico a operarse.

Clemenceau, con la misma determinación con la que había enviado a millones de soldados a morir en las trincheras, envió a Monet al quirófano. El cirujano elegido fue el joven Dr. Charles Coutela, miembro de la Academia de Ciencia de Francia que había colaborado con la Encyclopédie française d’ophtalmologie, es decir, un profesional muy preparado para llevar adelante esta tarea que demostró ser más difícil de lo pensado.

Claude Monet, ese genio del impresionismo, ese maestro del color era un paciente pusilánime, desconfiado y poco proclive a obedecer las indicaciones de sus médicos. Además de cometer todos los desmanes posibles durante la intervención, desde moverse, quejarse continuamente y hasta ¡vomitar!, no guardó el reposo indicado –que era necesario para el éxito de la operación ya que en esa época se daban pocas puntadas en la incisión–. A pesar de todo, el resultado fue satisfactorio para Coutela, quien le escribió al ministro Clemenceau sobre los notables adelantos en la visión de su paciente.

Sin embargo, estos no condecían con las amargas cartas que le enviaba el pintor al cirujano quejándose sobre “la irrealidad de los colores”.

Coutela quedó desconcertado por esta insólita queja. En cartas desgarradoras Monet expresaba sus molestias sobre esta deficiencia cromática (“el azul es irreal”) .

Invocando compromisos profesionales le recomendó a otro colega, el Dr. Jacques Mawas, quien mantuvo con el artista una larga relación epistolar que afortunadamente han llegado a nuestros días. En ellas escribió: “Veo el azul, no veo el rojo ni el amarillo; me fastidia terriblemente porque sé que esos colores existen, porque sé que en mi paleta hay rojo, amarillo, un verde especial y un tipo de violeta… pero ahora no los veo como los veía…”

Para ilustrar su problema, le envió al doctor dos cuadros del mismo paisaje de su jardín de Giverny, el puente japonés sobre la laguna que alojaba sus nenúfares. En la obra pintada con el ojo operado, primaban el azul y los colores fríos. En la pintada con el ojo con cataratas (que jamás se operó) abundaban los rojos y marrones.

La solución que propuso Mawas fue muy simple, prescribió gafas oscuras para compensar esta discromatopsia, fruto de la falta de cristalino, ya que este tiene una pigmentación amarillenta que por las cataratas avanza al marrón, dando ese tinte tan particular a los objetos. De allí en más, en todas las fotografías de Monet, hasta el día de su muerte, se ve al artista luciendo esos anteojos oscuros.

Aún hoy, muchos pacientes al día siguiente de una intervención de catarata, una de las primeras cosas que relatan es esta novedad cromática, especialmente en el fuego de la hornalla.

Monet pudo continuar pintando y terminar la obra encomendada, glorificando al heroísmo del pueblo francés y la  olvidada gesta de los médicos franceses que soportaron con estoicismo las terribles condiciones de trabajo en los hospitales de campaña, curando cuando podían, aliviando el dolor de los combatientes y entregando con resignación, cuando no había otro remedio, la última trinchera al asalto de la muerte… Pero también esta historia no solo es un canto al heroísmo del pueblo francés sino a los médicos que libran una batalla solitaria donde solo pueden valerse de sus conocimientos, de sus habilidades y de la paciencia.

ArtículosNoticiero Alaccsa-R

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior

posted by adminalaccsa 23 abril, 2026 0 comments

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior


Coordinador: Dr. Franco Pakoslawski

 

Introducción

La cirugía del segmento anterior continúa evolucionando a partir de avances tecnológicos, refinamientos técnicos y nuevas estrategias terapéuticas orientadas a mejorar la precisión y los resultados clínicos. Los tres artículos analizados en el presente comentario se inscriben dentro de esta línea de innovación.

El primero examina la evolución y los resultados de la extracción de lentículo corneal con poder refractivo (KLEx) en hipermetropía; el segundo evalúa un nuevo algoritmo de sizing para lentes fáquicas basado en imágenes de SS-OCT y deep learning. El tercero revisa estrategias emergentes destinadas a retrasar o evitar la queratoplastia en queratocono avanzado.

En conjunto, estos trabajos aportan información relevante sobre tendencias actuales en planificación quirúrgica, optimización refractiva y preservación biomecánica de la estructura corneal.

Comentario de tres artículos en cirugía del segmento anterior

Si bien es muy difícil elegir entre la vasta cantidad de artículos publicados, estos tres llamaron mi atención

Hyperopic Keratorefractive Lenticule Extraction (KLEx)

El desarrollo del KLEx para la corrección de la hipermetropía constituye un paso relevante en la evolución de la cirugía refractiva corneal. La corrección miópica ha demostrado estabilidad y predictibilidad a largo plazo, sumado a sus ventajas sobre la conservación de la biomecànica corneal y la menor inducción de ojo seco. La hipermetropía históricamente presentó mayores desafíos, especialmente en términos de regresión refractiva y variabilidad de resultados. El artículo revisado describe la progresiva optimización del diseño quirúrgico desde sus inicios como FLEx, con especial énfasis en la ampliación de la zona óptica y de transición, la mejora en el centrado sobre el vértice corneal y la optimización de los parámetros de energía del láser.

Los datos clínicos más recientes muestran una mejora sustancial en predictibilidad, menor inducción de HOA y bajas tasas de pérdida significativa de líneas de CDVA. Sin embargo, la regresión continúa siendo un fenómeno relevante, especialmente en tratamientos de mayor magnitud. Este comportamiento parece estar vinculado no solo a factores geométricos del lentículo, sino también a la remodelación epitelial periférica y a la respuesta biomecánica individual de la córnea hipermetrópica.

Desde el punto de vista biomecánico, el carácter flapless del procedimiento y la preservación relativa del estroma anterior constituyen ventajas potenciales frente a técnicas ablativas. No obstante, la evidencia disponible aún requiere seguimiento más prolongado para confirmar estabilidad a largo plazo, particularmente en pacientes jóvenes en quienes la progresión fisiológica de la hipermetropía y la presbicia pueden interferir con la evaluación refractiva final.

