Articulo Científico: Inteligencia artificial aplicada a la práctica diaria en oftalmología
Dra. Ana Mercedes García Albisua
mercedes.garcia@apec.com.mx
Resumen
La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la práctica oftalmológica, desde el diagnóstico temprano hasta la planificación quirúrgica y el seguimiento de los pacientes, gracias al análisis automatizado de imágenes, la IA permite identificar patrones imperceptibles para el ojo humano y mejorar la precisión diagnóstica en múltiples patologías del segmento anterior y posterior. Además, facilita la estratificación de riesgo, optimiza la toma de decisiones clínicas y contribuye a la eficiencia de los sistemas de salud. En el ámbito de la cirugía refractiva y corneal, estas herramientas comienzan a integrarse en equipos de imagen y plataformas de planificación quirúrgica. Sin embargo, su implementación requiere una comprensión crítica de sus limitaciones, así como consideraciones éticas y regulatorias. En este artículo se presentan algunas aplicaciones clave de la inteligencia artificial que ya están impactando —o lo harán en el futuro inmediato— la práctica cotidiana del oftalmólogo.
Introducción
La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa tecnológica a convertirse en una herramienta clínica real en oftalmología, y ya está más entre nosotros incluso de lo que imaginamos, por lo que debemos dejar de tener miedo de tenerla como herramienta, y poder sacarle el provecho que nos puede brindar para eficientar tareas. El uso creciente de algoritmos de aprendizaje profundo permite analizar grandes volúmenes de datos clínicos e imágenes oftalmológicas con alta precisión. En particular, la oftalmología es un campo ideal para la IA debido a la enorme cantidad de información basada en imágenes que genera la práctica clínica diaria. Desde la detección de enfermedades retinianas hasta el análisis de topografía corneal, estas herramientas están comenzando a modificar la forma en que diagnosticamos, tratamos y seguimos a nuestros pacientes. Y no sólo nos ayuda para realizar mejores diagnósticos, incluso el uso de la inteligencia artificial es útil para hacer tareas administrativas y normativas, que pueden ser el eslabón débil de los médicos.
Una de las aplicaciones más consolidadas de la IA es el análisis automatizado de imágenes oftalmológicas. Los algoritmos de aprendizaje profundo pueden detectar patrones sutiles en fotografías de fondo de ojo, OCT o topografía corneal.
Estos sistemas han demostrado una sensibilidad y especificidad comparables a la de expertos humanos en enfermedades como retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular relacionada con la edad. En la práctica clínica, esto puede facilitar el tamizaje masivo y mejorar el acceso al diagnóstico temprano. También se puede considerar como una herramienta útil en la telemedicina, para poder llegar a más pacientes en lugares más aislados, y de está forma descentralizar la medicina.
En cirugía refractiva, la IA ha demostrado ser especialmente útil en la detección temprana de ectasias corneales. Algoritmos aplicados a tomografía corneal pueden identificar patrones biomecánicos y morfológicos que preceden a los cambios clínicos visibles. Esto permite mejorar la selección de candidatos a cirugía refractiva y disminuir el riesgo de ectasia postoperatoria, uno de los principales temores en este campo.
Los sistemas modernos integran IA para interpretar estudios diagnósticos tanto del segmento anterior como del segmento posterior, combinando múltiples parámetros, para establecer índices de riesgos de diferentes patologías.
En cuanto a la topografía corneal, el uso de imágenes y de índices de riesgo facilita la identificación de irregularidades sutiles y permite al clínico obtener una evaluación más integral del comportamiento corneal, particularmente en pacientes con queratocono o cirugía refractiva previa.
La inteligencia artificial también está comenzando a utilizarse para optimizar la planificación quirúrgica. Por ejemplo en la cirugía refractiva, integra datos como topografía, aberrometría, espesor corneal y biomecánica, y los algoritmos pueden sugerir perfiles de tratamiento personalizados.Esto podría mejorar la predictibilidad refractiva y reducir el riesgo de complicaciones, especialmente en casos complejos.
La IA permite analizar simultáneamente múltiples variables estructurales y funcionales en pacientes con glaucoma. Al integrar OCT, campos visuales y datos clínicos, los modelos predictivos pueden identificar pacientes con mayor riesgo de progresión. Esto puede ayudar al oftalmólogo a ajustar la intensidad del seguimiento y del tratamiento.
Los algoritmos de aprendizaje automático permiten analizar cambios longitudinales en estudios de imagen, facilitando la detección temprana de progresión en enfermedades como glaucoma, queratocono o degeneración macular. En el futuro, estas herramientas podrían integrarse en sistemas de seguimiento remoto y telemedicina.
Más allá del diagnóstico, la IA también puede automatizar procesos administrativos y clínicos. Desde la generación automática de reportes hasta la organización de agendas o triage de pacientes, estas herramientas pueden mejorar la eficiencia del consultorio. Esto podría permitir que el oftalmólogo dedique más tiempo a la toma de decisiones clínicas y a la interacción con el paciente.
Los sistemas de apoyo clínico basados en IA pueden analizar grandes bases de datos y sugerir opciones terapéuticas basadas en evidencia. Esto no reemplaza el juicio clínico, pero puede funcionar como una segunda opinión basada en datos poblacionales.
La IA también tiene aplicaciones en la formación de nuevos oftalmólogos. Los simuladores quirúrgicos avanzados utilizan algoritmos para analizar movimientos, evaluar desempeño y ofrecer retroalimentación objetiva. Esto podría acelerar la curva de aprendizaje en procedimientos complejos.
A pesar de su enorme potencial, la IA también plantea desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la transparencia de los algoritmos, la protección de datos de los pacientes y la posibilidad de sesgos en los modelos de entrenamiento. Por ello, es fundamental que los oftalmólogos comprendan tanto las capacidades como las limitaciones de estas herramientas antes de incorporarlas plenamente a la práctica clínica.
Otro de los usos de la IA en la práctica oftalmológica, es en la redacción y realización de protocolos científicos y artículos de divulgación científica, como el que usted acaba de leer; que nos ayudan a sintetizar y redactar mucha información que se puede encontrar en internet. Sin embargo, la IA nunca reemplazará el pensamiento humano, ya que la ética y el profesionalismo son inherentes a las personas y son indispensables para la práctica médica, también debemos de recordar que la información que nos da la IA, debe ser revisada y supervisada por humanos, ya que puede caer en errores y en decisiones basadas en información masiva, sin tomar en cuenta los sentimientos, las emociones, experiencias, empatía, etc.
Conclusión
La inteligencia artificial está comenzando a transformar la oftalmología, particularmente en áreas basadas en imágenes como la retina y la córnea. Aunque muchas aplicaciones aún están en desarrollo, otras ya se integran de forma creciente en la práctica clínica. El reto para los oftalmólogos será aprender a utilizar estas herramientas de manera crítica y responsable, integrándolas como apoyo —y no sustituto— del juicio clínico.

