John B. Pinto
El factor más decisivo en determinar si un buen administrador se convertirá en uno excepcional se puede resumir en una sola palabra, “tutoría”, la cual es una forma de educación muy especializada y un conjunto de prácticas de aprendizaje para toda la vida.
“Lo que necesito es una persona que me empuje a lograr todo de lo que soy capaz”.
Ralph Waldo Emerson
“Todos tenemos semillas de grandeza dentro de nosotros, pero necesitamos una imagen como referencia para que puedan germinar”.
Epictetus
“El delicado equilibrio de enseñar a alguien no consiste en crearlo a su propia imagen, sino darle la oportunidad de crearse a sí mismo”.
Steven Spielberg
Existen muchas diferencias entre un administrador bueno y uno excepcional. Un administrador excepcional posee mayor curiosidad, disciplina y perseverancia. Los administradores excepcionales logran niveles superiores de maestría técnica; odian permanecer a oscuras. Se obsesionan más con los detalles.
Los administradores excepcionales se comportan con una confianza derivada de sus muchas victorias profesionales, las cuales refuerzan sus aptitudes de liderazgo en la junta directiva y les permiten conseguir una aprobación más rápida, lo cual lleva a aún más logros…un círculo virtuoso.
EL SECRETO DE LA EXCELENCIA
Una educación formal es un buen comienzo, pero solo es el principio. La tutoría está a medio camino entre una relación pedagógica tradicional, como tuvimos en la universidad, y (en el caso de las mejores relaciones de tutoría) el tipo de apoyo no crítico y positivo que brindan los padres juiciosos. La tutoría es amable, generosa y flexible…muy distinta de las rígidas expectativas de un empleador o maestro de secundaria.
Como administrador (o director de departamento o médico que lee este artículo), usted debe apreciar la importancia de la educación…no solo en el sentido formal de la escolaridad, sino en el día a día. Un antiguo profesor me dijo, “La vida no es más que enseñar y aprender”. Si lo piensa, eso es precisamente lo que usted hace durante toda la semana.
• Recibe el informe de antigüedad más actualizado.
• Aprende de los datos que las cuentas abiertas están volviéndose estancadas.
• Se reúne con su supervisor de facturación y conjuntamente aprenden que existe una desaceleración en los pagos y escasez de personal en el departamento.
• Luego ustedes enseñan al departamento de facturación cómo resolver el problema agudo de liquidez, y usted enseña a la junta directiva acerca de sus hallazgos, escasez de recursos y plan de acción.
EL CAMINO A LA EXCELENCIA
Encontrar un mentor, ese maestro especial en su vida, es fácil, aunque muchos no hacen el esfuerzo de buscarlo. Los jóvenes ejecutivos suponen que sus colegas más veteranos no estarían interesados en ayudar a un gerente junior. No sea tímido. Los mentores se benefician tanto de la experiencia como sus tutelados, como se explica en el artículo complementario en la siguiente página.
El factor más decisivo en determinar si un buen administrador se convertirá en uno excepcional se puede resumir en una sola palabra: “tutoría” (“mentoring”), la cual es una forma de educación muy especializada y un conjunto de prácticas de aprendizaje para toda la vida.
Ser un buen tutelado también es fácil. Solo hay cinco reglas:
1. Busque un mentor cuyas habilidades concuerden con sus necesidades específicas. Puede tener la suerte de encontrar un mentor que cubra todas sus
necesidades, pero no hay ninguna regla que diga que solo se pueda tener un mentor a la vez. Pídale a su contador que le instruya en análisis financiero, y a su médico favorito de su consulta que le enseñe acerca de la ciencia médica oftalmológica.
2. USTED es el responsable de iniciar la relación. Es bien sencillo, simplemente diga algo como, “Realmente admiro cómo usted Me
gustaría aprender cómo hacerlo mejor. ¿Consideraría ser mi mentor en esta área?”
3. USTED es el responsable de promover la relación. Igual que una amistad, la relación entre mentor y tutelado necesita evolucionar. Mantenga el contacto (pero sin acosar). Pruebe todo lo que su mentor le sugiera (no se resista ni deje de hacerlo). Informe a su mentor sobre el resultado de sus sugerencias.
4. No desperdicie el tiempo de su mentor. Prepárese para cada sesión de tutoría. Haga preguntas inteligentes a las que solo su mentor pueda responder…no pregunte cosas que pueda buscar en línea.