En conjunto, el KLEx hipermetrópico parece haber superado su fase exploratoria inicial y se perfila como una alternativa válida a LASIK en casos cuidadosamente seleccionados. Su consolidación definitiva dependerá del ajuste continuo de parámetros quirúrgicos y de una adecuada selección preoperatoria basada en criterios anatómicos y refractivos precisos.

Algoritmo de sizing de ICL basado en SS-OCT y deep learning

El segundo artículo introduce una innovación conceptual significativa en la planificación de lentes fáquicas. Tradicionalmente, el sizing del ICL se basó en parámetros biométricos lineales —como profundidad de cámara anterior o white-to-white— integrados en nomogramas relativamente simplificados. El modelo presentado propone un enfoque diferente: utilizar imágenes crudas de SS-OCT obtenidas con el OCT Swept Source Anterion como entrada para un algoritmo de deep learning capaz de predecir vault, nivel de confianza y probabilidad de encontrarse dentro de un rango considerado seguro (250–750 μm).

El tamaño muestral amplio (848 ojos) y la validación externa multicéntrica (diferentes centros oftalmológicos Europeos) aportan solidez metodológica al artículo. El modelo demuestra un menor error absoluto medio comparado con el nomograma convencional y una alta proporción de predicciones dentro de márgenes clínicamente aceptables. Particularmente relevante es la introducción de una métrica probabilística que permite estimar el riesgo de un vault inadecuado en lugar de ofrecer únicamente un valor puntual.

Desde el punto de vista clínico, este enfoque podría traducirse en menor necesidad de recambio de ICL por vault excesivo o insuficiente y en una toma de decisiones más informada.

Sin embargo, la incorporación de inteligencia artificial en la práctica quirúrgica exige una actitud crítica. La generalización de los resultados dependerá de la diversidad poblacional y de la compatibilidad con distintos dispositivos de imagen. Además, el cirujano debe comprender las limitaciones inherentes a los modelos predictivos para evitar una dependencia acrítica de la tecnología.

Más allá de sus resultados cuantitativos, el aporte principal del trabajo es conceptual:, representa el paso hacia una planificación quirúrgica basada en interpretación anatómica compleja mediante inteligencia artificial, similar a la línea utilizada por los dres Zaldivar que también utilizan inteligencia artificial asociada a imágenes de UBM (ICL Gurú), desplazando gradualmente el paradigma empírico tradicional.

Nuevas estrategias biológicas en queratocono y alternativas al trasplante

El tercer artículo analiza innovaciones biológicas destinadas a retrasar o evitar la queratoplastia en queratocono avanzado. Técnicas como segmentos intrastromales alogénicos, implantes lenticulares biológicos y trasplante de capa de Bowman comparten un enfoque aditivo y biomecánico: reforzar la arquitectura corneal antes de recurrir al reemplazo tisular.

Los resultados preliminares muestran mejoras en agudeza visual, parámetros queratométricos y estabilidad topográfica. El atractivo principal de estas técnicas radica en su potencial para modificar el algoritmo terapéutico tradicional, ofreciendo una alternativa intermedia entre el cross-linking y la queratoplastia lamelar o penetrante.

Sin embargo, el análisis crítico revela limitaciones metodológicas relevantes. Muchos estudios presentan muestras pequeñas, ausencia de comparaciones controladas y seguimiento limitado. Asimismo, algunas estrategias —en particular los implantes xenogénicos— plantean interrogantes en relación con biocompatibilidad e inmunogenicidad a largo plazo. La heterogeneidad técnica también dificulta la comparación directa entre series.

A pesar de estas limitaciones, la tendencia es clara: la cirugía del queratocono evoluciona hacia intervenciones menos invasivas, personalizables y orientadas a la preservación estructural. Si estudios prospectivos con seguimiento prolongado confirman estabilidad y seguridad, estas técnicas podrían redefinir el rol de la queratoplastia, reservándola para estadios verdaderamente avanzados.

Referencias

Fu, D; Wei, R.; Shi, M.; Peng, X.; Zhou, X.; Han, T. Hyperopic keratorefractive lenticule extraction. J Cataract Refract Surg. 2026. 52(1):p 86-92.

Zéboulon, P.; Mechleb, N.; Rizk, M.; Flamant, R.; Duncker, T. Neuhann, R.; Gatinel, D.; Saad, A. Validation of a new implantable collamer lens sizing algorithm based on SS-OCT images. J Cataract Refract Surg 2026. 52(1): p61-66.

Khanam, T.; Parekh, M.. Future direction of corneal transplantation with new and innovative options for Keratoconus and Ectasia: A descriptive Review. J Cataract Refract Surg: December 22, 2025. Published Ahead of Print

Articulo Científico: Inteligencia artificial aplicada a la práctica diaria en oftalmología


Dra. Ana Mercedes García Albisua
mercedes.garcia@apec.com.mx

Resumen

La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la práctica oftalmológica, desde el diagnóstico temprano hasta la planificación quirúrgica y el seguimiento de los pacientes, gracias al análisis automatizado de imágenes, la IA permite identificar patrones imperceptibles para el ojo humano y mejorar la precisión diagnóstica en múltiples patologías del segmento anterior y posterior. Además, facilita la estratificación de riesgo, optimiza la toma de decisiones clínicas y contribuye a la eficiencia de los sistemas de salud. En el ámbito de la cirugía refractiva y corneal, estas herramientas comienzan a integrarse en equipos de imagen y plataformas de planificación quirúrgica. Sin embargo, su implementación requiere una comprensión crítica de sus limitaciones, así como consideraciones éticas y regulatorias. En este artículo se presentan algunas aplicaciones clave de la inteligencia artificial que ya están impactando —o lo harán en el futuro inmediato— la práctica cotidiana del oftalmólogo.

Introducción

La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en una herramienta clínica real en oftalmología, y ya está más entre nosotros incluso de lo que imaginamos, por lo que debemos dejar de tener miedo de tenerla como herramienta, y poder sacarle el provecho que nos puede brindar para eficientar tareas. El uso creciente de algoritmos de aprendizaje profundo permite analizar grandes volúmenes de datos clínicos e imágenes oftalmológicas con alta precisión. En particular, la oftalmología es un campo ideal para la IA debido a la enorme cantidad de información basada en imágenes que genera la práctica clínica diaria. Desde la detección de enfermedades retinianas hasta el análisis de topografía corneal, estas herramientas están comenzando a modificar la forma en que diagnosticamos, tratamos y seguimos a nuestros pacientes. Y no sólo nos ayuda para realizar mejores diagnósticos, incluso el uso de la inteligencia artificial es útil para hacer tareas administrativas y normativas, que pueden ser el eslabón débil de los médicos.

Una de las aplicaciones más consolidadas de la IA es el análisis automatizado de imágenes oftalmológicas. Los algoritmos de aprendizaje profundo pueden detectar patrones sutiles en fotografías de fondo de ojo, OCT o topografía corneal.

Estos sistemas han demostrado una sensibilidad y especificidad comparables a la de expertos humanos en enfermedades como retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular relacionada con la edad. En la práctica clínica, esto puede facilitar el tamizaje masivo y mejorar el acceso al diagnóstico temprano. También se puede considerar como una herramienta útil en la telemedicina, para poder llegar a más pacientes en lugares más aislados, y de está forma descentralizar la medicina.

En cirugía refractiva, la IA ha demostrado ser especialmente útil en la detección temprana de ectasias corneales. Algoritmos aplicados a tomografía corneal pueden identificar patrones biomecánicos y morfológicos que preceden a los cambios clínicos visibles. Esto permite mejorar la selección de candidatos a cirugía refractiva y disminuir el riesgo de ectasia postoperatoria, uno de los principales temores en este campo.

Los sistemas modernos integran IA para interpretar estudios diagnósticos tanto del segmento anterior como del segmento posterior, combinando múltiples parámetros, para establecer índices de riesgos de diferentes patologías.

En cuanto a la topografía corneal, el uso de imágenes y de índices de riesgo facilita la identificación de irregularidades sutiles y permite al clínico obtener una evaluación más integral del comportamiento corneal, particularmente en pacientes con queratocono o cirugía refractiva previa.

La inteligencia artificial también está comenzando a utilizarse para optimizar la planificación quirúrgica. Por ejemplo en la cirugía refractiva, integra datos como topografía, aberrometría, espesor corneal y biomecánica, y los algoritmos pueden sugerir perfiles de tratamiento personalizados.Esto podría mejorar la predictibilidad refractiva y reducir el riesgo de complicaciones, especialmente en casos complejos.

La IA permite analizar simultáneamente múltiples variables estructurales y funcionales en pacientes con glaucoma. Al integrar OCT, campos visuales y datos clínicos, los modelos predictivos pueden identificar pacientes con mayor riesgo de progresión. Esto puede ayudar al oftalmólogo a ajustar la intensidad del seguimiento y del tratamiento.

Los algoritmos de aprendizaje automático permiten analizar cambios longitudinales en estudios de imagen, facilitando la detección temprana de progresión en enfermedades como glaucoma, queratocono o degeneración macular. En el futuro, estas herramientas podrían integrarse en sistemas de seguimiento remoto y telemedicina.

Más allá del diagnóstico, la IA también puede automatizar procesos administrativos y clínicos. Desde la generación automática de reportes hasta la organización de agendas o triage de pacientes, estas herramientas pueden mejorar la eficiencia del consultorio. Esto podría permitir que el oftalmólogo dedique más tiempo a la toma de decisiones clínicas y a la interacción con el paciente.

Los sistemas de apoyo clínico basados en IA pueden analizar grandes bases de datos y sugerir opciones terapéuticas basadas en evidencia. Esto no reemplaza el juicio clínico, pero puede funcionar como una segunda opinión basada en datos poblacionales.

La IA también tiene aplicaciones en la formación de nuevos oftalmólogos. Los simuladores quirúrgicos avanzados utilizan algoritmos para analizar movimientos, evaluar desempeño y ofrecer retroalimentación objetiva. Esto podría acelerar la curva de aprendizaje en procedimientos complejos.

A pesar de su enorme potencial, la IA también plantea desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la transparencia de los algoritmos, la protección de datos de los pacientes y la posibilidad de sesgos en los modelos de entrenamiento. Por ello, es fundamental que los oftalmólogos comprendan tanto las capacidades como las limitaciones de estas herramientas antes de incorporarlas plenamente a la práctica clínica.

Otro de los usos de la IA en la práctica oftalmológica, es en la redacción y realización de protocolos científicos y artículos de divulgación científica, como el que usted acaba de leer; que nos ayudan a sintetizar y redactar mucha información que se puede encontrar en internet. Sin embargo, la IA nunca reemplazará el pensamiento humano, ya que la ética y el profesionalismo son inherentes a las personas y son indispensables para la práctica médica, también debemos de recordar que la información que nos da la IA, debe ser revisada y supervisada por humanos, ya que puede caer en errores y en decisiones basadas en información masiva, sin tomar en cuenta los sentimientos, las emociones, experiencias, empatía, etc.

Conclusión

La inteligencia artificial está comenzando a transformar la oftalmología, particularmente en áreas basadas en imágenes como la retina y la córnea. Aunque muchas aplicaciones aún están en desarrollo, otras ya se integran de forma creciente en la práctica clínica. El reto para los oftalmólogos será aprender a utilizar estas herramientas de manera crítica y responsable, integrándolas como apoyo —y no sustituto— del juicio clínico.

Foro: Manejo de ametropías residuales elevadas posteriores a cirugía de catarata


Coordinador: Dr. Vicente Morín
Panelistas:

Dra. Isabel Gomez Suarez Colombia

Dr. Guido Bregliano – Argentina

Hoy en día, el éxito de la cirugía de catarata se asocia con la emetropía, ya que no solo se busca reemplazar el cristalino opaco, sino también alcanzar un excelente resultado visual. En los casos en los que se realiza una facorrefractiva, la emetropía es imprescindible, pues no lograrla impacta directamente en la calidad visual de nuestros pacientes.