5. Muestre su gratitud. Dé algo a cambio a su mentor. Infórmele
sobre su progreso específico. Incluso después de que haya terminado la relación formal de tutoría, escríbale de vez en cuando una carta o email a su mentor informándole de cómo sigue avanzando en su vida profesional gracias a la orientación que tan generosamente le proporcionó él o ella en el pasado. AE
John B. Pinto (619-223- 2233; pintoinc@aol.com) es el presidente de J. Pinto & Associates Inc,.una empresa de consultoría de clínicas oftálmicas
fundada en 1979, con oficinas en San Diego, California. Su libro,
Ophthalmic Leadership: A Practical Guide for Physicians, Administrators, and Teams, está disponible en ASOA Bookstore (Librería de ASOA) (http://asoa.org/educational-resources/ bookstore/ophthalmic-leadership-practi cal-guide-physicians-administrators-and).
LA TUTORÍA: UNA RELACIÓN MUTUAMENTE GRATIFICANTE
Corinne Z. Wohl, MHSA, COE
medida que las demandas de administrar una clínica oftalmológica se multiplican, con altas expectativas y un ritmo más intenso cada año, los tutelados claramente valoran la ayuda de sus mentores.
Pero la relación de tutoría beneficia a ambas partes. Si tiene la edad necesaria y suficiente experiencia, ser un mentor es una de las actividades profesionales más gratificantes que puede regalarse a sí mismo.
Muy a menudo los administradores nuevos están aislados de sus pares. No es difícil ver cómo esto puede suceder: cuando se trabajan tantas horas y en un campo en el que la mayoría de administradores locales son muy competitivos, esto crea aislamiento. Incluso aquellos que viajan a congresos nacionales pueden encontrar abrumador escoger un mentor de entre tal cantidad de mentores disponibles.
He tenido varios mentores en un período de más de 30 años en la administración de hospitales y de clínicas. Mi etapa profesional en ese momento dictó el área de más valor para mí. Como recién licenciado, me fascinaba todo lo que mis primeros mentores compartían conmigo. Treinta años después, sigo absorbiendo sabiduría tanto de mis mentores formales como informalmente de una serie de colegas profesionales dentro y fuera de la medicina.
En la actualidad yo también soy un mentor veterano, y a menudo veo tutelados que ya poseen buenos instintos y conocimientos fundamentales de la teoría. Lo que estos tutelados carecen son casos prácticos, ejemplos de la vida profesional diaria que refuercen lo que se ha aprendido en la clase. Y la mayoría de tutelados necesita recibir retroalimentación positiva y apoyo.
Los mentores ofrecen algo que no se puede conseguir en una publicación profesional o en una conferencia de posgrado. A menudo tiene que ver con el desarrollo de relaciones o el pensamiento crítico y estratégico y cómo trabajar mejor con los médicos.
Y es interesante observar cómo al conversar con alguien con menos experiencia que uno mismo se obtiene una mayor apreciación de las habilidades que hemos acumulado durante los años.
Para sacar el mayor provecho de una relación de tutoría, haga una cita cada mes o cada dos meses (en persona o por teléfono) y tenga listas preguntas o situaciones para comentar. Anótelas a lo largo del mes y así la lista estará terminada antes de su encuentro. Verá cómo el tiempo que pasan juntos en seguida
promueve el intercambio de información y los dos siempre aprenden algo. Es imposible enseñar sin aprender algo uno mismo. (Si, en cambio, su mentor es otro administrador, planee visitar la consulta de su mentor acompañado de sus gerentes, y aprenda cómo su mentor administra su consultorio. Adquirirá distintas perspectivas.)
Dar es siempre más gratificante que recibir, y en esta etapa de mi vida profesional, esta es una manera de devolver algo a una profesión que continúa siendo un desafío y a la vez una experiencia enriquecedora. La mayoría de administradores veteranos opina lo mismo. Por eso lo animamos a dar ese primer paso para convertirse en mentor o encontrar a un mentor. Sin lugar a dudas es una experiencia realmente gratificante para ambas partes.
[Nota: ASOA ha lanzado el programa en línea “Mentor Match” (ver la pág. 51 para
más detalles).–Ed.]
Corinne Z. Wohl, MHSA, COE (302-477-
2646; cwohl@delawa- reeyes.com) es la administradora de
Delaware Ophthalmology Consultants, Wilmington, Delaware.