Actualmente, los avances tecnológicos, como los nuevos biómetros, las fórmulas de última generación y los marcadores tóricos digitales intraoperatorios, nos permiten obtener resultados cada vez más precisos. Sin embargo, no estamos exentos de presentar una sorpresa refractiva posquirúrgica.

En relación con la sorpresa refractiva y las características biométricas especiales, ¿en qué situación es más frecuente que se presente y por qué? Pacientes con:

  1. Ojos muy largos
  2. Ojos muy cortos
  3. Astigmatismo elevado

Dr. Guido Bregliano

El ojo es un sistema óptico en el cual intervienen tres factores para el cálculo del poder del LIO: El poder de la córnea. El largo axil. La posición efectiva de la lente (ELP).

En los Ojos Cortos, particularmente con longitud axial menor a 21 mm, la predicción refractiva es menos precisa por las siguientes razones:

El alto poder dióptrico necesario para corregir, que lo hace muy sensible a pequeños cambios en la posición efectiva de la lente.

Mayor impacto refractivo por errores mínimos, en un ojo corto un error de 0,25 a 0,50 mm en la predicción de la ELP puede causar una ametropía residual de 1 dioptría o más de error en el postoperatorio.

Dra. Isabel Gomez Suarez

Ojos muy cortos

En mi experiencia, y en concordancia con la literatura, la sorpresa refractiva es más frecuente en los ojos muy cortos, particularmente en aquellos con longitud axial menor de 22 mm, y aún más en los ojos extremadamente cortos o nanoftálmicos. Las guías de ESCRS los consideran un grupo de mayor riesgo de sorpresa refractiva y recomiendan advertir al paciente en el preoperatorio.

La principal razón es que en estos ojos la predicción de la posición efectiva del lente intraocular (effective lens position, ELP) sigue siendo el punto más crítico del cálculo biométrico. En un ojo corto, una variación mínima en la posición final del LIO produce un cambio refractivo proporcionalmente mayor que en un ojo de longitud axial normal. Dicho de otra manera: como suelen requerir lentes de mayor poder, cualquier pequeño error en la estimación del ELP “se amplifica” en el resultado refractivo final. Esta dificultad persiste incluso con biometría moderna y fórmulas de última generación.

Además, los ojos cortos suelen tener una anatomía menos predecible: cámaras anteriores más estrechas, cristalinos relativamente más gruesos y una relación menos uniforme entre longitud axial, profundidad de cámara anterior y queratometría. Esa variabilidad anatómica hace que las fórmulas tengan más dificultad para predecir correctamente dónde quedará ubicado el LIO después de la cirugía. En revisiones recientes sobre ojos cortos se sigue resaltando que, aunque la precisión ha mejorado con biometría SS-OCT y nuevas fórmulas, este subgrupo continúa siendo uno de los más desafiantes para lograr emetropía.

Otro punto importante es que, aunque las fórmulas nuevas han reducido el error, los resultados siguen siendo menos consistentes en ojos cortos que en ojos de longitud axial intermedia. En una serie comparativa con biometría por sum-of-segments, varias fórmulas modernas mostraron buen desempeño, pero aún así el porcentaje de ojos cortos dentro de ±0.50 D siguió siendo inferior al que habitualmente se logra en ojos no extremos. Los autores concluyen que las fórmulas de nueva generación mejoran el resultado, pero no eliminan del todo la imprevisibilidad en este grupo.

Por eso, cuando estoy frente a un ojo corto, presto especial atención a varios puntos: confirmar la biometría, revisar la repetibilidad de queratometría y longitud axial, analizar profundidad de cámara anterior y grosor cristaliniano, optimizar la superficie ocular y comparar varias fórmulas modernas en lugar de depender de una sola. En estos casos, más que en otros, el éxito refractivo depende de entender que se trata de un ojo “fuera del promedio”, donde un error pequeño en medición o modelación puede convertirse en una desviación clínicamente importante.

De los siguientes factores, ¿a cuál le prestas mayor atención en el preoperatorio para obtener un mejor resultado refractivo y por qué?

  1. Asfericidad corneal
  2. Aberraciones corneales
  3. Relación entre la cara anterior y posterior de la córnea

Dr. Guido Bregliano

En la cirugía de catarata y en la cirugía facorrefractiva, el resultado refractivo postoperatorio es tan importante como la calidad óptica final del sistema visual del paciente. La Aberrometría de frente de onda constituye una herramienta diagnóstica fundamental para la evaluación objetiva de la calidad óptica del sistema visual, ya que permite la cuantificación precisa de las aberraciones de bajo y alto orden. En este contexto, las plataformas diagnósticas multimodales que integran topografía corneal con análisis de frente de onda (wavefront) resultan particularmente valiosas, ya que posibilitan una evaluación integral de la calidad óptica global del ojo.

Una característica esencial de estos sistemas es la capacidad de correlacionar la información topográfica corneal con el frente de onda ocular total. Esta comparación permite diferenciar la contribución relativa de la córnea y del cristalino al perfil de aberraciones total. Recordemos que todas las aberraciones causadas por el cristalino van a desaparecer luego de la cirugía de catarata.

Asimismo, el análisis aberrométrico permite estimar la calidad visual máxima potencial postoperatoria. En ojos que presentan un incremento de las aberraciones corneales de alto orden, el rendimiento visual luego de la cirugía puede verse limitado debido a una menor calidad óptica y a una reducción de la sensibilidad al contraste.

Esta información resulta de gran utilidad para optimizar la selección preoperatoria del tipo de lente intraocular, permitiendo una indicación más precisa de las distintas opciones de lentes intraoculares personalizadas para cada paciente. Asimismo, facilita una mejor comunicación con el paciente respecto de su potencial visual esperado, contribuyendo a establecer expectativas postoperatorias más realistas

Dra. Isabel Gomez Suarez

Aberraciones corneales

En la planificación preoperatoria de la cirugía de catarata moderna considero fundamental analizar las aberraciones corneales, ya que estas influyen directamente en la calidad visual final del paciente, incluso cuando el resultado refractivo se aproxima a la emetropía. Las aberraciones de alto orden, como coma, trefoil y aberración esférica, pueden deteriorar la sensibilidad al contraste, aumentar los fenómenos de halos y glare y afectar la calidad visual nocturna. Este análisis es particularmente relevante en pacientes candidatos a lentes intraoculares premium, como multifocales o de profundidad de foco extendida, ya que estos diseños ópticos son más sensibles a irregularidades corneales y pueden amplificar los efectos de aberraciones preexistentes.

La evaluación detallada mediante topografía y tomografía corneal avanzada, así como el análisis de wavefront corneal, permite identificar irregularidades ópticas sutiles que no siempre son evidentes en la queratometría convencional. Esto no solo ayuda a detectar condiciones como ectasia frustra, cicatrices corneales o irregularidades topográficas, sino que también permite individualizar la selección del lente intraocular, teniendo en cuenta la interacción entre la aberración esférica corneal y la asfericidad del LIO. Por ejemplo, en córneas con aberración esférica positiva elevada puede ser preferible implantar lentes asféricos con aberración negativa, mientras que en córneas con aberración cercana a cero podría considerarse un lente neutro. Este enfoque personalizado contribuye a optimizar la calidad visual y mejorar la satisfacción del paciente en cirugía de catarata con intención refractiva.

En casos con más de 3 dioptrías residuales posteriores a la cirugía de catarata, ¿cuál es el manejo quirúrgico que más realizas y por qué?

  1. Cirugía refractiva (LASIK / PRK / TPRK)
  2. Intercambio de lente intraocular
  3. Implante de lente piggyback
  4. Rotación de LIO tórica (cuando la ametropía es secundaria a astigmatismo residual)

Dr. Guido Bregliano

Intercambio de Lente Intraocular: Realizo el Intercambio de LIO en casos en los cuales no haya pasado más de 1 mes del postoperatorio de la cirugía primaria.  Luego del primer mes postquirúrgico, la fibrosis del bag capsular puede generar una gran adherencia a las hápticas del lente intraocular, y un riesgo de ruptura capsular posterior y/o diálisis zonular en la técnica quirúrgica del explante del  lente.

Cirugía Refractiva Excimer Laser: Indico la corrección de la ametropía residual con LASIK o PRK en aquellos casos de Lentes Monofocales o EDOF, con un lecho estromal residual postoperatorio mayor a 300 um, y que no presenten una patología de la superficie ocular y/o un síndrome del ojo seco moderado o severo. Nunca indico el Excimer en casos de más de 3 dioptrías de Hipermetropía residual, por la regresión postoperatoria en el LASIK y el Haze corneal en la PRK. En estos casos me inclino más por el recambio de LIO o el implante de una lente intraocular de adición.

Rotación de LIO tórica: La realizo cuando la ametropía residual es astigmática, pero el equivalente esférico es normal. Luego de un análisis exhaustivo que determine que el poder del LIO y la toricidad son las correctas, y que la ametropía astigmática se debe a un error en el cálculo del eje del astigmatismo corneal a corregir o debido a un error en la alineación quirúrgica del LIO en el eje calculado correctamente. Idealmente realizarlo en los primeros días postoperatorios para disminuir los riesgos de complicaciones intraoperatorias.

Implante de Lente Piggyback: La indico habitualmente en casos en los que no pueda corregir la ametropía postoperatoria con las técnicas anteriormente descritas y/o en casos de mucho tiempo de evolución postoperatorio. Trato de evitar los modelos tóricos, debido a la inestabilidad rotacional que tienen en el sulcus ciliar este tipo de lentes intraoculares de adición.

Dra. Isabel Gomez Suarez

Implante de lente piggyback

Cuando existe un error refractivo residual mayor a 3 dioptrías después de la cirugía de catarata, una de las estrategias que utilizo con mayor frecuencia es el implante de una lente intraocular piggyback en el sulcus ciliar. Esta técnica permite corregir errores refractivos significativos de manera predecible sin necesidad de manipular la lente intraocular primaria que se encuentra en el saco capsular. El intercambio del lente intraocular puede resultar técnicamente más complejo cuando ya existe fibrosis capsular, aumentando el riesgo de ruptura capsular o daño zonular, mientras que el implante piggyback suele ser un procedimiento más seguro y controlado.

Además, el implante de una lente secundaria ofrece una gran flexibilidad para ajustar el error refractivo residual, especialmente en casos de hipermetropía o miopía elevadas donde la cirugía corneal puede no ser la mejor alternativa debido a limitaciones de espesor corneal o magnitud del defecto refractivo. Cuando se utilizan lentes diseñadas específicamente para sulcus, el procedimiento suele ser eficaz y reversible, convirtiéndose en una opción muy útil para el manejo de sorpresas refractivas significativas después de cirugía de catarata.

Bibliografía

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Gerten G, Kermani O. Piggyback intraocular lens implantation for correction of pseudophakic refractive errors. Curr Opin Ophthalmol. 2010;21(1):67–72.

Artículo Editorial: Corrección del astigmatismo en catarata con lentes tóricos, ¿Qué hay? ¿Qué no hago?



Dr. Fernando Mayorga
Dra. Rodriguez Martini Valentina
Dra. Alvarez Juli

La cirugía de cataratas dejó hace tiempo de ser un procedimiento rehabilitador para convertirse en una intervención refractiva de alta precisión. Sin embargo, a pesar de contar con biometrías sofisticadas, topógrafos de elevación y lentes intraoculares con ingeniería óptica avanzada, todavía persiste una paradoja: se implantan lentes premium y se tolera astigmatismo residual como si fuera una variable secundaria, y no lo es.

La primera verdad incómoda es simple: si no se coloca una lente tórica en un paciente con astigmatismo corneal, la tecnología del lente intraocular no podrá desplegar su potencial óptico. Podemos implantar el EDOF más moderno o la multifocal con mejor tecnología, pero si dejamos cilindro sin corregir, el sistema óptico completo queda comprometido. No es que la lente no funcione; es que la obligamos a trabajar en un entorno ópticamente imperfecto.

Además, las lentes premium no toleran más de 0,50 dioptrías de astigmatismo residual sin afectar la calidad visual. Superar ese umbral implica pérdida de contraste, disminución de agudeza visual sin corrección y pacientes insatisfechos que sienten que “no ven como esperaban”. En cirugía facorrefractiva, aceptar más de medio cilindro en una lente premium no es opcional.

El estudio preoperatorio debe ser exhaustivo. La queratometría aislada pertenece a otra época. La evaluación del astigmatismo exige topografía corneal y, preferentemente, tomografía de elevación. Los topógrafos de elevación permiten analizar no solo la curvatura anterior, sino también la cara posterior y los mapas de elevación, ofreciendo una visión tridimensional indispensable cuando el objetivo es precisión refractiva.(Imagen 1) Analizar solo la superficie anterior es mirar la mitad del problema y esperar exactitud.

Imagen 1. Evaluación preoperatoria mediante topografía corneal de elevación (Pentacam), fundamental para la planificación del astigmatismo en la cirugía de cataratas.

La cara posterior modifica el vector final del astigmatismo, desestimarla conduce a sobrecorrecciones o subcorrecciones, especialmente en astigmatismos contra la regla. Integrar topografía, tomografía y biometría óptica de alta precisión es el estándar mínimo cuando se busca un resultado predecible y reproducible (Imagen 2).

Imagen 2. Biometría óptica con Argos para el cálculo de lente intraocular tórica y planificación del astigmatismo en cirugia de cataratas.

A esto se suma un factor que suele subestimarse: el astigmatismo inducido por el cirujano (SIA). Cada incisión genera un vector propio, dependiente del tamaño, la arquitectura y la localización. Utilizar valores promedio sin calcular el SIA personal introduce un error sistemático en cada planificación. El SIA no es “aproximadamente 0.50”, la cirugía refractiva exige asumir que es un dato personal, medible y corregible en el cálculo.

En el quirófano, el eje no se improvisa. El meridiano más curvo no se estima a simple vista ni se recuerda mentalmente; se marca (Imagen 3). La ciclotorsión entre la posición sentada y el decúbito puede modificar varios grados el eje real, y en lentes tóricas los grados importan. Una rotación de 10° reduce aproximadamente un 33% del efecto del cilindro; a 30°, la corrección prácticamente desaparece. Implantar una lente correctamente calculada y alinearla de forma imprecisa es una manera elegante de comprometer el resultado.

Imagen 3. Sistema de guiado digital Verion utilizado para planificación y alineación intraoperatoria de lentes intraoculares tóricas en cirugía de cataratas.

Incluso con una planificación rigurosa y una alineación adecuada, puede aparecer astigmatismo residual. Y aquí surge la segunda verdad incómoda: si, pese a haber colocado una lente tórica, el paciente queda con un cilindro significativo, es obligatorio corregirlo. No se minimiza ni se justifica como “residual tolerable”. Si la causa es desalineación, el lente debe rotarse; si el poder es incorrecto, puede requerirse intercambio o retoque con láser excímer. La cirugía moderna no termina cuando se retira el blefarostato, sino cuando el resultado refractivo coincide con el objetivo planificado.

La rotación del lente intraocular es relativamente sencilla si se realiza en forma temprana. Con el paso de los días, la fibrosis capsular convierte una maniobra simple en un procedimiento más complejo. Por eso, el control de las primeras 24 horas no es solo inflamatorio, es refractivo. La medición de la agudeza visual sin corrección, la autorrefractometría (ARM) y corroborar a la biomicroscopía la correcta posición del lente, en ese primer control permiten detectar errores de alineación o cálculo tempranamente.

Una ARM alejada de cero al día siguiente plantea dos posibilidades: edema corneal significativo o un problema con la lente, ya sea de alineación, posición o cálculo. Esa lectura obliga a interpretar el resultado en términos refractivos. Las primeras 24 horas son también el período de mayor riesgo de rotación del lente tórico, ya sea porque no quedó perfectamente alineado al finalizar la cirugía o porque el paciente puede frotarse el ojo y generar una pérdida transitoria de cámara que favorezca su desplazamiento. Por esta inestabilidad inicial, el control precoz es determinante. Sin embargo, aunque ese sea el momento crítico, en los controles posteriores también debe verificarse sistemáticamente la alineación del lente, junto con la ARM y la agudeza visual sin y con corrección, asegurando la estabilidad refractiva en el tiempo.

En definitiva, no colocar una lente tórica cuando está indicada limita el resultado. Colocarla y aceptar más de 0,50 dioptrías de astigmatismo residual en una lente premium también lo limita. La tecnología no falla; falla la estrategia cuando se subestima la importancia del cilindro.

La cirugía de cataratas actual es cirugía refractiva. El objetivo ya no es simplemente remover una opacidad, sino entregar un resultado óptico predecible y coherente con las expectativas que nosotros mismos generamos. Tanto en cirugía de catarata como en de presbicia, el paciente no evalúa la transparencia del cristalino extraído, sino la calidad de visión que obtiene. En ese contexto, el astigmatismo no es un detalle menor ni una variable secundaria, es un determinante directo del resultado.

Lo mejor: Mejores artículos en segmento anterior en el último trimestre


Coordinador: Dr. Sofía Ambrosetto

 

En esta oportunidad he elegido algunos de los tantos temas que acontecen en nuestra especialidad mes a mes y que me han parecido además de muy interesantes, obligados de conocer, ya que nuestra práctica diaria nos enfrenta ante pacientes de diferentes edades y características, y considero que estos temas serán de apoyo en nuestra labor.

Esta vez me centrare, en pacientes présbitas que por supuesto, tienen diferentes características, necesidades y miedos; pacientes que además de la presbicia, en algunos casos, ya comienzan a transitar cambios en sus cristalinos, muchas veces acompañados de vicios de refracción, o presentan cataratas incipientes o quizás ya más maduras, y que en muchos casos requieren tratamiento. No debemos olvidar que gracias a los continuos avances en tecnología y ciencia enfocados en la salud como así también al mayor acceso de estos avances a la población, se ha logrado en las últimas décadas que la expectativa de vida aumente. Como profesionales encargados del cuidado de la visión, debemos estar informados y actualizados con cada nuevo acontecer de nuestra disciplina para así poder brindar un adecuado apoyo a nuestra sociedad.

Por ello elegí estos dos temas tan interesantes y quizás algo extensos, pero que tratare, de al menos, dejar presentada la última información suministrada por estudios y publicaciones que nos permitirá a cada uno evaluar una búsqueda más exhaustiva y profunda del material de interés para cada uno de nosotros.

¿Nos encontramos frente al ocaso de la corrección pasiva?

¿Farmacoterapia en el Tratamiento de la Presbicia vs. Alternativas ópticas y quirúrgicas o compatibilidad de tratamientos? (Q4 2025 – Q1 2026)

Históricamente, hemos manejado la presbicia con cristales tallados, o si el paciente contaba con los medios económicos, y se “animaba” la manipulación quirúrgica de la córnea y el cristalino realizábamos una cirugía. Sin embargo, el último trimestre (noviembre 2025 a enero 2026) parecería marcar un punto de inflexión irreversible con la validación clínica y aprobación regulatoria de la segunda generación de colirios mióticos. Estamos presenciando el paso de la “compensación óptica” al “tratamiento médico” de la presbicia.

El Binomio de Oro: Pilocarpina – Carbacol + Brimonidina

El evento más significativo de este periodo ha sido la culminación de la Fase 3 y la resolución de la FDA que aconteció el 29 de enero del corriente año con la aprobación de YUVEZZI (conocido anteriormente como Brimochol PF) desarrollado por Tenpoint Therapeutics. Este medicamento (solución oftálmica de carbacol 2.75% y tartrato de brimonidina 0.1%) fue anunciado de manera masiva en medios especializados como Ophthalmology Times y Healio en 29/01/26 misma fecha en que entro en vigor su regulación en la FDA. Los ensayos clínicos que dieron soporte y respaldo a esta medicación fueron los BRIO-I y BRIO-II. Ya con anterioridad se había estado trabajando con la pilocarpina clorhidrato al 0.4% (QLOSI) ya disponible en el mercado farmacéutico estadounidense, medicamento que fue aprobado por la FDA en el 2023. Los estudios NEAR-1 y NEAR-2 fueron los que basaron los estándares para la aprobación de pilocarpina en asociación con brimonidina (Producto CSF-1 de Orasis). Finalmente, el medicamento que salió a la venta es una monoterapia con baja dosis de pilocarpina (QLOSI). Estos hitos que han pasado en apenas 2 años representan el avance a la nueva era del tratamiento médico de la presbicia donde se ha demostrado que la combinación de dosis fija de carbacol (2.75%) y brimonidina (0.1%) no es simplemente una mejora incremental, sino un cambio de paradigma.

Con esta combinación y en esta concentración se logran reducir efectos adversos que presentaban compuestos de primera generación evitando la conocida “triada del rechazo”. Esto se consigue de la siguiente forma:

La miosis se logra con menor espasmo del músculo ciliar disminuyendo uno de los efectos colaterales más importantes que tenía el colirio de primera generación: La Cefalea. Recordemos que la molécula “antigua” de pilocarpina al tener una concentración más alta no tenía selectividad, y estimulaba entonces tanto al musculo ciliar como al iris generando dolores y cambios refractivos. La baja dosificación utilizada en este componente de segunda generación permite una optimización del uso del carbacol.

El agregado de la brimonidina actúa como un agente blanqueador, neutralizando el “ojo rojo” de manera farmacológica y así logrando una disminución significativa de la hiperemia que presentaban concentraciones anteriores con el plus de tener efecto sinérgico en la miosis del ojo al evitar la dilatación simpática del iris. Con este agregado a la molécula de carbacol tenemos una sinergia entre ambas drogas.

La Durabilidad, otro factor cuestionado es mejorado al incorporar esta dosificación de ambos componentes combinados (brimonidina y carbacol) logrando un efecto de profundidad de campo que se extiende ahora de 8 a 10 horas con una sola aplicación.

Paralelamente, a este suceso podemos mencionar la reciente aprobación de la Aceclidina (VIZZ) en diciembre de 2025 lo cual refuerza la tendencia hacia la selectividad. Su mecanismo de acción, impactando directamente en el esfínter del iris sin afectar significativamente la acomodación ciliar, confirma que la industria ha escuchado las quejas sobre los cambios refractivos transitorios (miopización) que limitaban a los pacientes conductores o activos. Los ensayos clínicos CLARITY de LENZ Therapeutics dieron el soporte bibliográfico a esta nueva medicación.

A estos avances farmacológicos se les puede sumar las ventajas de la IA y lentes EDOF, obteniendo con ellos el complemento perfecto.

La literatura indexada de este último trimestre también subraya que la farmacoterapia no viene simplemente y solamente a sustituir a la cirugía, sino a complementarla. Los nuevos algoritmos de Inteligencia Artificial aplicados al cálculo de lentes de rango extendido (EDOF) están permitiendo que pacientes con presbicia incipiente o establecida logren alcanzar una “independencia total de anteojos” cuando se combinan cirugías perfectas con el uso de estas gotas para situaciones de baja luminosidad o lectura prolongada.

Conclusión:

Como comunidad oftalmológica, debemos prepararnos para integrar estos fármacos en nuestra práctica diaria. Los datos son claros: la seguridad del perfil de pilocarpina o carbacol/brimonidina minimiza el riesgo de desprendimiento de retina —una preocupación persistente con dosis altas de mióticos— y eleva la satisfacción del paciente por encima del 85%, ambos datos contundentes e importantes para la práctica de cada uno de nosotros.

Un tema que no debe olvidarse, es la importancia de la superficie ocular adecuada antes de iniciar estos tratamientos, pues tanto la brimonidina como la pilocarpina pueden exacerbar síntomas de ojo seco en pacientes présbitas mayores.

El 29 de enero de 2026 no solo fue una fecha en el calendario de la FDA; fue el día en que la farmacéutica se convirtió oficialmente en una alternativa viable frente a la óptica y el bisturí para alrededor de 1,800 millones de présbitas en el mundo.

El segundo tema al que quisiera abocarme es la revisión de los últimos avances sobre lentes intraoculares, fundamentalmente en pacientes “Premium” y necesarios en pacientes que comienzan con la presbicia y quieren vivir con independencia de anteojos. Considero un tema además de relevante en la práctica diaria completamente ligado al anterior y por ello está en mi elección para esta editorial.

La consolidación de la óptica no difractiva y la IA en la personalización del LIO (Q4 2025 – Q1 2026)

Tanto la cirugía de catarata como de cristalino transparente ha dejado de ser un procedimiento restaurador para convertirse en la máxima expresión de la cirugía refractiva. Dentro de la literatura indexada en los últimos 90 días se revela un desplazamiento de la tendencia que se venía sosteniendo hasta hace poco tiempo atrás: el abandono progresivo de la óptica difractiva tradicional en favor de soluciones que priorizan la calidad de visión y la neuroadaptación inmediata. Es aquí donde aparecen fundamentalmente 4 puntos (temas) clave a conocer, evaluar y estudiar para lograr cirugías de excelencia:

El primero es el triunfo de los EDOF no difractivos: La gran tendencia del trimestre, reflejada en publicaciones de The Journal of Refractive Surgery, es la maduración de las lentes de rango extendido (EDOF) de frente de onda modificado.

A diferencia de las lentes trifocales que se venían utilizando, que dividen la luz y crean fenómenos de disfotopsia (halos y glare), de los cuales muchos pacientes se quejaban, las nuevas plataformas (como la evolución de la tecnología Vivity y el lanzamiento de PureSee) utilizan elementos de transición continua. Los datos clínicos publicados en enero de 2026 confirman que estos lentes ofrecen una curva de visión funcional al paciente desde el infinito hasta los 40-50 cm sin la degradación del contraste que antes tanto médicos como pacientes aceptábamos como “el precio a pagar” por la independencia de anteojos.

El segundo punto a remarcar es el uso de los LIOs ajustables por luz (LAL): ¿Estamos logrando el fin de la sorpresa refractiva?

Un artículo publicado a finales del 2025 (diciembre), el cual creo fundamental, publicado en Ophthalmology destaca el uso de lentes fotosensibles. Plantea que en un mundo donde la IA aún lucha con los ojos operados previamente de LASIK, la posibilidad de “esculpir” la potencia del lente in vivo mediante luz UV, dos semanas después de la cirugía, ha demostrado una precisión de 0.25 dioptrías en el 92% de los casos. Esta personalización postoperatoria se perfila como el estándar de oro para el paciente premium. Si bien a principio de la década del 2000 ya se comenzó a hablar de esta tecnología, su uso y desarrollo clínico sigue consolidándose. Asegurar la conformidad y alegría de nuestros pacientes es lo que todo oftalmólogo desea.

El tercer punto que me parece clave es sondear el Impacto de la Inteligencia Artificial en la Biometría: Pues es difícil hablar de lentes sin mencionar cómo elegirlos. En este último trimestre, el enfoque se ha centrado en las fórmulas de “Caja Negra” basadas en Big Data.

Se ha validado que los modelos de IA que consideran la arquitectura de la cámara anterior y la posición efectiva de la lente (ELP) de forma dinámica superan a las actuales fórmulas teóricas de cuarta generación.  Además, artículos recientes sugieren que para ojos largos (>26mm), el uso de IA reduce el error refractivo residual en un 30% comparado con las optimizaciones manuales de constantes.

Por último, pero no por eso menos importante, tenemos el cuarto punto: materiales biomiméticos y estabilidad capsular.  Me parece meritorio destacar un artículo publicado en la revista Cornea donde se han reportado avances en materiales hidrofóbicos de “glicerol-metacrilato” que eliminan prácticamente el glistening (microvacuolas). Este artículo, además, comenta sobre la estabilidad rotacional gracias a nuevos diseños de hápticas de bucle cerrado de los lentes tóricos que ha alcanzado niveles de error menores a 3 grados en el 98% de los implantes reportados en las series de casos de este enero.

Conclusión

Debemos tener en claro que el futuro es continuo, no segmentado. La búsqueda de la visión natural, libre de artefactos ópticos y calculada con precisión algorítmica, ya no es una aspiración, sino una realidad indexada. El reto para el cirujano contemporáneo ya no es la técnica quirúrgica, sino la selección magistral de la tecnología que utilizara para cada paciente con su propio estilo de vida. Cada día que pasa la oftalmología se dirige a cirugías cada vez más personalizadas. Nos estamos dirigiendo hacia una nueva era donde la estandarización de la excelencia refractiva será la regla.

Ya contamos con evidencia acumulada entre el Q4 de 2025 y el Q1 de 2026 que confirma que hemos superado la etapa de la multifocalidad experimental para entrar en la era de la predictibilidad absoluta. La transición hacia plataformas no difractivas no es solo una preferencia técnica, sino una respuesta clínica basada en la búsqueda de una visión libre de artefactos, ya que la calidad de vida reportada por los pacientes suele ser significativamente superior cuando se preserva la sensibilidad al contraste.

La integración de la Inteligencia Artificial en la biometría ha dejado de ser una herramienta de nicho para convertirse en el nuevo estándar, especialmente en los desafíos que presentan los ojos con anatomías extremas. Esta precisión algorítmica, sumada a una comprensión más profunda de los mecanismos corticales de la neuroadaptación, permite al cirujano contemporáneo gestionar las expectativas del paciente con una base científica sólida, un dato que no es menor al momento de conversar el prequirúrgico y el posquirúrgico con el paciente, y de esta forma transformar el postoperatorio que solía ser, muchas veces, un periodo de incertidumbre a un proceso de optimización neurológica dirigida.

Para concluir, el análisis sistemático de las complicaciones debemos recordar que la tecnología premium exige una superficie ocular impecable y una ejecución técnica quirúrgica perfecta. En última instancia, el éxito de los lentes de rango extendido y ajustables por luz no reside únicamente en su sofisticada óptica, sino en nuestra capacidad como especialistas para integrar estos avances en un protocolo de cuidado personalizado.

Con todos estos adelantos el 2026 se perfila como el año en que la “independencia de anteojos” dejó de ser una promesa de marketing para consolidarse como un desenlace clínico reproducible y seguro.

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